La curiosidad por el cuarzo
Una vez que Mati dio la indicación, Leonora abrió los ojos y quedó maravillada ante la cantidad de piedras de cuarzo que había dentro de la cajita. Todas las piezas eran de cuarzo en bruto.
Una vez que Mati dio la indicación, Leonora abrió los ojos y quedó maravillada ante la cantidad de piedras de cuarzo que había dentro de la cajita. Todas las piezas eran de cuarzo en bruto.
De pronto, la atención de ella se centró en las fuertes ráfagas de viento que hicieron caer muchas hojas amarillas del árbol -que cubría del sol a las chicas y el chico-. Como si fuera una especie de imagen animada, las hojas no cesaban de caer.
Aún entre el ajetreo cotidiano Rosario siempre tenía presente regar las flores de su pequeño jardín. Cada vez que regresaba a casa le gustaba contemplar el verde de las hojas y las distintas flores que tenía cada maceta, como si fuera una especie de apapacho que le daban.
En cada texto, en cada poema se perciben los colores, detalles, aromas, añoranzas, ausencias, retratos, maternidades, anécdotas, pero también la escritura se convierte en un valioso refugio.
La lluvia de esa tarde no cesaba, no era intensa pero sí persistente. Los arbolitos de Trinitaria, los rosales y los geranios que tenían en el patio, se veían relucientes.
Se quedó pensando en cuántas personas compartirían como regalo contemplar los paisajes que regala la naturaleza. Se alegró de darse una pausa para vivir ese momento, era su regalo del 14 de febrero.
En el nuevo año se había propuesto caminar más y disfrutar de los paisajes. Por fortuna, la ciudad donde vivía le permitía trasladarse caminando, o bien, tomar transporte público. Trabajaba en una tienda grande donde vendían productos naturistas, llevaba la contabilidad del negocio.
Por casualidad se topó con la cajita donde guardaba sus tesoros más valiosos, las tarjetas que le habían obsequiado sus amistades, antes de que comenzara la era del uso de los medios digitales y que representaba no solo algo físico, sino también el intercambio de mensajes con un esmero en la manera en que cada tarjeta se había elaborado.
Respiró profundo, ya estaba a un par de cuadras del laboratorio donde tenía la entrevista. Sonrió, deseando llenarse de toda la fortaleza y ánimo de la gente de a pie que se levanta todos los días a iniciar la travesía de la vida.