Javier Duarte y Chiapas

La detención de Javier Duarte se ha movido de acuerdo a los intereses electorales del PRI y del presidente Enrique Peña Nieto.

Todo indica que el gobierno sabía las coordenadas en las que se movía el exgobernador de Veracruz y que su detención fue programada desde Los Pinos.

Para el PRI es vital ganar el Estado de México y, de ser posible, Coahuila y Nayarith, y esta aprehensión permitirá a sus dirigentes afirmar que en México no hay impunidad, sino una aplicación vertical de la ley.

Es desde luego una captura en donde se ha pactado no salpicar de más inmundicia a Enrique Peña Nieto, pese haber recibido recursos del estado de Veracruz para su campaña electoral.

La entrega negociada no afectará en mucho las finanzas de la familia Duarte Macías, porque no se espera que la esposa del exgobernador, Karime, sea juzgada, ni tampoco su suegro Tony Macías, el chiapaneco que encontró su fortuna en Veracruz.

De empresario mediocre y quebrado, en menos de dos sexenios el chiapaneco se ha convertido en potentado, con propiedades en Estados Unidos, penhouse en varias playas, gran número de negocios y un rancho de cien hectáreas en el Estado de México.

En la investigación que le realiza el gobernador electo de Veracruz y la Auditoría Superior de la Federación, Tony Macías también arrastra a su esposa María Virginia Yazbín Tubilla Letayf, quien figura en empresas fantasmas.

Tuxtla Gutiérrez ha sido refugio para ellos y lo seguirá siendo, porque la negociación contempla la exoneración de la familia Macías Tubilla.

Esta detención, sin embargo, marca la tónica de lo que serán las elecciones del próximo año y el futuro de los gobernantes, los cuales perderán su aura protectora al final de sus mandatos.

En Chiapas no tenemos a políticos procesados por desfalcos. Todos los presidentes municipales, así se hayan enriquecido de súbito, gozan de un salvoconducto inexplicable.

El único expresidente que anda a salto de mata es Héctor Gómez Grajales, de Chiapa de Corzo, después de que detuvieran a su hermano por tráfico de personas.

Los demás presidentes y expresidentes municipales gozan de cabal salud, no obstante las irregularidades detectadas por el Órgano de Fiscalización Superior del Congreso del Estado en la mayoría de las alcaldías.

El próximo año, que será de negocio electoral, es cuando veremos destaparse algunos atracos municipales, y la persecución de varios alcaldes, con vistas a lavar la imagen del PRI, del Verde, de Mover a Chiapas y de Chiapas Unido.

Solo en los procesos electorales habrá detención de políticos, porque encarcelar a presidentes municipales, funcionarios y gobernadores trae muy buenos réditos en los comicios. La gente está cansada de funcionarios atracadores y está deseosa de ver sangre y de disfrutar de un espectáculo en donde vea resarcida tantas penas.

Un comentario en “Javier Duarte y Chiapas”

  1. ciudadano
    17 abril, 2017 at 8:49 #

    PURO TEATRO DE INCREDIBILIDAD.

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