El socio de Murat en Chiapas

La exhibición del enriquecimiento de Ángel Aguirre y José Murat, exgobernadores de las entidades más pobres del país, renueva las esperanzas de que Juan Sabines Guerrero, el dilapidador mayor de los recursos estatales, sea investigado.

Las cantidades que se esfumaron de Chiapas durante la gestión anterior no tienen paralelo en la historia de la entidad, las cuales pueden fácilmente determinarse con una deuda de 42 mil 200 millones de pesos.

Por supuesto, que Sabines no se llevó todo, pero sí al menos una cuarta parte, lo que constituiría un robo directo de más de 10 mil millones de pesos. El resto lo debe haber repartido entre sus amigos, empresarios de medios de información, diputados y dirigentes de partidos políticos de todos los colores, con el propósito de comprar impunidad.

José Murat, y su enriquecimiento en Chiapas.

José Murat, y su enriquecimiento en Chiapas.

Sabines

Pervirtió a quienes se dejaron. Lo suyo era el halago desmedido y la entrega de dinero en efectivo para abanderar causas varipintas. De esto no quedan excluidos dirigentes campesinos, magisteriales y burócratas.

Aparte de abrazos, promesas y lisonjas, repartía paquetes de dinero. Y todos, por supuesto, quedaban encantados.

En 2008, cuando Alejandro Encinas, buscaba la presidencia del PRD, salió eufórico de Palacio de Gobierno después de ver a Sabines. “Chiapas, le dijo al político local que lo acompañaba, lo tenemos ganado, porque contamos con el apoyo del gobernador”.

“No te confíes tanto”, trató de prevenirlo el político chiapaneco, quien entonces era diputado federal por el PRD, “Sabines alienta a todos, dice que sí a todos pero actúa de otra manera, traiciona”.

“No puede ser”, reviró Encinas, “porque aparte de apoyo moral, también me ofreció recursos para la campaña”.

Así era Sabines. Así actuaba. Era un repartidor profesional de halagos. Y quien no caía ante sus halagos caía ante el dinero que tiraba sin medida.

Felipe Calderón cedió también a sus zalamerías, tanto que llegó a pensar que Sabines podría ser su sucesor en Los Pinos. La demostración no solo fue en el afecto y la exposición pública que protagonizaron, sino en el uso de las sabineras, incluso en una reunión tan importante como la de jefes de Estado en Cancún.

Los señalamientos de enriquecimiento ilícito de Ángel Aguirre, José Murat y Andrés Granier empalidecen ante el saqueo cometido por Sabines y su gente.

A Granier, por ejemplo, se le acusa de una evasión de dos millones 156 mil pesos, al hermano de Aguirre de 287 millones y a José Murat, quien goza de la protección presidencial, de un monto incuantificable pero capaz de adquirir aviones y departamentos en las zonas más exclusivas de Estados Unidos.

Si se investiga a José Murat, Sabines aparecería como uno de sus socios, porque al menos cuatro de las constructoras del exgobernador oaxaqueño (Muraza, Alzurio, Goli y Constructora del Sureste) tuvieron 150 contratos en Chiapas y se adjudicaron un presupuesto de dos mil millones de pesos.

Lo grave no está en la adjudicación, ya en sí cuestionable porque la mayoría de los contratos fueron otorgados sin licitación pública, sino en que el 50 por ciento de esas obras no se realizaron. José Ortiz Limón, representante de estas constructoras y secretario particular de Murat, cobró pero no movió un dedo para iniciar proyecto alguno.

Pese a que en las auditorías practicadas a la gestión de Juan Sabines se ha encontrado más de 12 mil millones de pesos de gastos sin comprobar, más otra cantidad similar en donde está claro el desvío de recursos, la Federación no actúa en su contra.

¿Por qué?

En especial, porque Enrique Peña Nieto no desea exhibir a uno de sus principales financiadores. De hacerlo, estaría destapando otro tema de corrupción en donde también saldría afectado, porque seguramente Juan Sabines posee pruebas de la entrega de estos recursos.

Y si los medios de difusión no enfatizan el tema de la corrupción de Sabines, a excepción a Carmen Aristegui, en la escena nacional, es porque ningún gobernador ha beneficiado tanto a Televisa, Televisión Azteca y a varios periódicos, entre ellos La Jornada, como el exgobernador de Chiapas.

El político de mala memoria pagó su impunidad pero ojalá que no goce sin sobresaltos lo saqueado a esta empobrecida entidad.

 

 

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