¿En qué momento se jodió Chiapas?

Esta pregunta, para interpelar a Perú, vale para nuestro país y para nuestra entidad.

El despegue, con el que soñamos, quedó detenido en el pasado, en muchos discursos de nuestros políticos y, sobre todo, en las pésimas decisiones de nuestros gobernantes, enamorados del enriquecimiento fácil, del dispendio, de las borracheras y de los besos lanzados a reinas de ferias de todos nuestros pueblos.

“¿En qué momento se había jodido el Perú?”, se pregunta una y otra vez Mario Vargas Llosa en su mejor novela, según yo y es pura subjetividad, La conversación en La Catedral.

En Chiapas, historiadores, economistas y antropólogos, parecen tener la respuesta: en los setentas empezó a cavarse nuestra tumba de miserias y de corrupción. Los yacimientos de petróleo y de gas natural encontrados, y las presas hidroeléctricas construidas, en lugar de riqueza, aumentaron la marginación.

Nuestra historia parece resumirse en una polarizada realidad de pocas familias ricas y muchas familias pobres, pero en los cincuenta, con el despertar artístico y científico, se pensó que arribaríamos a una sociedad más igualitaria.

Y hay cifras para demostrarlo. De acuerdo al historiador y economista norteamericano, James W. Wilkie, en el periodo de 1940 a 1960 la pobreza en Chiapas disminuyó: pasó del 61 al 41 por ciento.

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El ganador del premio Bolton y profesor de la Universidad de California (UCLA) revisó innumerables documentos para llegar a esta conclusión e incluirla en su celebrado libro The Mexican Revolution.

Ida Langman, también norteamericana, quien visitó la entidad en 1948 se sorprendió por la alentadora situación que se vivía en esos momentos: “¡Qué lejos de mis ideas preconcebidas resultó el Chiapas verdadero –con sus elementos intelectuales, con su vida cultural, con sus paisajes y climas variados, y con su ambiente tan apacible y amistoso!”.

Tiene palabras de reconocimiento incluso para los gobernadores, y bien que podría habérselas ahorrado, al escribir en la revista Ateneo de agosto de 1957 que estos hombres “no solamente se empeñan en elevar el nivel material del pueblo, sino también se preocupan de la vida cultural, y lo que es aún más importante quizás, comprenden la necesidad de continuar las obras empezadas por sus antecesores, a la vez que comienzan proyectos nuevos”.

La pobreza empezó a remontar a partir de los setenta. Un estado de tierras ricas, como diría Thomas Benjamin, comenzó a llenarse de gente pobre. Hoy, de acuerdo a Coneval, la pobreza en Chiapas alcanza al 74.7 de sus habitantes.

¿Quiénes jodieron a Chiapas, entonces?

Thomas Benjamin y Gustavo Esteva no tienen dudas: “los hombres, el poder”.

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