Asamblea Spaunach, sumisión e ignominia I

 

© Foto mala. Buenos mameyes. Dominio público. Auditorio de Los Constituyentes (2016)

© Foto mala. Buenos mameyes. Dominio público. Auditorio de Los Constituyentes (2016)

 

¡Pordios qué buena experiencia! Me lo habían contado pero no daba crédito a la posibilidad de tanta estupidez. Creía que sólo era cuestión de mala fe por parte de los inconformes; intención  por desprestigiar a una organización, la de los académicos de la Universidad Autónoma de Chiapas, el SPAUNACH. Pero no. Nada de eso. Hoy ha sido para mí, todo, verdad absoluta. Hoy me he percatado con mis propios ojos y oídos. Es cierta la abyección de sus miembros. Es terrible la antidemocracia que reina ahí. Es evidente la sumisión con que se comportan mis compañeros profesores ante su órgano sindical.

Nunca había asistido a una Asamblea General por las razones aludidas, aunque en esta ocasión (julio 08 del 2016) me convencieron tres razones: la necesidad de certeza respecto de mi retiro futuro (que creí era prioridad y preocupación de todos), mi lectura analítica de los comprobantes de salario y de los reportes más recientes de mi AFORE, y la voz convincente de dos amigas entusiastas.

La cita era a las diez en el Auditorio de los Constituyentes, llegué a las 09:30. Me registré ante Nolly, comisionada al sindicato, amiga de años. Puse mi firma en una lista, me dieron un gafete, un pase para comer tras la asamblea y una botella de agua. Entro al salón y encuentro los espacios de atrás casi llenos, mientras el resto de la sala semivacía. Saludo a varias compañeras de la Facultad de Humanidades: Juliana, Carlota, Marina y Bertha Palacios. Más allá a Emy, Carlos, Teresita, Andrés y varios de otras facultades. Algo después intercambio palabras con Elizabeth Pólito, Yolanda Castañeda, Fernando Rey, Mario Robles y varios otros.

Ya son las diez. Por las bocinas alguna voz anuncia que aún no hay quorum. Que “vamos a esperar a las once para comenzar”. Los miembros de la mesa directiva van todos uniformados de rosa, con emblemas y nombres grabados sobre el pecho, mientras sus empleados visten de blanco. Una pantalla gigante al centro del escenario domina el espectáculo. Todo bien iluminado y fresco. Busco con la vista y pregunto a otros por nuestro Delegado Sindical, pero no se encuentra. Dicen que prefirió no venir, a tener que lidiar con la “línea” del sindicato y con los “disidentes” de mi Facultad.

Once con catorce minutos en mi reloj y comienza el show. Ya están los directivos del gremio tras el presídium y entonces Indira, la Secretaria General, indica que hay en la sala 588 sindicalizados, mismos que sobre el padrón de 1423, representan el 40 % de los afiliados. Que hay quorum suficiente. Pase de lista de los delegados. Nombramiento de la Mesa de Debates y… alguien propone a Juliana Matus López. Dos voces diversas pronuncian el nombre de Carlos Rincón Ramírez, mientras una voz solapada expresa “¡Ahí va nuestro gallo!”. Alguien se levanta y exclama: ¡Macario Melitón! Vienen las votaciones a mano alzada. 102 votos conceden a Juliana, sólo 38 a Carlos. ¡140 muy buenos sufragios! Aunque la mayoría en estampida, vota y brama por el tal Melitón.

Desde la parte media del recinto, sugiere el incansable Jiménez Zavaleta —honorable profesor de la Facultad de Ingeniería— funjan como Presidente y Secretario, los dos más votados, pero en eso la marabunta sepulta sus palabras. El enjambre de búfalos ahora formado por el grupo de los “mameyes”, como le gritan a los uniformados de color rosa “tirando a mamey”: los que ocupan las tres primeras filas, más el griterío informe de quienes se asumen “masa”. Parte del montón. Ningunean su propuesta y en un momento tiene la dirigencia del sindicato, concretada la imposición de sus compinches previamente aleccionados: presidente, secretario y escrutadores.

