Un año de aniversarios

Este año de 2018 es el escenario temporal de varios aniversarios que marcaron a mi generación juvenil. Tres de esos aniversarios fueron particularmente importantes, enunciados aquí en orden cronológico: 200 años del nacimiento de Carlos Marx, 50 años del Movimiento Estudiantil de 1968 y 45 años de la fundación del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS).

Prusia (Borusia, Prutenia, en latín), fue un territorio alemán, un Estado, resultado de la unión del Ducado de Prusia y el Margraviato de Brandemburgo. El Estado Prusiano alcanzó su mayor desarrollo y poderío durante los siglos XVIII y XIX, fortificando sus fronteras y consolidando sus posesiones. En 1701, bajo el reinado de Federico I, Prusia se transformó en el Reino de Prusia con capital en la ciudad de Berlín, en la región alemana de Brandemburgo. En 1947, como resultado de la segunda guerra mundial, Prusia desapareció como un territorio y como Estado para surgir la Alemania Occidental y la Alemania Oriental, la primera con capital en Berlín y la segunda en Bonn. Hoy, después de la reunificación  alemana, Berlín es la capital del país. En el aún Reino de Prusia, el 5 de mayo de 1818, en la ciudad de Tréveris, situada en la ribera derecha del río Mosela, nació un niño a quien sus padres bautizaron con el nombre de Carl (Carlos), que posteriormente se escribiría como Karl. El padre de este niño fue el abogado judío Hennrich Marx y la madre la ciudadana holandesa Henrietta Presburg. El niño se llamó Carl Marx Presburg, mejor conocido como Karl Marx o Carlos Marx. En sus días universitarios, Carlos conoció a un joven inglés llamado Federico Engels, ambos alumnos del filósofo Gustavo Federico Hegel. Los estudiantes que abrevaron con Hegel, se dividieron en dos bandos: los hegelianos de derecha y los hegelianos de izquierda. A este último bando se suscribieron los amigos Carlos Marx y Federico Engels, que, años después de su paso por la Universidad, publicarían en 1848, El Manifiesto del Partido Comunista, cuya primera edición vio la luz en la ciudad de Londres. Pasaron los años. En 1867, Carlos Marx publicó lo que sería el primer volumen de la obra que lo lanzó a la fama: El Capital.El Tomo II de esta magna obra de crítica a la economía política en general y al capitalismo en particular, realmente lo escribió Federico Engels basado en las notas que dejó su entrañable amigo Carlos, muerto en Londres el 14 de marzo de 1883. El Tomo II referido se publicó en 1893, precedido de un largo prólogo del propio Federico Engels.

A 200 años del nacimiento de Carlos Marx, su obra está regresando paulatinamente a las aulas universitarias después de haber sido borrada de los pizarrones y desterrada de las librerías, a raíz de la debacle del mundo socialista. Pero en los años en que ingresé a la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH, 1965), la obra de Carlos Marx era lectura obligada no sólo en la ENAH sino en todas las facultades y escuelas de ciencias sociales, no sólo en México, sino en América Latina y en Europa. Examinamos la obra de Marx en seminarios, cursos, círculos de estudio creados por los propios estudiantes, conversaciones en el café y hasta en tiempos de pachangas. Según nosotros, la humanidad se dividía en dos: aquellos que estudiaban la obra de Marx y aquellos que la ignoraban. La verdad es que la influencia de los planteamientos de Marx en las aulas universitarias era notable. Por supuesto hubo un mar de interpretaciones y de actitudes ante los textos de Marx, desde quienes lo tomaron como una biblia hasta quienes fueron atentos a su consejo de aplicar la crítica como método de análisis. Al derrumbarse el socialismo con la caída de la Unión Soviética, el marxismo (que en realidad es varios marxismos) cayó en descrédito imponiéndose las teorías y visiones sociales provenientes del nuevo liberalismo imperante. Dado que las problemáticas sociales señaladas por Marx no sólo no han desaparecido, sino que se han profundizado, precisamente a raíz de la aplicación de los modelos bancarios-nuevo liberales, la obra de Marx está regresando a las librerías y las aulas. Regresa con una notable lección: a la obra de Marx hay que leerla sin prejuicios y sin mente dogmática. Es un planteamiento más, eso si, muy importante, porque fue el primer modelo crítico del capitalismo producido por un pensador. En estos días se cumplen 200 años del nacimiento de aquel niño cuyos planteamientos siguen siendo clásicos en términos de las ciencias sociales.

Obra de Manuel Velázquez.

El 22 de julio de 1968, hace medio siglo, una pelea entre estudiantes de la Vocacional Número 2 del Instituto Politécnico Nacional y de la Preparatoria privada Isaac Ochoterena, causó una extraña represión, por desproporcionada, de los granaderos, la policía del entonces D.F. Justo en días siguientes, el 26 de julio, una gigantesca marcha estudiantil salió a las calles de la Ciudad de México, como todos los años, para conmemorar el triunfo de la Revolución Cubana, a lo que en esa ocasión se añadía la protesta por la represión policiaca a los estudiantes de la Vocacional y de la Preparatoria Isaac Ochoterena. Aquella gran marcha terminó siendo reprimida con una inusitada brutalidad, de nuevo, por los granaderos. Se iniciaba así, a provocación del propio Estado Nacional Mexicano, el Movimiento Estudiantil de 1968. A pocos días de aquella represión, se fundó el Consejo Nacional de Huelga, que reunió a los representantes de las Escuelas y Universidades que participaban en el Movimiento y que sería el órgano central de dirección del mismo. El movimiento despertó una gran simpatía en todo el país porque recogía las demandas más sentidas de la población y abogaba por la instauración de un régimen democrático y el destierro del autoritarismo y la corrupción de la política. La alegría juvenil nunca se perdió ni aún en los momentos más álgidos y difíciles del Movimiento. El Estado Nacional, en lugar de sentarse a dialogar y tratar de resolver la compleja problemática del país, recurrió a la brutalidad y el 2 de octubre de 1968, masacró un mitin de estudiantes celebrado en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, D.F. Estos son los días en que aún no sabemos a cuántos estudiantes o ciudadanos en general se asesinó esa trágica tarde. Pero el Movimiento Estudiantil de 1968 ha quedado como el movimiento social más importante del siglo XX, después de la Revolución Mexicana de 1910, sin ignorar la importancia del alzamiento del EZLN en enero de 1990.

El Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) fue fundado en 1973 por Gonzalo Aguirrre Beltrán, Guillermo Bonfil y Ángel Palerm, con el nombre de Centro de Investigaciones Superiores del Instituto Nacional de Antropología e Historia, y reestructurado en 1980, justo hace 45 años, como CIESAS. Hoy en día es quizá, el Centro de Investigaciones que en América Latina reúne a más antropólogos, lingüistas, además de historiadores, sociólogos, geógrafos, en siete Unidades distribuidas regionalmente en todo el país. En Chiapas, el CIESAS del Sureste se fundó oficialmente en enero de 1985.

Mucho habría que escribir sobre estos tres sucesos en los que participó mi generación juvenil. Pero lo dejamos para otra ocasión. Sólo he querido llamar la atención hacia estos aniversarios que nos recuerdan que la historia que vivimos es resultado de procesos y que, si no los entendemos, estaremos dando palos de ciego.

Ajijic, Ribera del Lago de Chapala, 5 de mayo de 2018.

 

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