¿Por qué es conveniente una elección de “usos y costumbres” en Oxchuc?

Oxchuc. Foto: Cortesía

Oxchuc. Foto: Cortesía

 

¿Por qué es conveniente una elección de “usos y costumbres” en Oxchuc, mediante un proceso regulado y con un mediador confiable?

 

El conflicto reciente en Oxchuc, que es visible desde octubre de 2015 cuando un grupo de opositores políticos impidieron que la presidenta municipal electa María Gloria Sánchez tomara posesión de su cargo, al incendiar el edificio municipal y su prolongación, que se agudizó en las primeras semanas del año 2016 y que condujeron a la renuncia de la presidenta. Dan cuenta de una situación de crisis política, que se manifiesta en la rebeldía popular que ha tomado las calles para exigir la renovación de sus autoridades electas.

El conflicto que ahora se presenta está relacionado con la pérdida de los equilibrios de poder que anteriormente se lograba al integrar el ayuntamiento municipal de una manera plural, incorporando la representación de los barrios, las regiones y los linajes.

Esos equilibrios se lograban en los ejercicios de acuerdos previos entre los grupos, mediados por los principales; incorporando la alternancia de la autoridad entre los barrios, y a través de las asambleas, que era el lugar en donde se dirimían las jerarquías de los espacios de poder. En esta lógica, idealmente todos ganaban.

El que tenía mayor votación ocupaba el cargo de presidente municipal; el que le seguía en votos, el cargo de síndico; luego el siguiente el cargo de tesorero; luego juez; primer regidor y así sucesivamente.

Pero esta forma de organización de la distribución del poder se perdió. En los últimos quince años comienza una lucha de poder entre dos grupos familiares que han secuestrado el ayuntamiento municipal, imponiendo sus intereses particulares.

Considero que para que la paz social en Oxchuc pueda reconstruirse, es necesario restituir estos equilibrios políticos de la representación de los espacios territoriales dentro de la integración del ayuntamiento.

La conflictividad política reciente en Oxchuc (en sus distintas fases y momentos) no es un fenómeno nuevo, sino que tiene rasgos que nos permiten configurar un patrón de dominación y estructuración del poder, como brevemente expondré en las líneas siguientes.

La comprensión de la problemática que aquí se expone, es importante y busca iluminar la inteligencia de los tomadores de decisiones, para valorar los riesgos de eventuales decisiones unilaterales.

I.- La mayoría de los liderazgos visibles que disputan el poder en Oxchuc en los últimos quince años, son profesionales indígenas. Estos son los principales actores en el conflicto que aquí se documenta. La mayoría de los que están en el frente de batalla ha pasado buena parte de su vida viviendo fuera de Oxchuc y retornan en búsqueda de espacios de poder en el municipio. La población campesina ha sido excluida de la representación política local.

 

II.- La conflictividad en Oxchuc se ha profundizado en los últimos quince años, ha sido continua y presenta un patrón: agresiones al (o a la) presidente en turno; quema de su vivienda; agresión al edificio municipal y destrucción de vehículos; violencia en la celebración de los plebiscitos, ocurriendo a veces la muerte de participantes; exclusión radical a sus opositores en los espacios del ayuntamiento; tomar al presupuesto municipal como un botín; polarización de la sociedad oxchuquera en un uno u otro bando; faccionalismo al seno de las comunidades a las que se les exigen lealtades políticas para aplicar políticas sociales clientelares; imposición de agentes y comités municipales en las comunidades, afines al presidente municipal en turno y creciente intervención de los partidos políticos, que han contribuido a profundizar el cuadro de conflictos.

III.- Sin ignorar la presencia de otros actores, sin embargo, el conflicto se ha polarizado desde 1999 hasta 2015, por una disputa entre dos familias: la de los hermanos Santiz Gómez (Miguel, Jaime, Roberto y Teofilo) como las figuras más visibles. Esta familia rivaliza con otra familia: la que integran los hermanos Rogelio y Norberto Santiz Gómez y la esposa de este último, María Gloria Sánchez Gómez.

