Ecología cultural

La ecología cultural como un método desarrollado por los antropólogos fue contextualizado teóricamente en México por Ángel Palerm y Eric Wolf. En efecto, en varios textos Palerm y Wolf (1954-1955) usaron el enfoque de la ecología cultural para analizar la etnohistoria de los Valles Centrales mexicanos y más precisamente, lo que ambos llamaron el “área del Acolhuacan” (Texcoco, Estado de México). En trabajos anteriores a los de Palerm y Wolf, como en el caso del antropólogo mexicano Manuel Gamio (1922) o en el del antropogéografo Jorge A. Vivó (1951), se señaló la importancia de comprender el medio ambiente natural en el análisis de una Cultura o de una Sociedad. En sus textos de la década de 1950-1960, Gonzalo Aguirre Beltrán (1967) llamaba la atención hacia la importancia del medio ambiente y la interrelación que los grupos humanos establecen con él, para entender la formación y la configuración de regiones. Palerm y Wolf (1972) reconocieron su descendencia teórica de la escuela antropológica elaborada por Julian Steward (1955) que aplicó el método de la ecología cultural uniéndolo a las explicaciones evolucionistas multilineales. La orientación ecológica cultural fue enlazada por Wolf (1959) y Palerm (1980) al marxismo, aunque ambos lo hicieron de manera diferente. En el caso de Palerm, su influencia se inicia en México en el año de 1966 a través del curso intensivo de teoría etnológica que dictó en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, ante un grupo de estudiantes que por vez primera escuchaban una exposición sistemática de teorías antropológicas. Además de revisar las escuelas del momento, Palerm se extendió en una reflexión acerca del evolucionismo y de las relaciones que guardó desde el siglo XIX con los planteamientos que venía elaborando Karl Marx (Palerm 1967). Más aún, a cierta distancia de que Lawrence Krader diese a conocer en 1972 la existencia y el contenido de los Cuadernos de Notas Etnológicas de Marx, Ángel Palerm advirtió la influencia del evolucionismo antropológico en el pensamiento de Marx. Al respecto, Palerm destacaba la importancia del medio ambiente natural, tanto en el planteamiento evolucionista, como en el de Marx. Esta asociación quedaría mejor demostrada en los textos escritos por Karl W. Wittfogel (1957), aun con las reticencias de éste para reconocerlo. Sobre todo, los conceptos de “sociedad oriental” y “despotismo oriental” que maneja Wittfogel, sin mencionar la importancia de las obras hidráulicas en la conformación del poder político que Marx ya había resaltado, y que fueron reintroducidos a la antropología en México por Ángel Palerm.

Después del curso de introducción a la teoría etnológica de 1966 y pasado el movimiento estudiantil de 1968, Palerm, que junto con su esposa Carmen Viqueira, habían replanteado la enseñanza de la antropología en la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, además de que am- bos fundasen la Casa José de Acosta en el poblado de Tepetlaoztoc (Estado de México), inició una serie de seminarios en la Escuela de Graduados de la Universidad Iberoamericana, insistiendo en la aplicación del método de la ecología cultural y la explicación evolucionista multilineal. En esos años de 1969 a 1971, se discutió la antología de Cohen (1974), Man in Adaptation que contiene el texto del propio Cohen, “Culture as Adaptation”, leído y aplicado intensamente en los estudios antropológicos emprendidos en México por los alumnos de Palerm. Esta fue una primera contextualización teórica que Palerm presentó a sus alumnos, destacando que la ecología cultural ha sido desarrollada a partir de los textos de Julian Steward, quien a su vez, enfatizó la multilinealidad de la evolución. A esta orientación teórica le interesa explicar la dinámica de una Evolución General que se elabora a partir de lo que Sahlins denomina “evoluciones particulares” (Sahlins y Service 1960), las que, a su vez, son puestas en marcha por adaptaciones humanas concretas. Son estas el objeto de estudio de la antropología. Ángel Palerm ilustraba lo anterior discutiendo la obra de Wittfogel y el concepto de “socie- dad hidráulica”. Esta discusión le facilitaba introducir los planteamientos de Marx y asimilarlos a la explicación evolucionista multilineal. Hacia 1852-1853, Karl Marx (1968a, 1968b) escribió artículos para el New York Daily Tribune en los que expuso su visión del Oriente, revelando su concepción sobre el colonialismo y su relación con la expansión del capitalismo, planteamiento que después enfatizó Lawrence Krader (1973). En esos artículos sobre el Oriente, Marx señaló con claridad la conexión entre las condiciones del medio ambiente y las características del “poder despótico” del Estado. Son justo los planteamientos retomados por Wittfogel y desarrollados en su Oriental Despotism. Son, así mismo, los enfoques que Ángel Palerm introduce para analizar el Valle de México, como lo escribió en sus textos de principios de los años 1950 y posteriores (1952, 1955, 1990).

En 1971, invitados por Palerm, los antropólogos evolucionistas Robert A. Manners y David Kaplan, desarrollaron un seminario teórico en la Escuela de Graduados de la Universidad Iberoamericana, utilizando como texto básico para la discusión una antología preparada por ellos mismos, Theory in Antropology (1970). Manners y Kaplan insistieron en la aplicación del método de la ecología cultural y su asociación con el evolucionismo multilineal, apegándose a los enfoques de Julian Steward. Introdujeron el análisis del libro compilado por este último, The People of Puerto Rico (Steward 1956), enfatizando la discusión de los conceptos de “niveles de articulación” y de “niveles de integración”, propuestos por el propio Steward. Kaplan había participado en el grupo de antropólogos que estudiaron Puerto Rico bajo la guía de Steward, esto es, entre otros, Sydney Mintz, Eric Wolf, Jhon Murra, quien fungió como director del trabajo de campo en ese grupo y quien aplicó con resultados espléndidos el método de la ecología cultural en sus estudios de la etnohistoria de Perú (1975). Es a esta escuela antropológica a la que perteneció Palerm, quien, junto con Eric Wolf, insistió en los enlaces de la antropología con el marxismo.

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