Andrés Fábregas: El desastre del futbol en México

Por Andrés Fábregas Puig/ En 1948, el periódico o revista CHIAPAS EN MÉXICO que se editaba en Tuxtla Gutiérrez (dejaremos a nuestro querido Sarelly Martínez la tarea de informarnos acerca de quién hacía CHIAPAS EN MÉXICO), publicó las respuestas a una entrevista hecha por escrito a varias personalidades tuxtlecas acerca del desastre del futbol en Chiapas. Entre quienes respondieron a aquella encuesta están Andrés Fábregas Roca, Carlos Rincón Rincón, Crescencio Mancilla García (tío Chenchito) y Héctor N. Utrilla. No son todos quienes participaron en esta encuesta y espero que pronto tengamos los datos que nos completen al grupo reunido por CHIAPAS EN MÉXICO para llevar a cabo lo que, pienso, fue el primer análisis colectivo sobre el deporte en Chiapas y probablemente, uno de los primeros en el país.

La opinión unánime de las personas mencionadas, con palabras más o menos coincidentes, es que en Chiapas el futbol era un desastre. Sin embargo, un hecho que todos mencionan es que el futbol venía funcionando bien, con una liga que ofrecía partidos interesantes y con jugadores que prometían llegar a niveles de excelencia como el “Feyo” Aguilar de la selección de la Prevocacional. Mencionan que en especial los partidos de la Liga Municipal de Futbol de Tuxtla en el año de 1944-1945, fueron especialmente atractivos. Mi padre, el profesor Andrés Fábregas Roca, entrenó al equipo ATLAS (yo soy Chiva) y lo hizo campeón de Liga en Tuxtla Gutiérrez, por cierto, el único campeonato que haya ganado un Atlas en México. En mis años de estudiante en el ICACH, allá por 1960-1962, recuerdo que destacó Benito Pardo quien llegó al escenario del futbol profesional en México jugando para el Puebla de la Liga Mexicana.

Volviendo a la encuesta deCHIAPAS EN MÉXICO, me llamó la atención que en las respuestas aportadas se coincida en que el desastre del futbol en Chiapas se debía a la apatía de los propios jugadores para ocuparse de sus propios asuntos y el desinterés del gobierno en apoyar al deporte. Creo que, guardadas las distancias, algo similar ocurre actualmente no solo con el futbol sino con el deporte en general en México. Veamos.

La profesionalización del futbol fue parte de convertir a lo que era un deporte en un espectáculo-negocio. México no es ajeno a ese proceso. En los días que hablé con el finado “Chava” Reyes o con Sabás Ponce, ambos jugadores destacados de las Chivas, me enteré que los jugadores llegaban al estadio en el autobús urbano o bien, en modestos autos. El famoso portero de las Chivas, el “Tubo” Gómez me confirmó lo mismo durante una larga conversación sostenida en la Ciudad de Guadalajara. En aquellas conversaciones, coincidían mis interlocutores en que en la actualidad había una cierta apatía del jugador profesional por ocuparse de sus propios asuntos, privilegiando los altos salarios que devengan. Así mismo, la Federación Mexicana de Futbol, más que una entidad deportiva, es un consorcio de negocios en el que se privilegia ganar dinero. Lo hemos visto con los inusitados sucesos ocurridos con la llamada Liga de Ascenso, en la que ganan los Cafetaleros de Tapachula, y, como lo estipulan las reglas escritas, merecían estar en la Liga MX de Primera División. Pero resulta que hoy vale 120 millones de pesos “subir” el escalón. Quien pague, sube. O quien pague, se queda. Así, los Lobos BUAP mantienen su puesto en la LIGA MX sencillamente porque tuvieron a bien pagar 120 millones de pesos a la Federación Mexicana de Futbol. La corrupción corroe todos los niveles de la sociedad mexicana.

Nuestro futbol se caracteriza por la irregularidad y las sorpresas. Así, un equipo parchado como el de las Chivas (recuerden, soy Chiva), ni siquiera es capaz de ingresar a la liguilla en la pasada campaña, pierde además la Copa MX, pero, ¡oh! sorpresa, gana el campeonato de la CONCACAF contra un más que gris equipo canadiense. ¿Cómo sucede eso? El nivel de las chivas es el del futbol mexicano, puesto que es el único equipo que juega exclusivamente con jugadores nacidos en México.  El resto de los equipos en la Liga MX está pletórico de jugadores extranjeros, algunos de ellos, haciendo su “nombre” en México para ser vendidos inmediatamente en el mercado internacional de las piernas. Los jugadores mexicanos aún están muy lejos de ser protagónicos en los escenarios internacionales y son escasos quienes juegan en equipos europeos o extranjeros en general. Los contamos con los dedos. En cambio, los brasileños, argentinos, colombianos y aún, los uruguayos, son presencia cotidiana en los equipos más celebres de la liga de España, Italia, Inglaterra o Alemania, sin contar los que juegan en China, Japón o Grecia. La irregularidad del futbol mexicano la presenciamos a lo largo de los “torneos cortos”. Así, el Santos es capaz de jugar un encuentro sublime, pero al siguiente domingo los jugadores saltan a la cancha como si nunca hubiesen jugado al futbol. Pero no es sólo el Santos, sino todos los equipos los que tienen ese comportamiento. Y ello llega a la Selección Nacional, capaz de ganarle un día a Brasil y perder después contra las Islas Fiji. ¡Increíble! A sólo unos días de que se inicie el campeonato mundial de futbol, la Selección Mexicana dio un muy triste espectáculo empatando a 0 con el País de Gales y jugando un partido lleno de torpezas contra una Selección de Escocia formada por jugadores bisoños. El marcador: 1 a 0. El entrenador de la Selección Nacional no da una. De paso, debería haber una regla en la FIFA para que los entrenadores de las selecciones nacionales fuesen también, al igual que los jugadores, nacionales.

Una hipótesis que explique esta situación aún no está armada entre quienes en las ciencias sociales estamos estudiando el comportamiento cultural del deporte en México. La hipótesis del “capitalismo de compadres” es muy atractiva, pero aún no logra explicar del todo lo que sucede. Sin duda, algo tiene que ver el contubernio entre empresarios y gobierno (capitalismo de compadres) en el manejo del futbol, pero también algo sucede a nivel de los propios jugadores. Lo que sí es posible augurar es el desastre que será la actuación de la Selección Mexicana en el próximo campeonato mundial, primero, ante Alemania con la que perdió México hace poco con un marcador de 4 a 1. Aún está en nuestra memoria aquella paliza de 7 a 0 que propinó la Selección de Chile a la Mexicana. Después vendrá el partido contra Suecia cuyo resultado, quizá, llegue a un empate. Y con Corea del Sur, dada la irregularidad de los jugadores mexicanos, nadie sabe qué sucederá.

Así estamos. El Desastre del Futbol se discute en Chiapas desde añejos días, como lo comprueba la encuesta de CHIAPAS EN MÉXICO.

Ajijic, Ribera del Lago de Chapala. A 3 de junio de 2018.

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