Un rasgo de la estructura de poder y de dominación en Oxchuc es su conformación caciquil de estas familias; de rasgos de impunidad; de usar los recursos públicos y sus redes de poder institucional y con los medios de comunicación, para sostener el poder en las manos de los miembros de la familia.

En los últimos quince años estas dos familias han tenido el poder municipal en sus manos. Con excepción de Cecilia López Sánchez, que no formaba parte de esos grupos familiares de poder; aunque después, en el contexto local, hizo alianza con la familia Sántiz Gómez, sumándose a la confrontación entre los dos grupos.

 

Listado de presidentes municipales electos, periodo 1999-2018

Nombre presidente/a municipal Periodo electo Relaciones de parentesco Partido político
Miguel Santiz Gómez 1999-2001 Hermano   PRI
Norberto Santiz López 2002-2004   Esposo PRI
María Gloria Sánchez Gómez 2005-2007   Esposa PRI
Jaime Santiz Gómez 2008-2010 Hermano   PRI
Cecilia López Sánchez 2011-2012     PAN-PRD-PT
Norberto Santiz López 2012-2015   Esposo PRI
Maria Gloria Sánchez Gómez 2015-2018   Esposa PVEM
Fuente: Oxchuc, INAFED. Disponible en: http://www.inafed.gob.mx/work/enciclopedia/EMM07chiapas/municipios/07064a.html  

 

  1. El conflicto se ha polarizado cuando ha ocurrido que miembros de esas familias intentan heredar los cargos de elección popular en manos de sus familiares.

Por ejemplo en 1999, Miguel Santiz Gómez, quien era presidente municipal (1999-2001) intentó dejar como presidente a su hermano Jaime Santiz Gómez. Pero Norberto Santiz López se interpuso, ganando la candidatura dentro del Partido Revolucionario Institucional (PRI). En esos años, las luchas políticas se daban al interior de este partido y sus diferentes espacios como la Central Nacional Campesina (CNC).

Norberto Santiz López fue presidente municipal en el periodo 2002-2004; desde ese espacio, este presidente municipal operó para que su esposa María Gloria Sánchez Gómez (2005-2007) fuera (en una suerte de sucesión) la presidenta municipal.

Siendo ésta la primera ocasión que una mujer ocupaba este cargo; representación que tuvo un gran impacto nacional en el movimiento feminista por la trascendencia que una mujer indígena ocupara un cargo de esta naturaleza en un contexto de una sociedad patriarcal (debate que no daré en esta colaboración).

María Gloria Sánchez sostuvo su liderazgo en medio de una gran confrontación interna y de violencia en su contra. Por ejemplo, el lunes 31 de octubre, la alcaldesa de Oxchuc interpuso en San Cristóbal de las Casas la demanda con el número de averiguación previa 000347/IA01/2005, en contra de Miguel Santiz Gómez y otros, por amenazas y tentativa de homicidio y secuestro.

En el año 2008 nuevos encuentros violentos se produjeron entre los dos grupos familiares, en el contexto de la renovación del ayuntamiento. En esta ocasión la familia Santiz Gómez volvió a disputar y le despojó la silla presidencial a María Gloria Sánchez, quedando en su lugar Jaime Santiz Gómez (2008-2010), no sin presentarse una fuerte oposición.

La conflictividad irrumpía de manera polarizada en los momentos electorales cuando los grupos familiares intentaban elevar al poder a alguno de sus miembros. En la coyuntura de las elecciones de 2010 la disputa alcanzó una gran beligerancia, comparables a las de 2015, estando presente, por cierto, los mismos rasgos en la confrontación.

En esa ocasión Norberto Santiz Gómez aspiró otra vez al cargo edilicio, pero debía de contender mediante el procedimiento de “plebiscito” o de asamblea municipal, que en esa ocasión únicamente convocaba el Partido Revolucionario Institucional (PRI). El presidente municipal en funciones Jaime Santiz Gómez, quería heredar el cargo a su hermano Teofilo Santiz Gómez.

