Juan Pablo Zebadúa Carbonell: La última y nos vamos

Ganó Francia y con ello confirma aún que en el Mundial de Futbol no llega el sueño de la cenicienta. Lecciones de este mundial, Croacia la habilidad y la técnica, Francia la fuerza y contundencia. País poderoso gana siempre. El débil debe esperar y, como Croacia, le costará mucho llegar jugando bien a la portería rival. No es más de lo mismo, solo que se confirma la innecesaria magnitud de los deportes de alto nivel y de escala global, ya sea en el futbol o en los juegos olímpicos. Mundial de sorpresas, si, pero a medias porque al final ganó quien en la lógica mercantil y capitalista racional le puso puntos al cortejo de apuestas que de por sí no miran ni de reojo a los países periféricos.

Fin de la Copa del Mundo. Es hora de hacer los análisis posmundialistas y mantener la constante que en este deporte se advierte bien la forma en que se negocian las realidades de los escenarios internacionales. La consigna jaggueriana sería así: “es solo futbol pero me gusta” o la de Valdano: “el futbol es lo más importante de lo menos importante”, lo interesante es que, cada cuatro años, lo que nos hace pulsar y escribir son las condiciones menos objetivas por las cuales se mira y practica un juego.

Agradecemos mucho a los colegas (Raciel, Homero, Juan Carlos, Arturo, Josué, Rully, Gabriel, Ángel y Miguel) que constantemente fluyeron ideas y marcaron con sus plumas sus particulares pasiones y visiones de Rusia 2018. Añoranzas aparte, lo que nos resta decir es que gracias a ellos este deporte es más atractivo si se lee desde la óptica de gente apasionada y mega intensa a la hora de digerir el futbol. Futboleros locos (brain damage, dijera el clásico) cada quien gritó su partido y su gol a conveniencia, muchas gracias por su interés.

Agradecemos también a Chiapas Paralelopor ser un espacio abierto y plural, como debe ser el buen periodismo crítico y puntual a la hora de observar los contextos que nos involucran socialmente.

Juan Pablo Zebadúa.

Pero en especial al Dr. Sarelly Martinez Mendoza, por permitirnos escribir a nuestras anchas una perspectiva bastante propia desde nuestras “glocalocalidades” en este mundial. Sensible, con un enfoque amplio y cargado de experiencia, Sarelly abrió este espacio con su habitual profesionalismo y su no negado ímpetu sensitivo hacia el panbol. Gracias totales.

Me voy del mundial con dos juegos que, para mi, fueron los mejores, por su desarrollo táctico y su despliegue emocional: México-Alemania y Uruguay-Portugal. Con Modric como un centrocampista de la vieja guardia, como nos gusta: tocador, pausado, técnico, inteligente y frío a la vez. Pibe Valderrama balcánico. Con la selección de Uruguay, país diminuto y con una energía inconmensurable a la hora de jugar. Con la voz trémula y las lágrimas del narrador panameño cuando su equipo marcó un gol, perdiendo 6-0 contra Inglaterra, el primero de su historia mundialista.

Y por supuesto, con Kolinda Grabar-Kitarović, la presidenta Croata, que demostró a base de saludos y abrazos en la premiación final que, ni la lluvia, ni la adversidad de las crisis mundiales, le quitará lo más importante de los Mundiales de Futbol, que es el amor y paz. Salud.

 

 

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