La ciencia importa

 

Como miles o quizá millones de mexicanos lo hacen, he estado atento a las campañas de los candidatos a la Presidencia de la República. Coincido con varios analistas especializados en que esta campaña tiene una importancia singular y no sólo se trata de un cambio de gobierno. En verdad, de lo que se trata es del rumbo de la nación. ¿Quién es capaz de resolver la pregunta? ¿Hacia dónde va el país? ¿Importa a los candidatos lo que entraña preguntar lo anterior? Eso es lo que no sabemos hasta ahora. Y lo ignoramos porque ningún candidato, incluyendo a la candidata, han hablado sobre qué piensan de la ciencia y cuál es su proyecto respecto a ella. El que no digan nada al respecto no sólo incumbe a los científicos sino a la sociedad entera. Revela, su ignorancia del tema, que no tienen idea de lo que la ciencia significa para un país en particular y para la humanidad en general. La ciencia no es adorno, frases bonitas, ocurrencias o “sacadas de la manga” para apaciguar a los pensadores. La ciencia es vital para el país. Pero eso hay que entenderlo. No se trata de cómo van a conservar el trabajo los científicos en el país, sino qué lugar juagará la ciencia en un supuesto proyecto de país que deberían tener los candidatos. El primer problema a resolver es la pregunta ¡saben los candidatos que es un proyecto de país? ¿a qué se alude con esa pregunta? ¿Sabrán los candidatos-del verbo saber-qué es el conocimiento, para qué sirve y si están dispuestos a aplicarlo? De ello, nada he oído. Lo que escucho a diario son diatribas o trivialidades. Que si aquel robó tanto, que si este no dice lo que tiene, que el de más allá quiere hacer un arreglo con los criminales, que yo soy el mejor porque así lo dice mi abuelita, que….y así por el estilo. Pero lo que interesa es saber cómo piensan reorganizar a un país que se ha convertido en una inmensa tumba; qué proponen, por lo menos para que se note que alguna noción tienen, sobre cómo reorganizar las relaciones sociales en una nación desgarrada. ¿Sabrán los candidatos qué significa la variedad cultural y cuál es la trayectoria histórica de la misma en un país como México? ¿Sabrán par qué les sería útil la ciencia en la respuesta a esas interrogantes? Tal parece que el discurso político actual se agota en el insulto, en demostrar quién es mejor orador o quién es más ocurrente. Incluso los llamados debates no son tales sino pasarelas de oratoria que al final nos dejan un gran vacío.

Es urgente que los candidatos a la Presidencia de la República se pronuncien sobre qué medidas tomarán para proteger la investigación y garantizar que los científicos en México dispongan de libertad para hacer su trabajo y comprometerse con hacer caso de los resultados de la investigación para diseñar las políticas públicas correspondientes. No necesitan los candidatos hacer discursos científicos, sino demostrar que entienden la importancia de la producción de conocimiento y comprometerse a actuar en consecuencia. Nos deben de decir cómo lo harán. Nos deben de proponer qué hacer con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y cuáles serán los beneficios que para la investigación científica tendrá esta entidad.  Nos deben demostrar que en sus discursos sobre la ciencia-si es que en algún momento los hay-no están leyendo las tarjetas redactadas por el “genial asesor” sino que es un planteamiento devenido de que ENTIENDENde qué están hablando. La Presidencia de un país como México no es “enchílame las siguientes” o “dame mi curado de mango”, sino que entraña una responsabilidad con la sociedad y quien aspire a ello debe estar consciente de poseer las capacidades para ello. ¿Qué lugar ocupa la ciencia en ese contexto? es una pregunta que deberían saber responder los que aspiran a llegar a ocupar la posición política más importante de México.

Obra de Manuel Velázquez.

Me parece que en esta elección de 2018 el país está en un momento decisivo y no sólo definitorio de su historia. No solo se trata de las recomposiciones del poder, de los entramados que se tejen para defender intereses particulares o de garantizar la continuidad de quienes hacen y deshacen en el país. Aunque no lo digan, porque a lo mejor no lo entienden los candidatos, México está urgido de un replanteamiento, de cómo salir de este truculento tiempo que vivimos, de cómo superar la impresionante desigualdad social, de qué necesitamos hacer para hacer del país un lugar en el que se puede vivir. Y la investigación científica debe estar en el centro de las preocupaciones de cómo encontrar soluciones a todo ello. Sueño con que uno de estos días en los noticieros mañaneros de la televisión, los candidatos estén hablando de un proyecto de país en el que la ciencia ocupe el lugar que le corresponde para devolvernos la paz y encaminarnos hacia una sociedad justa, en la que la desigualdad sea una horrible pesadilla del pasado. Veremos.

Ajijic, Ribera del Lago de Chapala, a 12 de mayo de 2018

 

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