El Ok’in Ajaw

Habitantes de la Selva. Foto Ángeles Mariscal/Chiapas PARALELO

Habitantes de la Selva. Foto Ángeles Mariscal/Chiapas PARALELO

 

Sahb me ya xhahchat pajel yu’un ya kanojes te yawil ha’e sok ya kachuhk ta spohtsil te amats’e. Ich’a me bahel ehuk ich sok ats’am yu’un ya kachi’ubtes amats’e. Te bin tulan sk’oblal ha’ te manchuk ch’ay ta awo’tan te schapanel abah yu’un sk’oponel te kAjwaltik, j’esmajteswanej ku’untik. Esas palabras de mis abuelos hacen florecer mis recuerdos, más aun durante el mes de mayo que es una de las fechas más importantes para nosotros porque es el mes que inicia la época de la siembra del maíz, el habil k’altik. Lo que significaba preparar el corazón es el recordar la parte espiritual de la vida, la conexión de la tierra con el cielo representada cuando pisamos nuestra propia sombra, provocada por el paso cenital del sol. En ese momento se da esta síntesis de la vida mediante los rituales, por ejemplo, la fiesta de la Santa Cruz o las visitas a los cerros para pedir lluvia para el próximo ciclo agrícola.

 

Las visitas al cerro, en mi pueblo se realizaban cada sábado durante el mes de mayo. La hora de salida era casi siempre a las seis de la mañana. Nos juntábamos en alguna iglesia. Con las personas que llegaban, salíamos juntos en procesión hacia el cerro. Cada uno cargando su ofrenda y sus alimentos para compartir allá arriba. La mayoría llevaban pozol y algunos otros alimentos, pero casi todos esperaban los exquisitos bocadillos que los organizadores de algún barrio llevaban para compartir. Entre los alimentos están el arroz con puerco, los tamales de frijol, el atol de maíz, el chocolate, café, los panes y tamales de bola: alimentos que se comparten a todos los presentes y se ofrendan a la Madre Tierra como las flores de ramillete.

 

Esta peregrinación simbolizaba la hermandad entre las personas. Así, los rituales son un elemento principal que genera este gran encuentro espiritual. Por eso, mis abuelos decían que aparte de preparar la tierra antes de la siembra, era importante la preparación de las personas, dejar sus ofrendas de velas, veladoras, flores o alimentos en los cerros o manantiales, eso para que el agua no se escasee y la época del uch (mes del calendario maya cuando pasa la sequia) no se extienda tanto y no seque o enferme las plantas y animales. El ritual sirve para pedir lluvia, y con eso mantener la humedad de la tierra para que las plantas puedan resistir y lograr la cosecha. El mes Ok’in ajaw, es la fecha cuando se reza y hace ofrendas a los ajaw de las montañas, los dueños y cuidadores de los cerros y manantiales.

 

La reflexión de mis abuelos y el conocimiento que ellos tenían de la vida y del ciclo agrícola basado en los calendarios rituales se queda pisoteado por los acontecimientos cotidianos de nuestra vida moderna, como por ejemplo, las campañas políticas electorales, el control y el manejo del poder del Estado, la discriminación en todos sus aspectos, entre otras tantas. Así, en las elecciones pasadas se evidenció nuevamente la forma tan insultante y nefasta en que algunos partidos políticos volvieron a burlarse de las personas mediante la manipulación de algunos medios de comunicación y del propio INE para ganar votos. Es vergonzoso verlos aprovecharse de la miseria y pobreza de las personas para comprarles el voto con despensas, televisores, dinero o con las amenazas de quitarles los apoyos de los programas sociales, como otra de sus herramientas de tranza.

 

En Chiapas, uno de los estados más pobres del país, la marea verde, desde que lanzó como candidato a la gubernatura a quien hoy ostenta el título de gobernador constitucional, ha generado millonarios gastos de campaña hasta la fecha, pagando publicidad en medios privados que le sirven al estado. Se violan todo tipo de leyes y reglamentos sobre el manejo de recursos y programas sociales pintándolos del color verde de su partido. El mismo partido verde, disfrazándose de PRI lanzó candidatos a su conveniencia para controlar varias localidades, o incluso familias vinculadas que para mantenerse en las contiendas políticas saltan como chapulines, brincando de un partido a otro para no dejar el poder. Tenemos varios ejemplos en todo el estado de Chiapas, donde ganó en esta farsa electoral el partido verde-pri gracias al manejo de los programas sociales como PROSPERA, PROCAMPO y otros.