El momento de la asamblea celebrada en el mes de abril de 2010 fue terreno de confrontación. Norberto Santiz López aseguraba tener el mayor número de partidarios, cuestionando la intervención del presidente municipal en orientar los resultados a favor de su hermano. Las posiciones se polarizaron produciéndose un enfrentamiento con palos y piedras entre bandos contrarios, que dejó un muerto y varios lesionados.

El muerto cayó desde las filas de Norberto Santiz López, lo que dio lugar a una prolongada y fuerte movilización de parte de sus seguidores. La casa del munícipe Jaime Santiz fue quemada así como dos patrullas; la presidencia municipal tomada y, durante varios días, la carretera que comunica a San Cristóbal y Ocosingo, permaneció bloqueada.

Identificado como el líder de estas movilizaciones, Norberto Santiz fue detenido durante algunos meses para desaparecerlo del terreno político.

Siendo gobernador del estado Juan Sabines Guerrero (2006-2012), intervino y favoreció la candidatura de Cecilia López Sánchez (2011-2012), como factor de distensión. La llevó arropada bajo las siglas de la oposición al PRI, por una alianza de partidos entre el Partido Acción Nacional (PAN); el de la Revolución Democrática (PRD) y el Partido del Trabajo (PT).

En sus funciones la presidenta denunció constantes agresiones acusando a su vez, al grupo familiar y los aliados de la familia de Norberto Santiz de un permanente hostigamiento. En esta polarización, buscó el cobijo de la familia Santiz Gómez.

Debilitado el PRI y abierto el pluralismo político en el municipio, otros nuevos actores y siglas partidarias irrumpen, pero siempre adheridos a alguno de los dos extremos.

En 2012, Norberto Santiz López volvió a disputar la presidencia municipal, recuperándola a favor del PRI, para el periodo 2012-2015. Como lo hizo antes, desde el palacio municipal volvió a operar para heredar la presidencia a su esposa María Gloria Sánchez, favoreciendo su candidatura por el PRI, para el periodo 2015-2018.

En 2015 el conflicto estalla de nueva cuenta reproduciendo el mismo patrón de conflicto que irrumpió en 2010, ya que el modelo de dominación no se había modificado.

Comenzó como una confrontación pública entre posibles pre-candidatas dentro de los partidos PRI y PVEM en el mes de julio. Algunos grupos afines a este último partido cuestionaban los apoyos a favor de la posible candidatura de la ex presidenta Cecilia López. Al mismo tiempo que dentro del PRI surgía la inconformidad por la virtual candidatura de María Gloría Sánchez como virtual candidata de ese partido.

En este escenario competido el PVEM retiró a Cecilia López y la propuso como diputada del Distrito electoral XXI (distrito electoral Tseltal). Pero los resentimientos quedaron sembrados. Estas luchas abonaron en un campo de confrontación entre las dos mujeres políticas, ambas ex presidentas, que alcanzó altos niveles de beligerancia.

La presidenta María Gloria acusó de manera reiterada a la diputada Cecilia López de ser la inteligencia detrás de la inconformidad que la cuestionaba, demandando su desafuero.

En la coyuntura de 2015, los actores más activos en contra de la reelección de María Gloria Sánchez eran otra vez la familia Santiz Gómez, quienes para entonces ya habían abandonado el PRI. El ex presidente Jaime Santiz Gómez había buscado la candidatura dentro del PRI pero no la obtuvo, el bloque de poder dentro del PRI estaba a favor de la esposa del presidente en funciones.

Decepcionado, Jaime Santiz Gómez buscó su candidatura en el partido Chiapas Unido. En el primer momento de oposición al triunfo de la presidenta María Gloría, personajes de esta familia fueron los más visibles. Ellos fueron los que llevaron las controversias ante los tribunales local y federal en contra de la presidenta electa (Juicio de inconformidad. Expediente: TEECH/JIi/032/2015. Actor: Miguel Santiz Gómez), sin que lograran su remoción.

