El amor en las canciones de Zitarrosa (III)

Casa de citas/ 272

La familia, la propiedad privada y el amor en las canciones de Zitarrosa

Héctor Cortés Mandujano

3. El amor

 

No hay dolor más atroz que ser feliz

“Stefanie”,

A. Zitarrosa

 

Zitarrosa tuvo que dejar su país, Uruguay, por amenazas de muerte e intimidación directa de militares, y estuvo en exilio primero en Argentina, luego en España, donde la pasó muy mal, y después en México, país que lo recibió generosa y amorosamente, según el sentir de él y su familia. Era un hombre político, de izquierda, coherente, que amó a su patria y que escribió y cantó muchas canciones de amor. En este 2016 hubiera cumplido 80 años.

No tenían las canciones suyas una idea de amor banal, sino versos de profunda sabiduría. En “Qué pena”, por ejemplo, cuenta que una mujer cuando ya no es amada se vuelve otra. La amada deja de existir. Dice: “Qué pena que no me duela tu nombre ahora. […] ¿Quién te querrá?, me pregunto quién serás: la que yo conocía, no ha existido jamás”.

En “Tanta vida en cuatro versos” hace el ciclo completo del amor: “En la puerta de mi casa tres arbolitos planté:/ planté una fe, una esperanza y un ‘Jamás te olvidaré’./ Pero también he plantado, porque te sé precavida,/ un corazón al revés y una flor que dice: olvida”.

El hombre mayor se enamora de una mujer más joven en “Milonga por una niña” y le explica: “Hay una forma de amar que es un modo de conciencia, hay un amor que es paciencia y otro que es sólo aromar”, y “Por eso, niña, te pido/ que no me guardes rencor:/ yo no puedo darte amor,/ ni vos podés darme olvido […] Y aunque me ofrezcas consuelo/, yo no lo puedo aceptar:/ Puedo enseñarte a volar,/ pero no seguirte el vuelo”.

“Recordándote” es oír de nuevo la voz de la amada que ya no es: “Pero las palabras como el aire son:/ aliento que se vuelve viento/, y así tu amor con el tiempo murió/ y el viento se lo llevó”.

A otra muchacha canta en “No me esperes”: “Niña lo hubieras dicho/ si estabas enamorada,/ amor que no da nada/ no es más que puro capricho”.

Dice en “Explicación de mi amor”: “Soy como tu mar, rodaré eternamente hacia ti y me metí a lo más hondo”.

“Dile a la vida” es una dura confesión y, al mismo tiempo, el sacrificio por alguien que se ama: “Cuando volvamos a vernos, no sangrarán tus heridas: yo he pagado tu dolor con el infierno, tu amor con toda mi vida. Para tanta soledad me sobra el tiempo, dile a la vida que viva”.

De su clásica “Stefanie” son estos versos: “Yo ayer estaba solo y hoy también, pero en mi cama ha quedado el perfume de tu piel. […] Esta canción que pregunta por ti, que no ha dormido, es puro olvido”.

En “Solos y juntos” dice: “Yo estoy aquí olvidándote y sé que vos estás penando también. Solos y juntos, como en el monte los árboles, crecerán nuestros amores; solos y juntos, como dos árboles más”.

Ilustración: Juventino Sánchez. Ahí nos vemos

Ilustración: Juventino Sánchez. Ahí nos vemos

“Pájaro tu piel, viento mi querer” dice en su célebre “Si te vas”.

Nancy Marino, su viuda, cuenta en el documental Cantando a nombre de mi tierra que Alfredo le confesó que para él todas sus canciones eran de amor y sí, dice: “sus canciones son canciones comprometidas con los seres humanos”. En “Guitarra negra” Zitarrosa dijo: “Hago falta, yo siento que la vida se agita nerviosa si no comparezco, si no estoy… […]

Falta mi cara en la gráfica del pueblo, mi voz en la consigna, en el canto […] Mis manos en la bandera, en el martillo, en la guitarra, mi lengua en el idioma de todos, el gesto de mi cara en la honda preocupación de mis hermanos”.

Y, claro, falta Zitarrosa, falta alguien así, siempre faltará…

Contactos: hectorcortesm@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 

Sin comentarios aún.

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Comparta su opinión. Su correo no será público y será protegido deacuerdo a nuestras políticas de privacidad.