El berrinche de Cristiano

El berrinche de Cristiano

Juan Pablo Zebadúa Carbonell

La vida de Cristiano Ronaldo dos Santos Aveiro no es de medias tintas. Polémico como siempre, debe estar en los reflectores todo el tiempo; o juega bien o juega mal. Empresario de su propia imagen, el goleador del Real Madrid no se permite tonos grises. El ultimátum asestado en los días pasados, cuando dijo que ya no quería ser parte del club porque no se sintió respadado de una acusación de delito fiscal, nos recuerda a alguien queriendo ser independiente de los designios del mundo de los intereses y millones que actualmente campea en el futbol internacional. La pregunta que flota en el ambiente deportivo es si podrá y cómo debería hacerlo.

Millonario como cualquier figura deportiva destacada, Ronaldo está en la mira de las autoridaes que rastrean los grandes dineros manejados en empresas buursátiles en los nuevos superheroes del deporte. Pero se sintió traicionado y ha declarado que si se juega con su figura, se sale del equipo que le ha dado todo. A cambio, el Real Madrid, impávido, resuelve que nadie es imprescindible en su gran historia futbolística. La directiva declara lo que piensa: nadie ni nada está por encima de “la empresa”, aún si se es uno de los dos mejores jugadores del mundo. Y así de claro, le abre la puerta y le invita a salir e irse a donde le venga la gana.

Por cierto, es casi el mismo caso de Lionel Messi, el astro del Barcelona, solo que ahí la directiva del Barsa afrontó, como colectivo, la defensa de su jugador. Eso, Cristiano lo sabe y lo enfurece. Y con justa razón, toda vez que si en estos últimos tres años alguien le ha dado trofeos al Real Madrid, es él. El tema central es el descuido que no se debería tener en sus delumbrantes contrataciones, y aquí surge una interrogante: ¿por qué el Real Madrid se abstuvo de tener siquiera alguna complicidad en el turbio manejo de dinero de su principal figura? ¿Acaso es un deslinde a propósito de los indebidos usos de terceros en discordia cuando de dinero contante y sonante se habla en los fichajes de su jugadores, y de los paraisos fiscales que abiertamente son cantos de sirenas de dudosa procedencia? El Madrid conmina a Cristiano Ronaldo a que se declare culpable y pague una multa de más o menos 40 millones de euros; si no es así, si el delantero se dice inocente, puede que haya una investigación a fondo y muchos trapos sucios saldrán a relucir.  

En el verano europeo, no se habla de otra cosa, en especial en Madrid. Lo que plantea todo esto es si realmente un jugador es libre de actuar como le plazca, de acuerdo a sus propios intereses, o bien, es un trabajador más de la empresa donde trabaja y en donde los patrones llevan todas las de ganar. Y ganar implica que nadie se salga de los rediles empresariales en los que se resguardan.

Ronaldo no es un jugador simpático, ni mucho menos. Los abucheos de hace algunas semanas en el estadio del Santiago Bernabeú, cuna del madridismo, tienen que ver con eso. Al mismo tiempo, después del doblete de la Champions Ligue, esa misma afición lo endiosa hasta el paroxismo. Esta aparente esquizofrenia deportiva tiene un claro mensaje. En uno de los clubes de futbol más importantes del mundo, solo eres un objeto, triunfador, bonito, delicado, millonario, displicente, pero a fin de cuentas un número más en la escala de valores del futbol moderno, cuando se está al servicio de la felicidad de la afición y de los triunfos del equipo.

Pero también resulta que el futbol de hoy no es un concurso de simpatía, sino de resultados, y para ello, Cristiano Ronaldo dos Santos Aveiro se pinta solo. Máximo killer como centro delantero en el mundo, sabe a conciencia de su capital simbólico y es la carta AS con la que juega porque sabe que, aún cayendo mal y siendo antipático, cualquiera se rendirá a sus atributos futboleros.

La trama está sin resolverse, y todo apunta a que Ronaldo se doblegue y firme con desgano su “distracción” fiscal. Es interesante observar que en España esta intriga futbolera tiene primeras planas, en el mismo nivel de otras noticias de relevancia nacional e internacional. Un indicador de las formas con que se manejan las figuras mediáticas hoy día y cómo un capitalismo elemental, el de ganar y ganar a toda costa, prescinde incluso de los nuevos héroes mundializados.

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