Julión y sus cabezas de ganado que vinieron de Nueva Zelanda, vía Roberto Sandoval

Desde su posición de protegido y estrella en declive del espectáculo, Julión (Julio César Álvarez Montelongo) inició una arremetida en contra de diferentes medios, sobre todo, de Chiapas Paralelo.

Si su estrategia es generar escándalo para ocupar minutos en los medios, lo ha conseguido. Sin embargo, también ha dado motivos para esculcar su pasado, en especial su relación con los exgobernadores de triste memoria como lo son César Duarte y Roberto Sandoval Castañeda.

Para Rodrigo González Barrios, vocero de la Comisión de la Verdad de Nayarit, no hay duda de que Julión está vinculado con los desvíos del erario en su entidad, al ser beneficiado con reses compradas en Nueva Zelanda y que debían entregarse a campesinos y a ganaderos necesitados de la región.

De esas 12 mil reses, que atravesaron medio mundo, mil 500 llegaron a Nayarit, y otra cantidad, aún no precisada, a un rancho de Julión Álvarez en Chiapas, asegura el vocero de la Comisión de la Verdad.

En el caso de la nota publicada por Chiapas Paralelo y que generó la ira de Julión, en ninguna parte del texto se le hace juicio sumario; simplemente se dio cabida al pronunciamiento de 35 parientes de Sergio Alberto González Castro, preso desde 2015 por robo de ganado ¿neozelandeses?, para exigir un juicio justo.

Según los denunciantes los policías que detuvieron a Sergio Alberto inventaron los hechos “para cumplir el capricho del gobernador del estado y del artista Julion Alvares”; “las influencias de Julion Alvares con el gobernador Manuel Velasco hizo que por un ganado detuvieran a varias personas en total son como 18 personas acusados por el robo de un ganado”. 

Por estas aseveraciones, presentadas por escrito ante el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (Frayba), nuestro portal tituló la nota, publicada el 19 de septiembre, “Acusan a Julión Álvarez de mover influencias con Velasco, para mantener detenida a una persona”.

Roberto Sandoval, el amigo dadivoso de Julión Álvarez.

Demandar a Chiapas Paralelo va a ser oficioso, porque lo publicado es una nota que tiene fuente, y nada menos que basado en un documento firmado por 35 personas, quienes se sienten agraviadas por lo sucedido con Sergio Alberto González.

Si procediera la demanda, y los integrantes de este portal resultáramos culpables, sería un indicativo de que no se puede hacer periodismo en este país, y menos en esta entidad, porque se estará culpando al mensajero, cuando la labor periodística es escuchar a los más desamparados.

Como lo hemos hecho a lo largo de estos cinco años de existencia de nuestro portal, damos cabida a los diferentes actores. Julión tendría (tiene) un espacio asegurado para responder y aclarar lo que considere pertinente sobre el caso.

Lo llamativo en esta embestida es que Comunicación Social de Gobierno del Estado haya intervenido, según me aseguraron dos editoras, a quienes les llamaron de esas oficinas para que destacaran en sus medios el comunicado del Despacho Lejal (sic) de Julión Álvarez.

Aunque sospechábamos de esas “influencias”, estas colegas se encargaron de confirmarlas.

Es raro que a estas alturas, cuando el gobernador debiera estar preocupado en despedirse en buenos términos con los diferentes periodistas, sus subordinados gesten un ambiente enrarecido.

En cuanto al robo de ganado no es algo que pongamos en duda,  pero recordemos que hay 18 personas encarceladas por este delito, y solo un caso, en donde familiares del acusado defienden su inocencia. 

Además sabemos que policías estatales han resguardado desde 2015 el rancho de Julión y de otros rancheros de la zona víctimas del abigeato, lo cual es de aplaudir, porque seguramente en otras regiones de la entidad, también se han tomado estas medidas, sin que haya influencias, supongo.

El Julión del que me hablaron alguna vez, lo veo derrumbarse. Enrique Peña Nieto se refirió a él como el ejemplo de la juventud y lo borraron de la foto y apareció en la lista de beneficiario de ganados de la mano dadivosa de César Duarte y Roberto Sandoval. Me habían hablado de él como una persona sencilla, que no niega una selfie, que ayuda a su comunidad, que es casi casi un Pedro Infante redivivo, y se sube al tren de los desvaríos, de las acusaciones sin sustento y del escándalo. A menos que ya no sea ese Julión del que tanto me hablaron, y que sea ya otro personaje, deseoso de reflectores, y encorajinado con los pobres por robarle sus reses, quizá del lote que hizo traer César Duarte de Nueva Zelanda, y que quién sabe por qué causas, aterrizaron en Chiapas. 

Julión, quizá sin proponérselo, nos ha puesto en una condición de vulnerabilidad al acusarnos falsamente de dañar su imagen. Lo hemos platicado en el colectivo Chiapas Paralelo que algún fan suyo, trastornado de la cabeza, pudiera atentar contra nosotros. Por eso, en caso de que nos suceda algo grave, desde aquí lo hacemos responsable.

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