Crimen organizado vuelve a movilizar por la fuerza a la población de Chicomuselo

Sierra de Chicomuselo
Audios enviados esta semana por WhatsApp a agentes municipales, comisariados y «líderes de organizaciones» ordenan bloquear la carretera de El Regadillo ante la presencia Pakales, y subir a Chicomuselo a exigir la liberación de «gente de la empresa» detenida. Las órdenes, giradas presuntamente por el líder estatal de un Cártel, confirman que el mecanismo de sometimiento que los grupos del crimen organizado impusieron en la Sierra desde 2021 -y que el gobierno dio por terminado en diciembre de 2024- sigue operando y sometiendo a la población en la sierra de Chiapas.
«De parte del señor del Güero Pulsera, pide el apoyo del pueblo para ir a Chicomuselo, a dar el apoyo, porque agarraron gente de la empresa. El Güero Pulsera quiere que lo suelten”, se escucha en el mensaje de voz circuló el miércoles pasado por los grupos de WhatsApp de las comunidades de la región de Chicomuselo, en la Sierra de Chiapas.
No era el único. Otro audio, enviado por la misma vía, instruía a las autoridades comunitarias a organizar un bloqueo carretero: «Piden el apoyo por parte de la empresa, que hay que organizar a la gente para venir a bloquear la carretera ahí de El Regadillo, porque dicen que ahí están los Pakales. (…) Es urgente. (…) Ya los demás, ahí, agentes municipales, comisariado, por favor: urge mover a toda la gente ahorita. De parte de la empresa».
Los audios revelan tres cosas. Que el grupo del crimen organizado que controla la zona,al que la población llama ahora «La Empresa», sufrió esta semana la detención de algunos de sus integrantes. Que su respuesta fue la de siempre: convertir a la población civil en escudos humanos, ordenando bloqueos contra la fuerza pública y movilizaciones para exigir la liberación de los detenidos. Y que las órdenes se mueven con la naturalidad de quien administra/control un territorio.
La movilización forzada de la población continúa en la región desde que los dos principalescárteles de la droga en México, iniciaron su disputa territorial, obligando a pobladores de las comunidades de Frontera Comalapa y Chicomuselo a colocarse como barreras humanas.
Cabe recordar que desde septiembre de 2023, más de 280 mil habitantes de los municipios de la zona fronteriza -Frontera Comalapa, Chicomuselo, Motozintla, Siltepec y otros-quedaron atrapados en esa guerra, obligados a participar como escudo humano y soldados en la disputa de los cárteles por el control de la frontera sur.
En diciembre de 2024, el nuevo gobierno estatal declaró superado el fenómeno. En esa fecha, tras el arribo de más de un millar de elementos de fuerzas estatales y federales, el secretario de Seguridad del Pueblo, Óscar Alberto Aparicio Avendaño, aseguró que la población que estaba siendo obligada a bloquear caminos abandonó esas acciones: «Sabemos que estaban desafortunadamente en contra de su voluntad, los tenían estos delincuentes amenazados; la gente realmente se acercó a los policías».
Los audios del miércoles demuestran que el mecanismo no desapareció. Hoy la orden ya no requiere hombres armados casa por casa, basta un mensaje «de parte de la empresa» en el WhatsApp de las autoridades comunitarias.
La advertencia cumplida
Hace poco más de un año, al conmemorarse el primer aniversario de la masacre de Nueva Morelia, los pobladores de Chicomuselo formularon una advertencia precisa: “Los grupos criminales seguían presentes (…) Vigilan todo lo que hacemos, se pasean por la comunidad, andan en sus camionetas, en motos; quieren hacer ver su presencia, intimidarnos, a pesar de que los del Ejército están acá», dijo entonces un poblador.
Y advirtieron que con la «paz simulada» del nuevo gobierno se buscaría reabrir las minas «obligando, mediante el miedo que les provocan a la población las acciones de los grupos del crimen, a que acepten su apertura».
Los audios de esta semana confirman esa lectura. Ni la Secretaría de Seguridad del Pueblo ni la Fiscalía General del Estado han emitido información pública sobre operativos o detenciones en Chicomuselo esta semana, ni sobre las movilizaciones y bloqueos ordenados por el grupo criminal.
Lo que los audios dejan establecido, mientras tanto, es lo esencial: en la Sierra de Chiapas, cinco años después de que comenzara la guerra entre cárteles y a año y medio de la «pacificación» oficial, un jefe criminal puede seguir ordenando a pueblos enteros -a través de sus propias autoridades- que salgan a la carretera a defenderlo.







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