Otros factores contribuyeron a acumular irritación en contra de la familia de la presidenta electa. En el sentir popular había inconformidad por sentimientos de agravio por la simulación del divorcio entre el expresidente Norberto Santiz López y la presidenta electa María Gloria Sánchez. Aunque ambos se divorciaron legalmente para que ésta pudiera ser elegible; en la vida cotidiana permanecían en concubinato. Lo que generó inconformidad social, sumándose el número de inconformes.

Adicionalmente, otro factor que concitó la ira popular y que fue motivo de una movilización popular sumando otros inconformes, fue la incorporación de miembros de la familia como funcionarios del gobierno municipal. Rogelio Santiz López, cuñado de la presidenta municipal, hermano de Norberto Santiz López, fue nombrado el 15 de octubre, en el cargo de juez de paz y conciliación indígena. En este nombramiento se advertía el escenario de un nuevo sucesor de la familia para la presidencia municipal en las próximas elecciones de 2018.

Otros elementos se sumaron para incrementar la protesta social. En las campañas electorales hacia las elecciones de julio de 2015, el Partido Verde de México (PVEM) convenció a la entonces candidata del PRI María Gloria Sánchez a cambiarse a ese partido, para garantizarle de esta forma una “elección de Estado”. Con esta aceptación las cosas se movieron de lugar. El consenso que el presidente Norberto Santiz López había construido dentro del PRI a favor de su esposa fue progresivamente disolviéndose.

Y, aunque la presidenta ganó las elecciones con un número de votos significativos, ésos habían sido obtenidos, sin embargo, mediante mecanismos coercitivos de amenazas a los delegados de barrios; agentes y comités municipales de las comunidades, para que canalizaran el voto a favor de su esposa; amenazándoles de castigo en la lista de proyectos de gobierno, como fue ampliamente difundido, con pruebas, en algunos medios.

Al haber abandonado al PRI, la base social y política que había concentrado y fortalecido el presidente Norberto Santiz López y su esposa María Gloria Sánchez, comienzan a abandonarlos. El PVEM carecía de una base social que la sostuviera. La oposición que salió a la calle y tomó las carreteras, ya no fue solamente aquella que se nucleaba alrededor de la familia Santiz Gómez y de la oposición partidaria; sino que ahora incluía a aquellos PRIístas que se sentían traicionados por la pareja al haber cambiado de partido.

IV.- Todos esos factores alimentaron la protesta social en Oxchuc. Y si bien en esta coyuntura de 2015-2016 el conflicto político adquiere rasgos particulares, sin embargo, la manera como se configura responde a un perfil: el de la polarización de dos familias configuradas como fuertes cacicazgos.

De permanecer así las cosas, no hay que saber leer la bola de cristal para prever que el (o la) nueva (o) presidente municipal que sustituya a la presidenta María Gloría Sánchez (cuya renuncia fue aceptada por la Comisión Permanente del Congreso del estado y que surtiría efecto a partir del 15 de febrero), se acomodará a alguno de los dos extremos hasta aquí descritos; si no se toman medidas para que este modelo de estructura de dominación y de poder se disuelva.

Y es que los actores se encuentran hoy, otra vez (después de la renuncia de la presidenta) polarizados en los dos extremos. Los miembros, (hombres y mujeres, adultos y jóvenes) de la familia Santiz Gómez son activos militantes y están presentes en los movimientos de resistencia que han emergido en Oxchuc, reinventando sus liderazgos.

Son líderes visibles en el “Movimiento Pacifista de Organizaciones Sociales Independientes del Pueblo de Oxchuc, Chiapas” y en el “Consejo Permanente por la Paz en Oxchuc”. El ejercicio de plebiscito popular que se celebró el 16 de febrero en la cabecera de Oxchuc y que eligió a Oscar Gómez López como presidente sustituto, se produce en el marco de esta polarización e intereses.

