Creer en lo imposible

Casa de citas/ 348

Creer en lo imposible

Héctor Cortés Mandujano

 

Los amores van y vienen, pero el trabajo es lo permanente

Paul Auster,

en Lulú en el puente

 

Vi Lulú en el puente (1998), tal vez un año después de su filmación, es decir, hace casi veinte años, en el Teatro de la Ciudad, de Tuxtla, en un festival internacional de cine. Recuerdo que me llamó la atención que en primer plano el programa de mano insistiera en que estaba dirigida por Paul Auster, debutante como director, novelista del que nada había leído.

Me quedó de recuerdo nada más una escena en una ambulancia (la última, curiosamente) y no la contemplé como una cinta de la que tuviera que acordarme. Seguí mucho tiempo sin leer mucho a Auster (Mr. Vértigo y…, nada más) hasta que me encontré y leí un libro de cartas que intercambiaba mi admirado J. M. Coetzee con, justamente, Paul Auster. Algo debe tener este hombre de N. Y. que es amigo del sudafricano genial, me dije. Y me propuse leerlo.

Ilustración: Luis Villatoro

Como siempre tengo una lista tremenda de libros que quiero leer, cuando me propongo revisar a un autor del que conozco poco, pasan los años. En fin.

En una feria de libro me hice de un volumen de más de 600 páginas que compilan tres experiencias de Auster como guionista de cine (sólo fue eso en la primera, luego saltó a codirector y luego dirigió su propia historia) y gocé leyendo este libro magnífico: GUIONES. Smoke, Blue in the Face y Lulu on the Bridge (Planeta, 2014).

El libro contiene, además de los guiones, “El cuento de navidad de Auggie Wren”, que dio origen a Smoke; notas para los actores y descripción de escenas filmadas y eliminadas de Blue in the Face, y entrevistas con autor y demás colaboradores de Lulú in the Bridge; así, este montón de páginas es también una suerte de cocina de escritor, una bitácora de cómo se escribe y se hace una película.

Casi a la par pude ver Blue in the Face  –no la había visto de plano–, que me dejó una sensación alegre, y otra vez vi la de Lulú, cuya resolución cinematográfica no me gustó, de nuevo.

En Smoke, un personaje lleva una playera con una idea que supongo es de Paul (p. 38): “Si la vida es un sueño, ¿qué pasa cuando despierto?”

En Blue… hay un loco que hace una encuesta. Las preguntas (y sus posibles respuestas personales) vale la pena pensarlas. Comparto algunas (pp. 220-221):

“2. ¿Hay alguien a quien odie lo bastante como para desearle la muerte? Si alguien le dijera que puede matar a esa persona y el crimen nunca sería descubierto, ¿le permitiría hacerlo?

“3. ¿Está usted satisfecho con el tamaño y la forma de su pene?

“10. ¿Cuánto de dinero haría falta para que usted se comiera un plato de mierda?”

Un personaje cuenta sobre cómo es conocer y enamorarse de las mujeres (p. 278): “Luego descubres si aah…, si puedes enamorarte de ellas. Y si puedes enamorarte de ellas, te casas con otra”.

Una frase en el cine (en Lulú…) que sólo podría escribir un novelista (p. 390): “Los libros son mejores que el cine, ¿no crees? Te hacen ver cosas en tu cabeza”.

Y esta idea la suelta Paul en su entrevista (p. 518): “Lo sepamos o no, nuestra vidas carecerían de sentido si no creyéramos en lo imposible”.

 

***

 

Robert Graves sabía muy bien, incluso excelentemente, escribir novelas, pero El sello de la Antigua (Pocket Edhasa, 2001) me parece una estructura intachable para una historia boba. Tal vez por eso hizo esta cita, aplicable a su propia novela (p. 62): “Lo que me gusta en Lucrecio […] es que la sustancia de sus escritos es, bajo todos los conceptos, insignificante. Si lo leéis en busca de conocimiento o buen sentido os informará mal y os confundirá en cada punto. Pero, ¡ah, qué nobles disparates! Concéntrense ustedes en la manera, caballeros, y olviden el fondo”.

Contactos: hectorcortesm@gmail.com

 

 

 

 

Sin comentarios aún.

Deja un comentario

Comparta su opinión. Su correo no será público y será protegido deacuerdo a nuestras políticas de privacidad.