Patishtán acepta el indulto, informa su hija Gabriela

 

“No le debo a nadie nada”. Foto: Blog de Alberto Patishtán

“No le debo a nadie nada”. Foto: Blog de Alberto Patishtán

 

Recibe la noticia en el hospital, no reconoce culpa alguna. Un indulto otorgado, no solicitado, señala abogado.

Luego que el presidente de México, Enrique Peña Nieto, anunció que indultará al profesor tzotzil Alberto Patishtán, condenado a 60 años de prisión por asesinato, su hija Gabriela Patishtán Ruiz dijo que su padre sí acepta el indulto presidencial, porque la reforma que aprobó el Congreso reconoce que en el proceso que se le siguió, se violaron sus derechos humanos.

Emocionada, Gabriela Patishtán dijo que su padre está emocionado y un poco nervioso, y señaló que con el indulto no reconoce su culpabilidad, por el contrario, “se violaron sus derechos” y así lo consigna la reforma del código penal federal.

Indicó que la libertad de su padre, quien cumplió 13 años en la cárcel, “es el fruto de la lucha que diversas organizaciones y personas han realizado desde que fue injustamente encarcelado”.

 

Patishtán recibe la noticia en el hospital

Luego de conocer la noticia explicó que habló con su papá por teléfono a la ciudad de México, donde se encuentra desde el pasado 4 de octubre. En el Instituto Nacional de Neurología Patishtán recibe 28 sesiones de radio terapia –que durarán todo lo que resta del mes de noviembre-, debido a que volvió a presentarse el tumor en el cerebro.

“Está emocionado y un poco nervioso porque se dice que podría ser liberado el jueves… y parece que ésta es la definitiva, después de tantas expectativas fallidas de que sería librado. No es fácil recibir la noticia después de 13 años de estar en prisión”, comentó.

La joven informó que este miércoles viajará a la ciudad de México para estar cerca de su padre, porque “hasta que no lo veamos fuera de cárcel, no podremos estar seguros de que obtenido la tan anhelada libertad”.

Con Alberto Patishtán, se encuentra Héctor, su otro hijo acompañándolo.

Este martes, el Congreso aprobó una reforma al Código Penal que estipula que el Ejecutivo “podrá conceder el indulto por cualquier delito (…) cuando existan indicios consistentes de violaciones graves a los derechos humanos de la persona sentenciada”.

 

“No le debo a nadie nada”

Patishtán, un profesor de la etnia tzotzil, fue detenido en 2000 tras la muerte de siete policías en una emboscada de hombres armados en el municipio de El Bosque, de donde es originario. Ese mismo año, fue condenado a 60 años de prisión por homicidio y otros delitos.

El maestro, de 41 años, es el único de los detenidos por este ataque que sigue en prisión pese a que su defensa y diversas ONG, entre ellos Amnistía Internacional, alertaron que en el juicio no se tuvieron en cuenta pruebas que demostraban su inocencia, incluidos varios testimonios que aseguran que no estuvo en el lugar de la masacre.

Alberto Patishtán, quien ha logrado lo que pocos luchadores sociales: ser profeta en su tierra, el 25 de septiembre pasado recibió de manos de indígenas de El Bosque, de los obispos Raúl Vera López y Felipe Arizmendi Esquivel, y de representantes de organizaciones defensoras de los derechos humanos, un simbólico reconocimiento de inocencia; el que la Suprema Corte de Justicia de México le negó.

En esa ocasión el líder indígena sostuvo: “las autoridades no han podido escuchar ni ver, y nuevamente me dejan en la cárcel para que yo cumpla los 60 años que me han impuesto. Ante los ojos de Dios, desde los primeros días en que me detuvieron, soy inocente. No he cometido nada y dentro de mi conciencia no le debo a nadie nada”, dijo.

“No he cometido los delitos de los que me han puesto y eso me mantiene tranquilo para seguir luchando y exigir mi libertad. La autoridad no lo quiere reconocer, los comprendo a veces porque la ambición los ha cegado, por eso no pueden ver las cosas”.

“Es triste ver que los que realmente han cometido otros delitos son los que se van (de la cárcel). Los que cuentan con poder económico, por las influencias, logran su libertad. A mí, tal vez por mi color, por mis carencias, mi pobreza y por ser indígena, me negaron la libertad pero no pierdo la esperanza, seguiré luchando (…) Mi conciencia me dicta la libertad y me mantiene firme y sin miedo”, expresó entonces.

 

Un indulto otorgado, no solicitado

El abogado Rivero recordó al conocer la noticia del indulto, que su cliente, quien ha atraído la solidaridad de movimientos civiles de Francia, España y otros países, «siempre ha sostenido que nunca solicitaría el indulto dado que es inocente y no tendría por qué pedir perdón». Y efectivamente, el indulto le será otorgado sin haberlo solicitado.

El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, quien ha acompañado al maestros indígena en la lucha por su libertad, sostuvo por su parte que “para que la justicia sea integral, la libertad de Patishtán precisa el reconocimiento de inocencia y reparación del daño”, por los años de injusta prisión.

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