 

Lamentablemente, en cuestión de partidos políticos, Chiapas es un ejemplo de lo que pasa en todo el país y en otros estados donde se vive en guerra, una guerra que ha provocado el sistema político para legitimar su control y poder sobre la sociedad que está cansada y harta de las instituciones que la componen. Por todos lados aparece la corrupción y la falta de ética profesional de la mayoría de servidores públicos. Basta con recordar la Casa Blanca de Peña Nieto y la de otros funcionarios, o el comentario de Lorenzo Córdova del INE, que se burla de la forma de hablar de las personas indígenas. Además de estos escándalos, tenemos el ocultamiento de casos muy graves como el de Tlatlaya, Apatzingán, San Fernando, Acteal, y otros casos más. O de los niños muertos en Simojovel, la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, o de las muertas en todo el país. En todos estos casos los responsables pueden estar dentro de la clase política y como dicen por ahí: fue el Estado.

 

Así, el periodo de siembra en mi pueblo inició con el luto, la tristeza y el dolor de los familiares de tantos muertos, desaparecidos y presos, con la pobreza y discriminación que el Estado y los partidos políticos siguen generando hacia las personas indígenas y no indígenas, a través del paternalismo, la ambición, la corrupción, etc. Así, el calendario ritual de los 18 meses de 20 días y un mes de 5 días, se ha olvidado y la atención de las personas está puesta en otros asuntos. Pienso que muy pocas personas se dieron cuenta que caminaron sobre su propia sombra, que llovió poco los primeros días del mes Ok’in Ajaw, olvidando lo que pueda significar y lo que pueda suceder este medio año que nos falta.

 

Mi abuelo comentaba en los últimos días de su vida que tenemos que regresar a producir nuestros alimentos, que nuestra liberación vendrá cuando cada persona siembre o sepa de dónde viene el maíz, el fríjol y todo lo que come. Además ma me xch’ay awo’tanik sk’ayojintayel te kAjwaltik j’esmajteswanej ku’untik, el no olvidar rezarles a los formadores y creadores, ya que recordarlos nos mantendrá con vida, tal cual está escrito en el Popol Vuh, aunque mi abuelo nunca conoció ni leyó ese libro sagrado, pero mi abuelo sí aprendió a leer la vida, vivía en la milpa y sabía reír. Así, después de estas elecciones es necesario organizarse luchar desde nuestras comunidades, ejidos, pueblos o barrios para poder enfrentar este proceso de destrucción al que nos está llevando el sistema político-económico. Es momento de unir nuestra lucha para cantar y recordar a nuestra …

 

Abuela tseltal

La abuela es tseltal, tseltal de la selva

De los sueños de las ceibas, de los ríos

La abuela es mujer sembradora de flores

De las flores de su corazón que hace cantar.

La abuela tseltal es revolucionaria

Sus armas: el machete, la coa y azadón

Ha quitado y destruido algunas malas hierbas

Las que dañan su maizal, y matan sus flores.

La abuela tseltal recorre los pasos del sol

Canta al agua, canta a sus montañas

Reza sus recuerdos, sacude los tiempos.

La abuela tseltal danza con la luna.

Tseltal es la abuela y vive en la selva

Cubre su rostro y calla para ser escuchada

La abuela tseltal que dispara flores con su sonrisa

Une los frutos de la tierra para vivir en la vida.

Un comentario en “El Ok’in Ajaw”

  1. Blanca G, Nova Guadarrama
    29 junio, 2015 at 18:33 #

    Que hermoso todo lo que leí, no se quien lo escribió, pero me maravillo, cuando leo este tipo de pensamiento y tradiciones de mis hermanos, el poema de la abuela tseltal revolucionaria, es simplemente maravilloso, gracias por compartir sus sueños y sabiduria.
    Blanca G.Nova G.

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