El sometimiento del Legislativo ante el Poder

Enrique Peña Nieto fijó en un año su clara intención de eliminar cualquier tipo de contrapeso en su gobierno. El llamado “pacto por México” vendida públicamente como un acuerdo de gobernabilidad, no es más que la sumisión de todos los partidos políticos ante el poder.

El Poder Legislativo, que en el sexenio anterior, parecía funcionar como un contrapeso del Ejecutivo a nivel Federal, ayer demostró que su papel durante este sexenio: será de aliado, o mejor dicho, de cómplice. Finalmente, los tres Poderes de Gobierno, tienen claro que en lo fundamental van estar siempre juntos: “Nosotros somos el Poder y no lo vamos a compartir y menos con la ciudadanía” parecen decir.

Los diputados federales son controlados, en su mayoría, no por los partidos políticos menos por la ciudadanía, gran parte de ellos se deben a los gobernadores de los estados y en este sexenio los ejecutivos locales le rinden pleitesía al Presidente así que el resultado de la votación a la Ley General del Servicio Profesional Docente era algo predecible.

A excepción de un diputado federal por Chiapas, todos los demás votaron a favor de la Ley General del Servicio Profesional Docente. Ninguno de ellos se reunió siquiera con los maestros del estado que fueron al Distrito Federal a manifestarse, no los escucharon. Los congresistas que representan a los chiapanecos en la Cámara de Diputados se olvidaron ayer de un sector al que se deben.

Si la posición de los diputados chiapanecos a nivel federal es cuestionable, la de los locales raya en la desvergüenza, se ponen de rodillas sin guardar las formas. Utilizan la estructura del Congreso Local, que se paga con recursos públicos, para guiñarle al ojo a quien ven como su “patrón”.

“Para  el diputado Neftalí Armando Del Toro Guzmán, presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, el Primer Informe de Gobierno del Presidente de la República Enrique Peña Nieto refleja la transformación de México, destacando la aplicación de políticas públicas con amplio sentido social” dice el primer párrafo del comunicado del Congreso Local emitido ayer por la tarde.

El comunicado venía acompañado de una fotografía de Neftalí del Toro y Enrique Peña Nieto. La foto está desenfocada –tal vez tomada por un celular- en donde se ve a un Neftalí sonriente, emocionado –la misma cara que se le ve en la imagen que se tomó con el “Canelo”, el boxeador-. En cambio, el presidente ni siquiera se tomó la molestia de ver a la cámara.

La fotografía parece de esas que se toman los aficionados con su artista preferido después de un concierto. El artista –en este caso funge como presidente- no tiene ni en su horizonte a su fan, en cambio el otro hasta se preocupa en mandar boletines hablando de su admiración como que si al otro le importara.

El Congreso de Chiapas, en el colmo de lo absurdo, se atrevió hace unas semanas a enviar al Congreso de la Unión un exhorto para que los legisladores federales aprueben tal cual la reforma energética propuesta por el Ejecutivo Federal.

Mientras que la ciudadanía está exigiendo que el tema sea debatido para los diputados locales de Chiapas ya no hay nada que discutir, ni personas que escuchar.

La permisividad de la ciudadanía con las y los legisladores es lo que incentiva también a que ellos hagan lo que quieran. Son de los menos observados y a quienes menos se les exige cuentas. Utilizan el cargo como trampolín político, la mayoría de quien tiene un cargo como diputado ya sea local o federal, lo que busca es irse a otro puesto de representación popular y tienen la suficiente cara dura para regresar a pedir el voto y los ciudadanos la suficiente desmemoria para dárselos.

 

 

 

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