La familia en las canciones de Zitarrosa (I)

Casa de citas/ 270

La familia, la propiedad privada y el amor en las canciones de Zitarrosa

Héctor Cortés Mandujano

1. La familia

Tu madre, loca luz;

tu padre, ardiente y frágil varón

A. Zitarrosa,

en “Niño Christian”

 

Mi primer maestro de teatro, cuando apenas era un jovencito (como dicen los Credence, en su traducción al español), fue mi querido y recordado Javier Alcázar, ya ido. Él me regaló, a mis 18, un casete de Silvio Rodríguez que se llama “La familia, la propiedad privada y el amor”, que oí con el fervor de aquel entonces. El título es un evidente guiño al clásico de Federico Engels, que leí en mis tiempos de estudiante universitario, y que uso para compartir algunas frases de mi admirado Alfredo Zitarrosa (1936-1989, quien nació y murió en Montevideo, Uruguay. Rebasó apenas los 50 años, pero hizo mucho.) Su voz varonil, sus inconfundibles guitarras han acompañado mi vida.

Zitarrosa fue un hombre serio, culto (escribió columnas en el semanario Marcha y en el Excélsior, cuento y poesía), gran lector, estudioso profundo de la música; pese a su público y a su música en sus presentaciones siempre vistió de traje impecable. La formalidad llevada al exceso.

Ilustración: Juventino Sánchez

Ilustración: Juventino Sánchez

Escribió Eduardo Galeano, en La Jornada, el 5 de octubre de 1989, un texto que llamó “El cantor”: “Cuando Alfredo Zitarrosa murió en Montevideo, su amigo Juceca subió con él hasta los portones del Paraíso, por no dejarlo solo en esos trámites. Y cuando volvió, nos contó lo que había escuchado.

“San Pedro preguntó nombre, edad, oficio.

“—Cantor –dijo Alfredo.

“El portero quiso saber: cantor de qué.

“—Milongas –dijo Alfredo.

“San Pedro no conocía. Lo picó la curiosidad, y mandó:

“—Cante.

“Y Alfredo cantó. Una milonga, dos, cien. San Pedro quería que aquello no acabara nunca. La voz de Alfredo, que tanto había hecho vibrar los suelos, estaba haciendo vibrar los cielos.

“Entonces Dios, que andaba por ahí pastoreando nubes, paró la oreja. Y ésa fue la única vez que Dios no supo quién era Dios.”

 

***

 

“Para Carla Moriana” es una canción dulce a una niña dormida, una de sus hijas, la mayor; se respira el amor en el canto: “Carla Moriana, pequeña, quisiera poder/ ser tu padre y tu madre, y volverte a nacer. […] Cruzan tu boca, temblando, palabras sin voz./ ¿Con quién estarás hablando? Tal vez con tu dios./ Si estuvieras escuchando mi pobre canción,/ dile que estabas jugando con mi corazón”.

También le escribió una canción (“María Serena mía”) a Serena, su hija menor: “María Serena vas en mi río,/ tu rumbo puede no ser el mío./ Tu barca desembarcará un día,/ quiero que al desembarcar sonrías”.

“Por los médanos blancos” es una triste canción de despedida. Zitarrosa no conoció a su padre biológico y fue dado en adopción, cuando era niño, por su madre, con quien volvió a vivir en su adolescencia y cuyo nuevo marido, Alfredo Nicolás Zitarrosa, le dio su apellido: “Madre, por los médanos blancos viene descalzo ese dios verde./ Madre, por los médanos blancos, sin decir nada, se fue mi padre. […] Madre, me he vuelto viejo”.

Contactos: hectorcortesm@hotmail.com

 

 

Un comentario en “La familia en las canciones de Zitarrosa (I)”

  1. José Antonio Piuma
    3 septiembre, 2018 at 10:07 #

    Por los Médanos blancos no es de Alfredo. Por supuesto en su interpretación le cantaría a su padre biológico.
    Pero en Explicación de mi amor, si le canta, tanto a él como a su padre adoptivo.
    «Mi padre serás
    Como fuiste mi padre
    Un gameto en la grieta
    cerrada del tiempo»

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Comparta su opinión. Su correo no será público y será protegido deacuerdo a nuestras políticas de privacidad.
A %d blogueros les gusta esto: