Movimiento magisterial y derechos humanos

marchamagisterio (5)

Antes de que Usted lea este texto le comparto cuatro puntos personales que tengo sobre el movimiento magisterial que vivimos en Chiapas desde que se propuso la reforma educativa

  • La reforma educativa es una reforma laboral.
  • Todas y todos tenemos derecho a la manifestación.
  • El movimiento magisterial es gremial.
  • No se pueden defender los derechos humanos de unas personas y violentar las de otras.

La reforma educativa no busca mejorar la calidad educativa, si no controlar el único sector de la ciudadanía que está organizado y es fuerte: el magisterio.

Las manifestaciones que ha realizado el magisterio en contra de la reforma educativa son parte, cuando no violan los derechos humanos de las demás personas, del derecho a la manifestación que tenemos las y los ciudadanos.

Dígame si usted le dicen mañana o pasado que es posible que pierda su empleo no haría algo por evitar que su familia pierda su sustento. Eso es lo que están haciendo las maestras y los maestros.

El examen que les están imponiendo –no se puede llamar evaluación- lo que busca es quitarles derechos laborales a los maestros y las maestras.

El movimiento magisterial es gremial. No busca mejorar la situación de manera integral de la sociedad, si no lo que estás haciendo es defender derechos laborales de un sector.

La ciudadanía ya no es empática con este movimiento. Dejó de serlo. Los maestros y las maestras se lo reclaman a la sociedad, pero les ha faltado autocritica para evaluar por qué la ciudadanía no apoya sus manifestaciones.

El magisterio no se ha movilizado con la misma fuerza para solidarizarse o defender otras peticiones que son más generales, y en muchos casos ni siquiera se han solidarizado. Hay una larga lista de problemáticas sociales en las que   jamás se han pronunciado.

En las últimas manifestaciones las y los docentes de la sección 7 optaron por hacer otro tipo de movilizaciones: tomaron las gasolinerías y “regalaron” el combustible; lo mismo hicieron con la carga de algunos camiones.

La comparación que voy hacer puede ser altamente ofensiva, pero así lo veo. El movimiento magisterial terminó haciendo lo que hacen los partidos políticos en tiempos electorales: utilizan el dinero ajeno para regalar despensas y así ganarse a la gente. Igual que los partidos de una vez que pasa su interés se olvidan de la sociedad.

La violación a derechos humanos

Nayeli Mijangos tiene 28 años de edad. Es periodista. La conozco desde hace un par de años. Es una persona crítica y que se esfuerza en su trabajo. El sábado pasado personas que se identificaron como maestros la agredieron: le cortaron el cabello, la exhibieron y la humillaron.

El 04 de Julio integrantes del magisterio federalizado realizaron una manifestación afuera del CETIS 138, al oriente de Tuxtla Gutiérrez.

Nallely asistió  el lugar porque tiene aspiraciones de obtener un contrato para educación media. Sacó ficha, como cualquier otro u otra aspirante. No es la primera periodista que trata de tener un segundo ingreso económico o cambiar de oficio porque las condiciones laborales en los medios de comunicación lejos de mejorar son cada vez peores.

Llegó a las 8:15 al CETIS, pero no pudo ingresar. Personas, que se identificaron como maestros, se lo impidieron. La rodearon, le quitaron su ficha y otros papeles que llevaba con ella y le cortaron el cabello.

“Nunca me identifiqué como periodista, fui como aspirante a maestra. Saqué mi ficha como cualquiera. Cuando llegué me rodearon, me quitaron mi ficha y me cortaron el cabello, primero me dieron un tijeretazo en la parte de atrás y luego adelante” me narró ayer Nallely.

El grupo de personas la fotografió y videograbó cuando le cortaron el cabello. Salió, literalmente, corriendo del lugar por temor a que la agresión subiera de nivel. Un tipo con una pañoleta negra se le acercó e intentó besarla en medio de su huida. “Ven, te doy un beso me dijo y yo seguí corriendo”.

Ella misma dice que no podría asegurar que eran maestros. Me da la impresión que se niega a pensar que si lo eran –yo también me niego a pesar eso-. “Pudieron haber sido infiltrados” me dice y también eso se me hace muy grave. ¿Quién sería tan perverso de violentar así una mujer con tal de desprestigiar un movimiento? Tampoco es que descarte que hayan sido docentes.

La petición de Nallely es muy clara: Que esto no quedé en la impunidad. Cualquier persona que resulte responsable debe de ser castigada. Ella ya interpuso una denuncia penal contra quien resulte responsable le toca a la autoridad hacer su parte.

El magisterio también debe de hacer la suya. Son tan buenos creando comisiones –crean comisiones para todo- que deberían de conformar una que vigile que durante sus manifestaciones a ninguna persona se le violenten sus derechos humanos. Lo que sucedió con Nallely no es un hecho aislado. Periodistas -me ha tocado-; ciudadanos y ciudadanas le han tocado ser agredidos, de diferentes formas, durante las movilizaciones del magisterio por quienes se identifican como parte del movimiento.

Nayeli no fue la única persona agredida ese día, hubo más. Habló del caso particular de ella porque es con quien platiqué y me contó su versión de lo sucedido.

Las garantías individuales no se pueden negociar bajo ninguna circunstancia. No se puede defender los derechos humanos de unas personas violentando las de otras. Hagamos lo que nos toca.

 

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