La vida no es fea ni linda: es original

Casa de citas/ 326

La vida no es fea ni linda: es original

Héctor Cortés Mandujano

 

Leo y veo el volumen de gran formato (parte de una enciclopedia italiana de pintura) Cinco grandes de la pintura moderna: Kandinsky, Matisse, Picasso, Braque, Chagall (Fabbri Editori, 1980), que aparte de cuidadas reproducciones, tiene biografías y ensayos sobre el arte de estos maestros, cuyas líneas de enseñanza comparto.

Kandinsky (p. 13): “Cada color […] tiene una cualidad propia y establece una impresión singular: el amarillo es cálido, excitado e irritante; el azul es apacible, rígido y frío; el rojo es ardoroso, apasionado y viril; el verde es estático, neutro y pasivo. Y mientras el blanco evoca el silencio lleno de potencialidad latente, el negro es un silencio carente de futuro”.

Matisse (p. 43): “Es preciso tener a la espalda todo lo que se ha conquistado, y saber conservar la frescura del instinto”.

Picasso (p. 68): “Pinto los objetos como los pienso, no como los veo”.

Braque (p. 106): “Las cosas en sí no existen. Existen exclusivamente en nosotros… No se debe solamente querer reproducirlas, sino penetrar en ellas, ser nosotros mismos esa cosa”.

Me encantó la vida feliz y amorosa de Chagall, de la que conocía casi nada: su niñez mágica, su juventud luminosa y el amor por la novia con la que se casó (la pintó tanto) y de la que quedó viudo (y siguió pintando), hasta que nuevamente encontró el amor. Cuando decoró la inmensa cúpula de la Ópera de París dijo algo lindo (p. 141): “Quise cantar como un pájaro, sin teoría, sin método”.

 

***

Ilustración: Juventino Sánchez

Maldita la tercera persona del plural…

Joaquín Sabina

 

La conciencia de Zeno (Longseller, 2005; originalmente se publicó en 1923), de Ítalo Svevo, está escrita sobre una estructura montada en el psiconálisis: un hombre, Zeno, por indicaciones del psicólogo, escribe su vida, centrada en sus traumas, en las cosas que lo han hecho infeliz; como Zeno decide no seguir con el tratamiento, el psicólogo publica su escrito, que constituye esta novela.

Morosa como otra de las novelas de Svevo (Senilidad, 1898, que también leí hace tiempo con mucho gusto), un autor que sólo alcanzó a los grandes públicos después de su muerte, tiene algunas enseñanzas que comparto (p. 176): “Aún hoy creo que el amor tan acompañado de dudas es el verdadero amor”.

Hace muchos apuntes sobre la vida, como la que sigue y como la que usé como título de esta columna (p. 369): “La vida tienen venenos y también otros venenos que funcionan como contravenenos”.

Zeno estuvo enamorado de la que después se convierte en su cuñada, y tiene amantes con las que vive desencuentros; por eso piensa (p. 394): “Una de las grandes dificultades que plantea la vida consiste en adivinar qué es lo que quiere una mujer”.

Es también un hombre centrado en sus padecimientos (p. 496): “La vida se parece un poco a la enfermedad al proceder por crisis y distenciones, con sus mejoramientos y empeoramientos diarios. A diferencia de otras enfermedades, la vida siempre resulta mortal”.

Contactos: hectorcortesm@gmail.com

 

 

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