De igual forma, por el otro lado, dado que el Presidente del Congreso, Eduardo Ramírez Aguilar ha anunciado la determinación del Congreso del estado que en Oxchuc no se formará un Concejo Municipal, con esta decisión no se modifica el orden de las cosas. Al sostener al resto del ayuntamiento electo, favorece y hace permanecer al grupo familiar de Norberto Santiz López, sosteniéndolo en los hechos. Lo que resulta lamentable ya que con ello las decisiones tomadas en el Congreso local refrendarán la violencia.

Con estos cambios de forma y no de fondo, la polarización podría mantenerse porque el cacicazgo es la estructura estructurante del poder, por lo que el agrupamiento político bipolar gravita sobre la vida política local, siendo siempre ésta un riesgo de nueva confrontación.

Así las cosas, en mi perspectiva, para que el conflicto social pueda encontrar un cauce hacia la distensión, debe apostar hacia la reconstitución del tejido social en Oxchuc y devolver a las comunidades su derecho a la integración de su propio gobierno indígena. Para avanzar en ello es necesario deconstruir la polarización que han creado ambas familias. De no tomar tal medida el conflicto social polarizado permanecerá y probablemente podría agravarse.

 

V.- Elecciones por “usos y costumbres” en Oxchuc: una propuesta. Para crear nuevas condiciones hacia la paz es necesario desarticular esos extremos, abriendo un campo nuevo en el que otros actores políticos puedan estar presentes, configurando un nuevo espectro político en el municipio.

Esto podría lograrse mediante la integración de un nuevo Concejo Municipal electo a través del procedimiento de “usos y “costumbres” o “plebiscito”, mediante un proceso regulado, con un mediador confiable, que pueda conducir a la integración de un ayuntamiento más plural, que reconozca e incorpore la pluralidad y la diversidad que Oxchuc contiene: por ejemplo la diversidad de comunidades y de barrios; la diversidad regional, de los grupos de parentesco, linajes, etcétera y por supuesto la pluralidad política y ahora, de género y edad.

En los últimos dos meses, en enero y febrero, nuevos actores irrumpieron y se sumaron a la conflictividad en Oxchuc, lo que debe ser visto como una oportunidad para la distensión ya que con su participación abrieron el campo de lo político y la disputa política incorpora nuevos jugadores. Es de hacer notar la presencia de las y los jóvenes quienes aspiran a cambios en la política local.

En este contexto, el principal desafío es superar el imaginario de que los plebiscitos en los municipios indígenas son violentos por sí mismos.

Es cierto que en los últimos años los plebiscitos en los municipios indígenas crecen en violencia, pero eso responde a la falta de regulación de los mismos, por motivo de la actitud omisa de los poderes legislativo y ejecutivo en el estado, que se niegan a asumir su responsabilidad de gobierno que les corresponde en esta materia.

No se trata de pensar en negar o suprimir estos procedimientos de elección de autoridades; por el contrario, lo primero es conocerlos, luego reconocerlos, y crear un marco legal para los mismos, que puedan ser encausados en un marco jurídico de reconocimiento de derechos de los Pueblos Indígenas.

Hasta ahora la intervención gubernamental se presenta cuando el conflicto ha irrumpido usando recursos de mediación (regularmente recurriendo a la entrega de dinero, aumentando con ello la compra de líderes y la corrupción) y eventualmente, represión.

Cuando su papel debería ser regular, generando legislación que reconozca el sistema electoral de “usos y costumbres” como una vía legal para la elección de sus autoridades municipales; mediante reglas que los actores locales convengan.

Integrar Concejos Municipales es prerrogativa del poder legislativo. La Constitución del estado prevé en su artículo 69, que: “En caso de renuncia o falta definitiva de algunos de los miembros del ayuntamiento, el Congreso del Estado designará, de entre los miembros del ayuntamiento que quedaren, las sustituciones procedentes, en caso de declararse desaparecido un ayuntamiento o por renuncia o falta definitiva de la mayoría de sus miembros, el Congreso del Estado designará un Consejo (sic) Municipal integrado por un mínimo de tres y un máximo de cinco personas que deberán cumplir los mismos requisitos señalados para un miembro de un Ayuntamiento.”