Viene la toma de protesta de los engendros, se echa el tal Macario un rollo que linda en la homilía, pide la palabra el compa Jiménez Zavaleta aunque se la deniegan… Pero entonces una voz temeraria y fuerte, vocea que “la asamblea es espuria”, que “está viciada de origen”. Que se ha violado la fracción VII del artículo 30 del Estatuto General, pues “el Informe Financiero no se ha entregado a las delegaciones sindicales con anticipación”. Por fin dan la palabra a Zavaleta, aunque muy pronto lo apuran y desechan su propuesta: no aceptan que el sindicato deba urgir al patrón-Universidad, a enterar inmediatamente nuestros pagos y aportaciones al ISSSTE. Ello por concepto de hipotecas, Fondo de Retiro y Ahorro Solidario. Y mucho menos que pudiera exigirse a esa institución un informe certificado semestral, para conocer con precisión, el estado que guardan las deudas de la Universidad ante sindicalizados y el propio ISSSTE.

Desde la Mesa de Debates urgen a los partidarios y adictos, a pasar ya, a la aprobación “del orden del día previamente circulado”. Llaman a no hacernos caso ni entrar a discusiones. Que “esas cuestiones se vean en el punto de Asuntos Generales”. Sin embargo, las voces de algunos profesores se cuelan. Una mujer valiente por acá, un hábil compañero por allá, aunque mañosamente, el micrófono que ceden a los de abajo, lo prenden y apagan a voluntad; con menos volumen que para los dueños de la palabra oficial. Carlos Rincón tras varios intentos, consigue hacerse de la atención de todos, para plantear la cuestión de los impuestos retenidos por la Universidad a los trabajadores; contribuciones que sin embargo, no son reportadas a Hacienda.

Leopoldo Medina Sansón, profesor de Veterinaria y del Doctorado en Estudios Regionales, logra con buenos modales acceder al micrófono, estrategia que le permite reforzar los puntos anteriores, más la conveniencia de divulgar semestralmente la síntesis del Informe Financiero del sindicato. Mediante carteles, redes sociales y correo electrónico. Una síntesis de dos columnas. Por un lado, origen de los recursos, y por otro, destino de los mismos. E inmediatamente la Mesa decreta que a propósito de “las dudas y sugerencias de los compañeros”, pase Indira, regente de la organización, “a informar sobre las gestiones y predicamentos en que la mesa directiva ha puesto a la rectoría de la Universidad”.

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3 Comentarios en “Asamblea Spaunach, sumisión e ignominia I”

  1. NNB
    8 agosto, 2016 at 9:52 #

    El problema es que la mayoría no entienden en que consiste el sistema de cuentas individuales, muchos optaron por este sistema y no saben como van sus cuentas ni las repercusiones a largo plazo. El tiempo pasa y después solo lo sabrán porque lo vivirán.

  2. jorge molina abadia
    8 agosto, 2016 at 8:42 #

    Todos los sindicatos de la universidad autonoma de chiapas debemos de unirnos y a una sola voz pedir a la administracion central el pago de las retenciones que hacen en las nominas por los siguientes conceptos: retensiones por pagos de prestamos hipotecarios, retensiones por prestamos a corto plazo, aportacion patronal del sar y retensiones por el i.s.r. y diversos. que los sindicatos deben defender a sus agremiados para eso estan. Por otra parte deben solicitar una auditoria de un despacho externo para saber el monto total del adeudo que tiene la universidad por los conceptos mencionados y los diversos que no conocemos y que caiga el peso de la justicia apoyandose en la ley anticorrupcion.

  3. Isidro Ovando
    5 agosto, 2016 at 19:24 #

    Dos precisiones: Se llama Indra, no Indira, y la asamblea de las 11 a.m. fue extraordinaria porque no se reunió el quorum legal para la asamblea ordinaria (la de las 10 a.m.).

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