¿Experimento Arcoiris?

Mark Zuckerberg.

Mark Zuckerberg.

 

Millones de personas en el mundo demostraron su simpatía con la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en Estados Unidos modificando su foto de perfil de Facebook al agregar un arcoiris, pero con la misma rapidez la removieron cuando empezó a circular una nota periodística que afirmaba que los estaban usando para un experimento. A pesar de que la nota carecía de sustento (era falsa y mentía alevosamente), fue compartida por periodistas, académicos, activistas y personas de todo tipo, quienes protagonizaron una de las más efectivas y silenciosas victorias del pensamiento conservador que se haya dado en la corta vida de las redes sociales.

Algunos antecedentes

El pasado 26 de julio la Corte Suprema de Estados Unidos declaró que las parejas del mismo sexo tienen derecho al matrimonio en cualquier lugar de su país. Eso decía el boletín. Mucha gente en ese país sabía que era la culminación de un largo proceso de muchas batallas, derrotas y altibajos, que forma parte de una lucha mucho más grande que busca desde hace siglos que todas las personas tengan los mismos derechos, sin exclusiones ni discriminación de ningún tipo. De hecho, toda la argumentación en favor del matrimonio gay se hizo basado en la 14ª enmienda, la cual se escribió luego de la guerra civil para otorgarle derechos constitucionales a los esclavos y sus descendientes. Desde ahí viene esta batalla.

La pelea legal se dio en paralelo a una movilización de la opinión pública que logró modificar la posición de mucha gente respecto al tema en muy poco tiempo. La campaña fue encabezada por la “Human Rights Campaign” (HRC), una organización con presencia nacional y que consiguió el apoyo de celebridades como Charlize Theron, Brad Pitt, Sarah Jessica Parker y muchos más, como parte de una muy buena estrategia de medios que logró colocar el tema en la agenda nacional (la agenda nacional estadounidense, claro). Una de sus recientes acciones que logró un gran impacto fue en 2013, cuando la Suprema Corte de su país inició las consultas sobre el tema. Cambiaron su logotipo (un signo de “igual”) a tonos rojos y pidieron a sus amigos famosos que las usaran como foto de perfil en Facebook y en Twitter. En poco tiempo, millones de personas habían modificado el paisaje de las redes sociales, demostrando así el apoyo con el que contaban en ese sector de la población.

No es de gratis, pues, que en las oficinas de Facebook se les haya “ocurrido” usar el símbolo del arcoiris para integrarlo a la foto de perfil como una muestra de apoyo a la decisión de la corte.

Puso el ejemplo el personaje más famoso de Facebook: Mark Zuckerberg

Millones lo siguieron, pues además desarrollaron una aplicación que facilitaba la modificación de la foto de perfil. Pero además el apoyo esta vez no se quedó entre la población de EU, sino que la manifestación se extendió a todo el mundo.

Fue una sorpresa para mucha gente.

Desde mi muro

Estamos en México, ese país donde incluso los dirigentes de la llamada izquierda ubican a este tema como poco importante. La corte en México, antes que en los EU (el 12 de junio) había emitido una resolución semejante, (con la dificultad que aquí se tendrán que modificar las legislaciones estatales, siempre y cuando exista presión suficiente por parte de la sociedad). Los festejos fueron discretos. Casi no hubo memes, nadie cambió su avatar ni se imprimieron camisetas conmemorativas. Pero de pronto, la decisión de la corte estadounidense hizo que mucha gente manifestara su apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo, lo cual no sólo va contra los preceptos de casi todas las iglesias presentes en el país, sino también de las leyes locales y las costumbres más arraigadas.

Ya recuperados de la sorpresa, la turba conservadora despertó en Facebook con todo tipo de respuestas: desde insultos hasta memes sutiles que dejaban ver su oposición a una manifestación de ese tipo. “Ni que fuera yo gay para ponerme arcoiris”, decían muchos en una visión limitada del acto de apoyo, “¿para qué se quieren casar?” decían otrxs, en un acto de humor sin amor, y claro, cientos de “Homeros” que subieron la imagen del personaje de los Simpson sentado en la barra de un bar gay donde toda la concurrencia tenía un arcoiris en el rostro menos él. “Hacer un Homero” de forma voluntaria nunca había sido un acto tan masivo.

Los arcoiris fueron desapareciendo entre la lluvia de insultos y descalificaciones. Lo que más caló fueron las notas de prensa que afirmaban que quienes usaban el arcoiris formaban parte de un “experimento” de Facebook. Muchas personas no aguantaron que les dijeran gays, alguien por ahí se aventó un discurso acerca de no meterse en las luchas de otros, las justificaciones y la victimización (“me están obligando a poner un arcoiris y no quiero”) fluyeron generosamente. El momento recordaba por instantes aquella ocasión en que esos mismos mexicanos internacionalizaron la palabra “puto” y además justificaron durante días que no tenía nada que ver con las preferencias o elecciones sexuales. Pero lo que si avergonzaba, lo que hacía sentirse un estúpido borrego era eso de ser un experimento, y de haberlo hecho voluntariamente. “Con la homofobia puedo lidiar, con sentirme chamaqueado, jamás”, parecían decir.

