La imaginación y Dios

Casa de citas/ 318

La imaginación y Dios

Héctor Cortés Mandujano

 

De una oreja de cerda no se puede hacer una bolsa de seda

Bernard Shaw,

en su prólogo a Hombre y superhombre

 

Winston Churchill (1874-1965) fue primer ministro de Gran Bretaña y, algo menos conocido, Premio Nobel de Literatura en 1953. No conozco ninguna de sus novelas, pero he leído con mucho placer Grandes contemporáneos (Ediciones Altaya, 1995), que contiene una serie de retratos de personajes a quienes, en su mayoría, yo no tenía el gusto de conocer, porque casi todos se dedicaron (en España, Francia, Alemania e Inglaterra), en los tiempos de Churchill, a la política y a la guerra.

El libro es apasionante –la inteligencia y la buena escritura siempre hacen un plato delicioso– y nos pone al lado de los hombres que forjaron historia. Por ejemplo, como muchos, yo sólo he conocido a Lawrence de Arabia a través de la película magistral donde es interpretado por Peter O’toole. Churchill, en cambio, dice (p. 142): “Y así, un día, Lawrence vino a almorzar con nosotros”.

El único hombre de letras que aparece en su volumen es George Bernard Shaw, de quien dice, en presente, claro, que (p. 51) “colorea su estilo con ese matiz polémico que impregna todos los prólogos de sus comedias”.

Ilustración: Mónica Robles Corzo

***

 

Los ángeles pueden llorar por el asesinato;

pero los dioses se ríen de los asesinos

George Bernard Shaw,

en su epílogo a Santa Juana

 

Bernard Shaw (1856-1950) fue un escritor prolífico y un dramaturgo célebre, exitoso. Ganó el Premio Nobel de Literatura en 1926. Leo Santa Juana (Ediciones Altaya, 1995) y es muy notoria la diferencia en su tratamiento de, por ejemplo, Schiller, otro grande, y su Doncella de Orleans, aunque la materia sea la misma: la vida y la muerte de Juana de Arco, nacida hacia 1412, muerta en la hoguera por herejía, brujería y hechicería en 1431 y canonizada, vuelta santa, en 1920.

La seriedad de Schiller, poco tiene que ver con la ironía, la mordacidad de Shaw. Juana es interrogada y responde sin dudas (p. 17):

“JUANA. Oigo voces que me dicen lo que tengo que hacer. Vienen de Dios.

“ROBERTO. Vienen de tu imaginación.

“JUANA. Claro, así es como vienen todos los mensajes de Dios.”

 

***

 

En Letras Libres número 212 (Agosto 2016), Fernanda Canales entrevista a Teodoro González de León, uno de nuestros grandes arquitectos, de 90 años, con muchos proyectos por delante, como delata la conversación. Comparto una de sus respuestas (p. 34): “No sé para qué me ha servido la música, por ejemplo, pero sé que si no la escucho no vivo. Si no dibujo o leo durante dos horas estoy arruinado para el resto del día. Tengo muchas manías de ese tipo, ayer me pasé la tarde entera leyendo a Jane Austen”.

Contactos: hectorcortesm@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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