“Solo regresa, no voy a hacer preguntas. No buscamos culpables”: madre de menor desaparecido

Cuatro jóvenes desaparecidos en Arriaga, Chiapas, en agosto de 2024

 

Este 19 de agosto se cumplieron dos años desde que hombres armados se llevaron a cuatro menores de edad del municipio de Arriaga, Chiapas. Hoy, como hace dos años, sus madres insisten: “Ellos no son una estadística, son nuestros hijos y los seguimos buscando”. Pero las cifras también dicen algo: Chiapas ocupa el cuarto lugar nacional en desaparición de niñas, niños y adolescentes.

Ángel Fabricio Santiago Torales tenía 15 años; Martín Gustavo Ramos Cruz, también 15; Emanuel Alemán Camacho, 16, al igual que Yuritzi Pérez Feliciano. A los cuatro se los llevaron hombres armados entre las tres de la tarde del 19 de agosto de 2024 y las tres de la mañana del día 20.

Los cuatro eran estudiantes y vivían en barrios distintos del municipio de Arriaga, en la región Istmo-Costa de Chiapas: Bella Vista San Isidro, Pocitos, Infonavit y San Isidro e Infonavit Centro. Con mayor o menor violencia, los sacaron de sus viviendas tras someter a sus familiares.

Los cuatro casos tienen algo más en común: la primera versión sobre su secuestro fue que habían sido detenidos por autoridades. Pero al ir a buscarlos, entre contradicciones y sugerencias de que quien los había secuestrado era “la maña”, las autoridades pidieron a las cuatro familias que no hicieran públicas las denuncias, que no publicaran nada en redes sociales, porque si eso sucedía “no iban a regresar”.

Los padres y las madres obedecieron. Han pasado dos años y, de cualquier manera, sus hijos no han regresado. Los cuatro son formalmente personas desaparecidas. Hoy sus madres piden ayuda.

Las cifras

Las estadísticas sobre la desaparición de niñas, niños y adolescentes, según la Red por los Derechos de la Infancia, colocan a Chiapas en el cuarto lugar nacional por número de casos.

Esas cifras se obtuvieron con los datos disponibles entre 2020 y 2023, un año antes de que los cuatro jóvenes desaparecieran. Los registros oficiales a partir de 2024 se volvieron inciertos. Ese año la violencia en Chiapas dejó de tener su epicentro en la sierra y la frontera y se extendió hacia otras regiones, entre ellas la Istmo-Costa, donde se encuentra Arriaga.

Ese mismo año comenzó, oficialmente, la pacificación del estado. La situación no cambió de fondo. De acuerdo con la Red, en Chiapas, de cada 100 personas desaparecidas 45 son niñas, niños o adolescentes; de cada 100 desapariciones 75 corresponden a mujeres, y 30 % de los menores desaparecidos no ha sido localizado.

 

“No queremos venganza, no buscamos culpables”

Dos años después, las madres de dos de los cuatro jóvenes hablaron públicamente. Lo hicieron el día en que se cumplió el segundo aniversario de la ausencia, sin acompañamiento institucional y sin una sola respuesta oficial sobre el paradero de sus hijos.

Candy, la madre de Ángel Fabricio, habla dirigiendose ya no a las autoridades, sino a quienes podrían tener a los jóvenes.“No queremos venganza, no buscamos culpables, buscamos a nuestros hijos. Buscar a un hijo no es un delito, buscar una respuesta no es un delito”.

Candy habla de su búsqueda casi en solitario, acompañada solo de otra madre con quien recorre calles y ciudades; con recursos que solo le alcanzan para pegar imágenes con las fichas de búsqueda. “No las arranquen. Es una esperanza de vida para nosotras. Por lo menos ellos saben que los estamos buscando”.

Ella y la madre de Martín Gustavo, grabaron un video con la esperanza de que también sea visto por su hijo, a quien dice: “Mamá te sigue buscando. Tu mamá te ama y te espera en casa junto con tu hermana. Solo regresa, y no voy a hacer preguntas”.

 

“No nos juzguen, ni juzguen a nuestros hijos”

María Guadalupe Cruz Martínez es la madre de Martín Gustavo. Habla de quien es su hijo, y los otros hijos desaparecidos, “no nada más eran nuestros hijos. Han desaparecido más”. De las cuatro madres, hoy solo dos sostienen la búsqueda de manera activa y conjunta. Lo hacen sin respaldo institucional: pegan fichas donde llegan, marchan, participan en búsquedas en campo, todo con recursos propios. “A veces vamos sin desayunar, sin comer, nada más con un bote de agua”.

Guadalupe dedica una parte de su testimonio a defender a su hijo de los juicios que suelen acompañar a las desapariciones de adolescentes. Dice que Martín Gustavo no era “de calle”, que muchas personas lo conocían y que, si un compañero no llevaba desayuno, él le daba el suyo. “No nos juzguen, ni juzguen a nuestros hijos. Nadie conoce la vida de nuestros hijos ni cómo los educamos”.

Como Candy, pide que las fichas de búsqueda no se arranquen, “eso es romper una esperanza para nosotros”; y que quien sepa algo llame de forma anónima al número que aparece en ellas. Habla, dice, no solo por los cuatro: “Hablo por todos los jóvenes desaparecidos”.

Las madre de los jóvenes insisten,  “hoy no buscamos culpables, no buscamos venganza. Buscamos respuestas, buscamos verdad, buscamos justicia, pero sobre todo buscamos a nuestros hijos”.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

No comments yet.

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Leave your opinion here. Please be nice. Your Email address will be kept private.