La autopista «para los pueblos» dejó sin agua a un pueblo en Chiapas

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El ejido San Manuel, en el municipio de Palenque, lleva cuatro días sin abastecimiento: el ojo de agua quedó sepultado bajo el escombro de la Ruta de las Culturas Mayas.

Cuando prometió la carretera, la entonces candidata Claudia Sheinbaum dijo que sería una obra sin beneficio privado: «que todos los beneficios sean para los pueblos y las comunidades indígenas, con su consulta, porque tiene que haber previamente una consulta». La dependencia federal que la ejecuta la describe como una obra estratégica para fortalecer la conexión entre los pueblos indígenas, fomentar el turismo cultural y detonar el desarrollo económico. Esta no es la primera afcetación a los pueblos, ni la primera presidenta queimpulsa la obra.

En el ejido San Manuel, municipio de Palenque, esa obra sepultó el ojo de agua que abastecía a la comunidad. Desde la noche del 23 de septiembre no hay agua entubada.

El material —rocas, lodo, escombro— bajó de la ladera donde se construye la Autopista Ruta de las Culturas Mayas, unos metros arriba del centro de población y de la toma de agua.

 

«Total taponamiento»

Una delegación del ejido integrada por hombres, mujeres, jóvenes y ancianos se presentó el 25 de septiembre ante el delegado de gobierno de la región maya, Franklin Cruz. Dos días después, el 27 de septiembre, autoridades municipales acudieron a constatar los daños, pero informaron que no pueden resolver: la obra depende de los gobiernos estatal y federal.

En el documento que hicieron público, la comunidad atribuye el taponamiento del principal ojo de agua a «las rocas, barros, escombros y demás, resultado del megaproyecto ‘Autopista ruta de las culturas mayas’ que las canaliza todas al cauce natural del arroyo que abastecía a la comunidad San Manuel».

La lluvia torrencial de esa noche, sumada al «desequilibrio ambiental ocasionado por las labores del megaproyecto a unos cuantos metros arriba del centro de población y toma de agua, provocó el total taponamiento de la captación de agua entubada dejando a la población sin el vital líquido desde entonces», señala el texto.

La comunidad sostiene que las inundaciones son nuevas. Desde que el megaproyecto «despejó los árboles de las faldas de la montaña que ha servido desde siempre como control natural sobre el flujo de las lluvias torrenciales de la región», el ejido se inundó dos veces —el 9 de diciembre de 2025 y el 23 de septiembre de 2026—, un «hecho que jamás en la historia de la comunidad había ocurrido, lo que resulta evidente el origen de los estragos».

 

Treinta manantiales en Bachajón, decenas en otras comunidades

San Manuel no es el primer pueblo que pierde agua por esta obra. Es el patrón que las comunidades venían denunciando desde antes de que entrara la maquinaria.

En Bachajón, municipio de Chilón, el Patronato del Agua Potable advirtió que la obra, de 80 metros de ancho, pone en riesgo más de 30 manantiales clave para el abastecimiento local. El caso fue llevado ante la Suprema Corte, y la Secretaría General de Gobierno analiza el impacto hídrico.

La escala del problema la resumieron organizaciones civiles en marzo de 2026: la autopista pasa cerca o encima de ojos de agua, y «en algunas comunidades hablamos de decenas de manantiales afectados». Las mismas organizaciones advirtieron riesgos de deslaves, inundaciones, sequías locales y contaminación de manantiales por escurrimiento de químicos derivados del asfalto.

Los deslaves y las inundaciones dejaron de ser advertencia. En los municipios de Palenque, Salto de Agua y Chilón, la deforestación afecta zonas de bosque mesófilo de montaña ya escasas, especies en peligro de extinción y manantiales que abastecen a las comunidades. La extracción de material pétreo destruye los cerros y pone en riesgo la vida de quienes habitan cerca; en los últimos meses se han registrado deslaves de cerros e inundaciones en poblados a causa de la obra en construcción.

A eso se suma la presión sobre las tierras. La entrega de fertilizantes y herramientas para la producción del campo se ha condicionado a la firma de documentos en blanco o a la entrega de certificados agrarios y documentos que acrediten la posesión de la tierra.

 

Los cerros sagrados

El agua y lo sagrado no son, para los pueblos tseltales y choles de la región, dos asuntos separados.