La prensa y el miedo

Casi ninguna nota de las que circularon en estos días describía el experimento en los mismos términos, pero todas se basaban en dos cosas: el uso que de por si hace Facebook de la información de sus usuarios (y que todos han aceptado) y una nota del diario inglés Daily Mail, la cual citaba a un especialista del MIT que había dicho —en su muro de Face— que eso era un experimento. Ninguna de las notas resistía un análisis sencillo, todas decían “supuestamente” o “probablemente”, a nadie le constaba pero aún así lo escribían y sus editores lo publicaban.

Los periodistas que escribieron y compartieron estas notas no fueron a cotejar sus fuentes. La compañía de Zuckerberg declaró públicamente que los datos que pudieran surgir del uso del arcoiris no serían usados para fines de mercadotecnia, pero los compartidores de la nota falsa ignoraron esa declaración. “Ya sabemos que son mentiras”, dijeron. Más tarde, el experto del MIT (Cesar Hidalgo) publicó un nuevo post donde criticaba el uso que se le había dado a su comentario y reiteraba que había dicho lo del experimento como una broma. Nadie lo tomó en cuenta. Al miércoles al medio día, Cesar Hidalgo había contado más de veinte mil páginas que lo citaban como la fuente experta que había “descubierto” el experimento, y ninguno de los redactores de esas veinte mil páginas lo había buscado para preguntar o confirmar algún dato (veinte mil nada más en inglés, sin contar todo lo que se produjo en español, en italiano, en francés y en otras lenguas).

A nadie le interesaba cotejar el dato o hablar con la fuente porque con lo que tenían era suficiente: en una misma nota podían poner “Facebook” y “experimento”, lo cual les garantizaba tráfico, mucha gente asustada compartiendo sus notas en sus muros, preocupados porque ahora el malvado Zuckerberg sabe que apoyan el matrimonio gay y les querrá vender cosas gays y le avisará a sus padres que esa persona apoya los matrimonios del mismo sexo. El miedo vende, el miedo se ha viralizado más que la defensa de todos los derechos para todas las personas. Unos comparten la nota con la buena voluntad de advertir que los están “chamaqueando”, mientras los redactores de esas notas falsas cuentan el dinero que les llega por la cosecha de clicks.

Unos hacen negocio, otros comparten sus miedos, otros justifican su posición conservadora basados en la maldad de Facebook, otros reviran y critican a los “activistas de sofá” que creen que cambiando su foto de perfil cambiarán el mundo (por supuesto, no le preguntaran a la gente de HRC si eso es posible)… se juntaron comerciantes de la información, promotores de pensamiento retrógrada, difusores del miedo y toda la banda homófoba, lograron revertir una manifestación virtual en defensa del derecho al matrimonio para todos y todas, con la viralización de una noticia falsa, a la que periodistas, académicos, estudiantes y activistas creyeron ciegamente sin verificar sus fuentes.

No necesitan hacer un experimento, está comprobado que no leemos ni confirmamos la fuente de lo que compartimos en la red.



Pd. el experimento y el consenso

Lo que sí no es nuevo es que Facebook hace minería de datos y usa la información que le proporcionamos con fines comerciales. Eso se sabe desde que nació Facebook. Si los arcoiris eran un experimento, entonces tanto quienes lo usaron, como quienes no lo usaron, como quienes creyeron y compartieron la nota falsa forman parte de su experimento. Todos le dan datos, todo el tiempo, que les servirá, fundamentalmente, para vendernos cosas.

Al entrar a Facebook de entrada aceptamos —de un modo u otro— participar en todos sus experimentos, sin previo aviso. Nos toca decidir dos cosas: qué queremos decir y qué queremos comprar (o no, para ambos casos).

Referencias

El post de Cesar Hidalgo que originó todo: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10153010629371693&set=a.433575911692.219262.727621692&type=1

El artículo en The Atlantic, la nota original, con datos e investigación:
http://www.theatlantic.com/technology/archive/2015/06/were-all-those-rainbow-profile-photos-another-facebook-experiment/397088/

La nota que se “voló” el Daily Mail, que asegura cosas sin sustento y en la que se basaron el resto de las miles de notas que circularon en el mundo:
http://www.dailymail.co.uk/sciencetech/article-3143586/Did-change-Facebook-picture-rainbow-flag-Critics-warn-Celebrate-Pride-tool-psychological-test.html

El texto de Cesar Hidalgo donde aclara que todo había sido una broma y denuncia las notas falsas
https://readfold.com/read/cesifoti/where-fake-news-are-born-CnsL6sAM

Las notas que se distribuyeron en México fueron colocando menos datos cada vez, en esta, la famosa del “te chamaquearon”, en el primer párrafo afirma que “la enmienda 14 fue aprobada por la Suprema Corte”, cuando eso sucedió ¡en 1868!. A pesar de ello fue una de las más compartidas (más de 40.5 mil veces, sólo en Facebook, mientras que la nota “original” del Daily Mail se quedó atrás con 32 mil posteos):
http://www.denunciasmx.com/2015/06/te-chamaquearon-si-cambiaste-tu-foto-de.html

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