Memes ante la adversidad

Algo que enorgullece a todos los mexicanos, y no sin razón, es su sentido del humor, reflejado muchas veces a través de la agilidad mental propiciatoria de los juegos con el lenguaje. Cabe decir que el humor, la risa, y ese tipo de juegos no son patrimonio cultural de algún país, más bien los códigos culturales son distintos y por ello cuesta entender otras formas de expresión. Pero dicho esto, es cierto que el gracejo en las relaciones personales tiene en México significativos impactos en los intercambios cotidianos y en las reuniones familiares y con amigos.

Hoy que el país pasa por tremendas dificultades tras los sismos, y donde hay demasiadas familias afectadas en bienes materiales y, sobre todo, por las pérdidas en vidas que ya son más de 300, el sentido del humor parece un contrasentido, aunque la historia como seres humanos ofrezca de manera constante, y nada extraña, esa realidad. Quién de nosotros no ha asistido a velorios o entierros donde la comida y la bebida, acompañadas de música, son completadas por los consiguientes chistes sin que nadie se sulfure por ello. La muerte también celebra la vida, la de aquellos que quedan todavía sobre la tierra. Así que la tristeza y la alegría, con sentido del humor, son parte de un mismo proceso.

Hoy, tras la tragedia, he pasado un buen rato revisando los “memes” que se han generado en torno a los recientes sismos. Políticos y artistas, nacionales e internacionales, son las figuras más explotadas por las imágenes que se mofan con el temblor. No es una expresión de grosería frente a las víctimas, sino un alivio caricaturizado de nuestras propias desgracias. Nada mejor que reírnos de nosotros mismos para hacernos más humanos y ello se aprecia con las mofas o divertimentos de esos memes; alguno de ellos incluso involucra al Presidente de la República por el error, convertido en viral, del tiempo que le restaba a su avión para aterrizar.

Peña Nieto, el rey de los memes.

Los memes ya son un elemento de estudio de las ciencias sociales en la actualidad, con un nombre en concreto dedicado a ellos, la memelogía, y que está incorporando un sinnúmero de términos aplicados a su papel en las redes sociales y su significado. Es decir, se está ante una nueva forma de transmitir mensajes, de toda naturaleza, que incluye imágenes y texto. Algo que no es nuevo, por supuesto, aunque sí lo es la forma de construirse, reutilizarse o transmitirse. Se está ante nuevas formas de comunicación en las que todos los que utilizan un teléfono celular son partícipes, ya sea como constructores o como receptores.

La solidaridad de la sociedad civil, siempre presente en México cuando se presentan este tipo de calamidades, y que por desgracia no tienen continuidad después para luchar por objetivos sociales tan necesarios en el país, hoy se tiñe de formas de reírnos de nosotros mismos a través de las posibilidades que la tecnología permite hoy. Como dije, no es una mofa a las personas que sufren y lo hacen todavía, sino formas de relatar y transmitir, de otra manera y canales, la propia ambivalencia del contenido de nuestras comunicaciones, no siempre expresadas de manera plana y traducible. Si no fuera así dejaríamos de ser humanos.

 

 

 

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