Cuando las obras comenzaron, Pascuala Vázquez, integrante del Movimiento en Defensa de la Vida y el Territorio, lo planteó en una sola frase: «Van acabar con nuestros cerros sagrados donde nuestras aguas están conectadas entre sí». Y añadió una razón: que no existe un estudio verdadero de impacto ambiental, y que el que existe se publicó a raíz del amparo que las comunidades interpusieron.

En la marcha de agosto de 2026, las comunidades señalaron que la obra afectará muchos lugares sagrados, como los «Ajaw», espacios ancestrales, y que pretende romper el tejido comunitario que los pueblos han cuidado durante generaciones, sembrando división entre hermanas y hermanos por intereses ajenos al bien común.

Las organizaciones han sostenido que la evaluación ambiental omitió justamente lo que ahora se está perdiendo. Señalan que el estudio ambiental no consideró plenamente elementos del territorio como sitios sagrados, manantiales, arroyos y ríos que podrían resultar afectados. Las comunidades promovieron amparos para exigir el derecho a la información, la libre determinación y la consulta previa, pero los juzgados negaron las suspensiones solicitadas, lo que permitió que el proyecto continuara.

En un pronunciamiento reciente, organizaciones aseguraron haber documentado afectaciones a parcelas, manantiales y sitios considerados sagrados, y mencionaron la existencia de 966.03 hectáreas de selva primaria, especies endémicas y cuerpos de agua que no estarían contemplados suficientemente en la documentación del proyecto.

 

La consulta que no fue

La promesa de campaña incluía consulta previa. Lo que ocurrió fue otra cosa.

En febrero de 2025, el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar visitó la comunidad tseltal de Bachajón para realizar un evento público denominado «consulta pública», cuyo objetivo, según el gobierno, era obtener la aprobación local para el tramo Palenque-Ocosingo. Autoridades ejidales convocadas por el gobernador participaron en una consulta a mano alzada.

La consulta pública del 23 de marzo de 2025 no consideró a las personas de pueblos originarios que serían directamente afectadas.

En abril de 2025, tseltales de Ocosingo y Chilón interpusieron dos amparos por vacíos legales en el derecho a la consulta y falta de información pública. En su comunicado enumeraron lo que temían perder: «La construcción de la Autopista Palenque-San Cristóbal significa una amenaza para nuestro territorio, que lo afecta, destruye y que nos despoja no solo de un pedazo de tierra, sino de la vida que ahí se habita: manantiales, animales, árboles diversos y de nuestra identidad que nos hace ser pueblo» .

En mayo de 2026, integrantes de Modevite de 13 comunidades choles y tseltales se manifestaron nuevamente. Sebastiana Pérez Aguilar expresó su preocupación por las afectaciones a su patrimonio y convocó a mantenerse organizados y a exigir información.

Y hay un antecedente que las comunidades citan como advertencia. Pascuala Vázquez recordó que con el Tren Maya se hicieron los mismos compromisos y que sus hermanos solo sufren la devastación: se habla de desarrollo, dijo, pero ellos están bien, cosechan sus propios alimentos, su milpa y su frijol.

El único camino, partido a la mitad

La misma lluvia cortó la única vía que comunica a San Manuel con los ejidos Babilonia 1ra. Sección y División del Norte, y con la comunidad ecológica La Ventana.

«La lluvia torrencial ocasionó el deslave de la mitad del acceso principal a la comunidad y otras, debido en parte por el trabajo irresponsable del encargado de obra de mantenimiento que está desarrollando en la vía asfáltica», expusieron los delegados, que pidieron intervenir «antes de que ocurra alguna situación lamentable».

La comunidad exhortó a los conductores de camiones pesados y de volteo a evitar la vía hasta su reparación, y pidió a las unidades de transporte público cruzar el punto sin carga.

El documento cierra con una advertencia: si no hay atención inmediata, «se tomarán acciones más severas». Los delegados subrayaron que la comunidad «procede siempre con civismo y cordura prevaleciendo el diálogo».

 

La obra

La construcción inició el 8 de junio de 2025 con respaldo presidencial: alrededor de 170 kilómetros que atraviesan Palenque, Salto de Agua, Tumbalá, Ocosingo y Chilón, más un ramal de 18 kilómetros hacia Ocosingo. Es el primer tramo de un proyecto que llegará hasta San Cristóbal de Las Casas.

Mientras tanto, en San Manuel el agua no llega. Y quienes fueron a constatarlo no tienen capacidad con qué resolverlo. Esta es una obra impulsada por los gobiernos federal y estatal.

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