Una clase política iletrada y envejecida

Una clase política tremendamente joven pero prematuramente envejecida, iletrada y sin escrúpulos gobierna Chiapas. Está integrada por personas que no destacaron como buenos estudiantes y que jamás han leído un libro.

Uno que otro cursó alguna maestría o un doctorado de fin de semana, sin investigaciones serias, pero presumen sus credenciales subastadas en la oferta académica que ha impulsado la SEP.

No habría problemas de que fueran jóvenes, si recogieran las experiencias y los errores de las generaciones anteriores. Pero no lo hacen. No les interesa. Así que gastan un presupuesto sin límites, como en su momento lo hicieron los viejos priistas.

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La juventud no es una cuestión de edad sino de actitud, pero esta generación de jóvenes nació envejecida y se le han atrofiado las arterias, los músculos y la imaginación apenas al despertar a su vida pública.

Lo que define a la clase política chiapaneca es la mercadotecnia y la publicidad. En lugar de políticos y servidores públicos se sienten actores. Son actores frustrados, de última categoría, que se ponen un casco de trabajador y salen por las noches a supervisar obras, a andar en bicicleta o a correr.

No les importa el ridículo, porque están en su papel actoral, de mucho verbo y pocas acciones congruentes. De muchas palabras, que después las contradicen o las olvidan.

Es una generación joven prematuramente envejecida que ha adoptado las peores formas de ganar una elección y de gobernar. Se han cubierto, además, con un discurso retórico del engaño y la exageración.

Ninguno de los que hoy nos gobierna fue un estudiante destacado. Si fueron a una universidad, lo hicieron con desgano, sin brillar en nada, sin proponer algo importante, y en un lugar de cursar un posgrado de excelencia prefirieron meterse de lleno a la actuación política.

No es garantía, por supuesto, que un egresado brillante sea un estupendo político, pero la formación académica –que requiere disciplina, esfuerzo, valores éticos e imaginación– son un buen antecedente para enfrentar el reto de transformación de un país.

Algo se aprende en las universidades y algo deben tener los buenos estudiantes para que en otros países sean aprovechados, ocupen puestos públicos y sean tomados en cuenta como asesores.

¿Por qué debe ir a la universidad una joven, un joven si el mensaje que se le envía es que para tener éxito en la política es cursar una licenciatura por correspondencia y transitar sin pena ni gloria los estudios universitarios? ¿Para qué esforzarse cuatro o cinco años en la universidad si solo es suficiente recoger un título para insertarse en la política?

El mensaje que envían es muy grave, porque esta clase política nos dice que las universidades no importan, que lo único válido para avanzar es la simulación, el robo, el despilfarro y la complicidad. No importa la conducto próvida sino la compra de jueces, ministerios públicos y hasta magistrados para mantener y arrebatar el poder.

Los pocos políticos chiapanecos que presumen de contar con una maestría o un doctorado lo han hecho en instituciones cuyo principio fundamental no es la formación sino la venta de títulos, por lo que no importa la calidad de las tesis y a veces ni siquiera eso presentan.

Con una clase política joven pero envejecida, ágrafa y, sobre todo, carente de principios y escrúpulos, el futuro de Chiapas es muy complicado, porque esta situación se puede mantener, por lo menos 15 años más, hasta que ese 76 por ciento de pobres y rehenes de programas sociales, mejore y encuentre en la educación el vehículo principal de su transformación.

En tanto, tendremos que tolerar, a esta nueva generación –cuya virtud principal, según se encargan de propagar– es su juventud, cuando sabemos que no es ninguna garantía para saber gobernar sino se le acompaña de principios éticos y capacidad de proyectar un futuro mejor.

4 Comentarios en “Una clase política iletrada y envejecida”

  1. maría.
    29 octubre, 2015 at 19:16 #

    Dr. Sarelly , excelente análisis, esa clase política que hay en Chiapas a golpeado a la economía, es gente sin escrúpulos, carentes de conocimientos, sin educación, que llegan y se desgarran las vestiduras para ocupar un puesto, van con la finalidad de convertirse en los nuevos millonarios, no tienen conciencia, gente que con fuero puede ser seres humanos con mucho peligro., felicidades otra vez, excelente análisis.

  2. ramsés borraz
    29 octubre, 2015 at 16:25 #

    El Doctor Edgardo Buscaglia, especialista en países colapsados, califica a la clase política Mexicana, como una mafiocracia. México es un estado fallido…

  3. Roberto Galeana Brito
    26 octubre, 2015 at 10:37 #

    Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Diego Fernández de Cevallos y muchos otros más son, han sido personajes muy inteligentes y «estudiaditos» y son entes –del mal, unos más que otros— que han DAÑADO PERMANENTEMENTE a esta nación.

    Empero lo anterior, coincido en que el estudio conciente acarrea un conglomerado de VALORES como lo es la disciplina, la dedicación, la lealtad, honestidad, etc., etc.
    También es una verdadera vergüenza ver que universidades o escuelas especializadas –de la 5 nte—, regalen las maestrías y doctorados (y ME CONSTA haber visto llegar solo un par de veces a secretarios de «seguridad», fiscales, procuradores, jueces y magistrados y después ir por su flamante «titulo»), amén de que tengo muchísimos compañeros con varios doctorados y NUNCA EN SU VIDA SE HAN PARADO ANTE UN JUEZ A EJERCER como postulantes.
    Pero lo verdaderamente GRAVE del asunto es el ejemplo: ¿Como vamos a mejorar como Sociedad si le enseñamos a los jóvenes que el camino del éxito se ataja con rellenar el requisito de medio estudiar y después hacer trampa: ganar a cualquier precio y esos triunfos robados presumirlos, exhibirlos como una “habilidad”? ¿Qué esperamos de ellos si lo único que importa es que estos neófitos escalen al poder por el poder mismo? Y todo esto solapado desde las más altas esferas del poder. Es demasiado egoísmo, es NO tener madre para dejar tanto veneno en las semillas de este país.

    Se ha puesto de moda el impulsar las candidaturas independientes y ello tiene pesos y contra pe$o$: continuar en la OLIGARQUÍA (¡nunca hemos tenido un ápice de democracia, por Dios, carajo!), pero ya que estamos en esa nave: ¿Por qué no preparar y COMPROMETER al futuro Tlatoani/cacique/príncipe de las concesionarias de autos chiapanecas a puntos y objetivos CLAROS y precisos?
    1.- Eliminar esos monárquicos emolumentos en funcionarios e integrantes de los 3 poderes en el Estado y Mpios. Eliminar autos suntuosos, control en gasolina, peajes, alimentos, telefonía celular, boletos de avión, etc.

    2.- Ataque FRONTAL y directo a la corrupción: es verdad que cada quien tiene que hacer su parte, pero si desde lo más alto del poder no se ataca y cambia esto, será muy difícil que el ciudadano, el “mortal” haga la diferencia.

    3.- Respeto irrestricto a los resultados electorales, sea c u a l sea el resultado.

    • Sarelly Martínez Mendoza
      29 octubre, 2015 at 14:03 #

      Totalmente de acuerdo. Un abrazo

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