A un año del terremoto, tres mil escuelas en Chiapas y Oaxaca aún no han sido reconstruidas: UNICEF

Niña atrás de su escuela totalmente dañada por el sismo del 7 de septiembre.
Foto: UNICEF México

*”Es una necesidad urgente (…) la reconstrucción del sector educativo en particular debe continuar siendo una prioridad para el país” UNICEF.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia en México (Unicef-México), presentó ayer su Informe sobre la situación humanitaria de la infancia y la adolescencia a un año de los terremotos en México, en el que afirmó que en lo referente a afectaciones persistentes, existen aún más de 3,444 escuelas de Chiapas y Oaxaca con daño parcial o total a causa de este acontecimiento.

La organización, reiteró la importancia de colocar los derechos de la infancia al centro de toda respuesta humanitaria y de cumplir, al cien por ciento, con los derechos de los afectados por los terremotos. Agregó “insistiendo en que ni un sólo niño, niña o adolescente debe permanecer”.

Gráfica UNICEF

El Fondo, mencionó que aunque el abastecimiento de agua a hogares y otros entornos se ha ido reestableciendo paulatinamente, la cantidad de agua que les llega ha disminuido.

En respuesta a los sismos del 2017, la UNICEF hizo un donativo inicial de 6.6 millones de dólares para poder cubrir las necesidades especiales de la infancia y adolescencia en los sectores de Agua, Saneamiento e Higiene; Educación; Salud y Nutrición; Protección de la Niñez y Políticas Sociales. En las cuales, estaría incluido niños y niñas de Chiapas.

UNICEF dividió el ejercicio de los recursos en dos fases: respuesta inmediata 31% y plan de recuperación 69%. En relación a ambas fases, aproximadamente, el 52% de los recursos fueron destinados a que los niños retomaran lo antes posible su educación, el 22% se enfocó en aspectos de protección debido a la extrema vulnerabilidad de los niños antes situaciones de este tipo, el 22% fue destinado a agua, saneamiento e higiene, el 3% a salud y nutrición y el 1% a política social.

“Ahora tenemos la oportunidad de dar dos importantes pasos: debemos asegurar la continuidad de la educación durante y después de una emergencia por medio de escuelas más seguras y un currículo más flexible, y debemos también desarrollar protocolos y mecanismos de respuesta enfocados en la niñez y la adolescencia en particular, para que su afectación sea mínima y su recuperación mucho más rápida en futuras emergencias”, puntualizó Christian Skoog, representante de UNICEF en México.

Además, según lo observado por UNICEF, la vida de la comunidad en general ha cambiado sustancialmente a causa de los terremotos. Las necesidades de atención psicosocial siguen vigentes en los niños y los servicios disponibles para atenderlos son limitados. Recuperar espacios adecuados y seguros para que niñas, niños y adolescentes puedan aprender, socializar, esparcirse, jugar y participar en actividades comunitarias es una necesidad urgente, y la reconstrucción del sector educativo en particular debe continuar siendo una prioridad para el país.

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