A propósito del desapego

 

Niñas jugando en el árbol. Pintura de Enrique Díaz

Las dinámicas de las sociedades actuales son vertiginosas, se vive en un constante ajetreo, muchas actividades, uso de tecnología así como redes sociales. En algunas ocasiones la interacción con personas se torna poco común, la comunicación interpersonal, intergrupal, intragrupal se ha ido  modificando  y a veces, sustituyendo por compartir información en las redes sociales, generándose no sólo nuevas dinámicas entre las personas y grupos sino un tema para estudiar o reflexionar desde la investigación.

Aunado a lo anterior, se encuentra la necesidad de estar comprando todo lo que se considera innovador; en muchas de las ocasiones puede significar un elemento de pertenencia a cierto grupo. Ejemplos hay muchos, que si ya está a la venta un nuevo celular con más funciones, que si una prenda de vestir a la moda, calzado con determinadas características, entre muchos productos más. Ensimismadas en estas maneras de vivir, a partir de lo que observo y cómo me observo, me doy cuenta que ciertos apegos se van volviendo parte de lo cotidiano.

Los apegos pueden ir desde lo externo, como objetos, prendas de vestir, libros, discos, muebles, fotografías, autos, productos en su amplia diversidad, hasta los apegos que inciden en lo afectivo. De acuerdo al portal http://www.psiquentelequia.com, “El término apego en castellano alude a la preferencia hacia “algo” externo, al hecho de encariñarse independientemente de que sea alguien que acabamos de conocer, un familiar, una mascota, o esos objetos con los que llenamos los cajones y que nos resistimos a tirar por lo que nos recuerdan. Sin embargo, cuando se habla de Apego en el campo de la Psicología o la Psicoterapia, hablamos de algo más profundo, de una importancia esencial en nuestra existencia como seres humanos”.

Si nos detenemos a reflexionar unos minutos quizá hallemos en nuestra memoria y corazón algún apego que tenemos o tuvimos. Por supuesto que no es fácil poder ir soltando los apegos que nos mantienen unidas con nuestras pertenencias físicas, con valor sentimental en muchas ocasiones, y sobre todo, soltar los apegos afectivos, que a veces nos duelen cuando las personas amadas han fallecido o ya no forman parte de nuestra vida.

Hablando de los apegos sobre objetos, en la medida de ir acumulando una va integrando un universo de cosas, es probable que a veces ni recordemos que están ahí, que ya no las usemos y puedan ser compartidas con otras personas que en realidad las necesiten.

Los movimientos, no sólo los causados por los  terremotos y sismos del pasado mes de septiembre, sino también los que han surgido al interior de las personas como resultado de estos sucesos, son una especie de sacudida que nos habla de la importancia de poner en práctica el desapego en nuestra sociedad actual. Una sociedad que cada día se vuelca con más interés a lo comercial, menos sensible ante lo que acontece, que naturaliza algo que no debe ser como la violencia, la injusticia, el dolor de las demás personas, la deshonestidad,  entre tantos temas más.

Indudablemente tenemos grandes tareas, una de las que retomo es ir trabajando en soltar los apegos, cada persona puede escuchar en su interior, pensar, sentir y buscar la manera más idónea, la más accesible a su ritmo de vida para llevar a cabo esta tarea… vale la pena intentarlo.

Sin comentarios aún.

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Comparta su opinión. Su correo no será público y será protegido deacuerdo a nuestras políticas de privacidad.