Siendo su competencia, el Congreso local puede acordar que la integración de dicho Concejo se realice desde la asamblea municipal del pueblo de Oxchuc, mediante el procedimiento electoral de “usos y costumbres”.

Una sólida legislación reconoce el derecho de los pueblos indígenas al autogobierno. Tanto el derecho internacional (Convenio 169 de la OIT, como la Declaración de la ONU sobre Pueblos Indígenas), así como la Constitución de la República en su artículo segundo.

Adicionalmente, el Artículo 26 de la Ley Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, publicada el 28 de mayo de 2014, reconoce que “…los pueblos y comunidades en las entidades federativas elegirán, de acuerdo con sus principios, normas, procedimientos y prácticas tradicionales, a las autoridades o representantes para el ejercicio de sus formas propias de gobierno interno, garantizando la participación de hombres y mujeres en condiciones de igualdad, guardando las normas establecidas en la Constitución, las constituciones locales y las leyes aplicables.”.

Es decir, la Comisión Permanente del Congreso del Estado dispone de un marco legal que lo posibilita, para tomar una decisión de esta naturaleza.

También tiene a su favor la experiencia de otras entidades federativas que han transitado ya de manera exitosa estos mismos problemas. El caso de Oaxaca deja esas lecciones. En los años ochenta ese estado era un polvorín político por eternos conflictos postelectorales, acordaron una decisión radical. Establecieron en su Constitución local y ley electoral el reconocimiento constitucional de los “usos y costumbres” como procedimiento electoral.

En esa entidad coexisten dos regímenes electorales: el de partidos políticos y el de usos y costumbres (sistemas normativos propios). Con estas medidas, no es que el conflicto no irrumpa: sí el poder está en juego, éste estará siempre en disputa.

Pero al menos existen reglas para regularlo, para llegar a acuerdos y, el más importante es que integra ayuntamientos que son pluri regionales y pluri políticos, con distintas filiaciones e identidades políticas: familias, linajes, etcétera.

Esto es, abre camino a la pluralidad de intereses. Mientras que la vía de Oxchuc es el terreno de disputa de dos bloques de poder, ligados a grupos de poder externos.

En resumen, la renuncia de la presidenta municipal María Gloria Sánchez no resuelve por sí mismo el problema en Oxchuc, pero sí abre una ventana de oportunidad hacia la construcción de la paz.

Debe ser visto como un momento para lograr nuevos acuerdos entre los actores políticos, en una lógica de ganar-ganar, que conduzca a una nueva redistribución del poder local.

La pelota está ahora en el Congreso del estado, por lo que esta propuesta va dirigida hacia ellos:

  1. Lograr el acuerdo con, y entre, los grupos políticos de Oxchuc, para convenir en la celebración de un plebiscito mediante un procedimiento consensuado, regulado y mediante un mediador confiable, convenido entre las partes, para que se obliguen a aceptar los resultados.
  2. Este punto es central. Cualquier intervención de partidos políticos, grupos o intereses ajenos al municipio, podría hacer abortar el proceso y abrir de nuevo el expediente de la violencia.
  3. Buscar y lograr asesoría especializada en elección de autoridades mediante el procedimiento electoral de “usos y costumbres (“sistemas normativos propios”) en el estado de Oaxaca.

En esta entidad existen destacados especialistas sobre estos temas, con amplia experiencia en prever escenarios posibles y sobre cómo buscar los mejores procedimientos para lograr un ayuntamiento incluyente.

En mi perspectiva, este puede ser el camino hacia la paz en Oxchuc. Sostenerse en la posición de nombrar a un presidente municipal desde el Congreso de manera unilateral, apelando a “la razón de Estado”, ignorando la complejidad de la estructura de poder en ese municipio, tendrá como resultado la prolongación del conflicto; quedando en las espaldas de las y los legisladores esta responsabilidad histórica.

Sí el conflicto político irrumpe después de las decisiones que tomen, no se pregunten por qué. Ojalá esta legislatura haga historia, se lo merece.

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