Las aguas de arriba, las corrientes subterráneas

Casa de citas/ 369

Ilustración: Juventino Sánchez

(Notas sobre Bajo los pies de Judas, de Eduardo Champo)

Héctor Cortés Mandujano

 

Antes de esta nueva colección de cuentos, he leído, de Eduardo Champo, dos breves volúmenes suyos (Cuentos para matar corderos y El jardín de Goebbels) en los que ya se vislumbran sus obsesiones temáticas, que de nuevo aparecen en su más reciente trabajo: Bajo los pies de Judas (Editorial Tifón, 2018).

Por la propia actividad del autor, hay en sus historias gente que se dedica al teatro, como en “Mati”, la que abre el primer apartado, “De aquí somos”, de los tres que conforman Bajo los pies… Pero este “aquí” parece referirse a un territorio que rebasa Chiapas y abarca Centroamérica, pues los dos personajes que son el pivote narrativo de este cuento son de Guatemala (como lo serán indistintamente de Chiapas, de El Salvador, de Nicaragua…, los personajes sucesivos). Ella, Mati, por necesidad, y bajo el cuidado y tal vez por el impulso de su marido, que la embarazó, se dedica a la prostitución. Y será la primera prostituta de las muchas que aparecerán en las páginas siguientes.

“Bajo los pies de Judas”, el segundo apartado, es sin duda el texto más ambicioso, estructural y literariamente, de cuantos he leído de Eduardo. Lo es por muchas razones. Apunto algunas: es la falsa nota sobre un documental, que supongo inexistente, realizado en las afueras de Tapachula, que incluye referencias “reales” a Juan Villoro e inventadas a personajes cercanos a Champo, como el poeta René Morales, quien aparece como autor de un libro que, hasta donde sé, no ha escrito.

La historia es al mismo tiempo asomos al guion del documental, fragmentos de entrevistas, mapa del lugar, nombres ficticios de periódicos y cantantes, notas a pie de página, datos que refuerzan lo que en narratología se llama códigos de veridicción. El prostíbulo, llamado quizás muy literariamente “Las Camelias” (supongo que los dedicados al lenocinio no leen a Dumas), irradia, además, varias referencias a los cuentos del primer y tercer apartados, lo que hace que el libro se vuelva un todo de corrientes visibles y meandros subterráneos. “Soldados en el agua”, por ejemplo, del primer apartado, es el antecedente y consecuente de “Dios no olvida”, último cuento del tercer apartado (“Acá entre nos”) y del libro mismo.

En términos de lenguaje, los cuentos parecen productos de la investigación social, del periodismo (aunque, por supuesto, eso también puede ser un fingimiento literario) y, salvo el apartado que da título al volumen, cuentan con estructuras sencillas y con palabras llanas las historias-piezas de éste que puede ser un rompecabezas cercano a la novela actual hecha de retazos.

Son constantes los diálogos y la puesta en escena de la oralidad, en la que a veces se desliza un retintín de intelectualismo, como en el venadito lleno de saetas, que alude lo más claramente posible a un cuadro famoso de Frida Khalo o que el putero, ya lo decía antes, se llame “Las Camelias”, en alusión a un clásico, o dar muchas pistas para que el cantante Valentón Grajales se asimile demasiado a uno muy popular, Julión, que también usa el aumentativo como santo y seña. Minucias.

La prostitución, como motor de todas las historias, no se regodea en el pobrismo, en el tremendismo, en la nota roja y los giros negros: no enumera, enuncia; no pontifica, muestra; no es el pajar, sino la aguja y, como lo dice uno de los personajes, no hubiera tenido mucho sentido dejar caer el bastón de mando para señalar el descubrimiento del agua tibia, pues sobre la prostitución, como sobre muchos temas, casi todo está dicho. Lo sabe Eduardo Champo: en literatura no es tan importante el qué, sino el cómo. Y el cómo de este libro teje y desteje bien la trama, combina con habilidad los hilos, logra un tapiz con trampantojos donde cada cual podrá ver que son mejores la sugerencia y la contención que sus antípodas.

Felicito a mis queridos amigos Juventino “Tito” Sánchez, por editar este libro, y a Eduardo Chambo por pensarlo, escribirlo y compartirlo con todos nosotros. Creo que Bajo los pies de Judas es un paso muy firme en su construcción como literato de altos vuelos. Mil Gracias.

 

*Texto leído en la presentación de Bajo los pies de Judas, de Eduardo Champo, en el Museo de la Ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, el viernes 16 de marzo de 2018.

 

 

 

Un comentario en “Las aguas de arriba, las corrientes subterráneas”

  1. María del Pilar Guillén Figueroa
    23 marzo, 2018 at 19:37 #

    Felicidades Maestro Héctor Cortés por la presentación de: bajo los pies de Judas, que invita a leer este libro que suena tan interesante.
    Felicitaciones a «Tito» Sánchez.
    Eduardo Champo, ¡en hora buena!

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