Los primeros integrantes del próximo gabinete chiapaneco

Rutilio Escandón Cadenas empieza a conformar su gabinete con personajes vinculados al Tribunal Superior de Justicia, en donde se desempeñó como presidente. La secretaría de gobierno es muy probable que quede en manos de Ismael Brito Mazariegos, su antiguo secretario particular; la de Comunicación Social, en Julio César Rincón, su asesor de prensa, y la de Hacienda, en Javier Jiménez Jiménez, oficial mayor en el Tribunal. 

Veremos la reaparición de Cecilia Flores Pérez, expresidenta municipal de San Cristóbal de Las Casas; de la exregidora de Tuxtla, María Mandiola, quien dialogó antes con sus amigos panistas para aceptar la propuesta de Morena.

La familia Cordero tendrá una buena presencia en el próximo gobierno, ya que mientras el hijo, Emmanuel, tejerá los destinos de Comitán, Armando Cordero Tovar, el padre, lo hará en la Secretaría de Salud, con el apoyo de José Manuel Cruz Castellanos y Margarita Aguilar Ruiz, quienes figuran en el equipo de transición. 

Luis Manuel García Moreno, secretario de Protección Civil, será de los pocos que repita en su cargo. Al parecer ha causado buena impresión y mantiene relaciones de amistad con los hoy empoderados de Morena. 

Es probable que varios integrantes del equipo de transición se sumen al gabinete. Aparte de Ismael Brito, Julio César Rincón y Javier Jiménez, es posible que Ismael de León Roblero pase a formar parte de los funcionarios de primer nivel, y que esté a cargo de la Secretaría de Educación, pero este campo será disputado por la exlideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo, para dejar a uno de sus allegados. 

María Esther García, quien era directora de género en el Tribunal, podría convertirse en secretaria para el Desarrollo y Empoderamiento de las Mujeres; Roberto Cárdenas de León, en contralor; Cesar Julio de Coss Tovilla, en secretario de Obras Públicas y Comunicaciones, y Margarita Aguilar Ochoa, en titular de Coneculta.

Las carteras no están totalmente definidas, porque falta el visto bueno de Andrés Manuel López Obrador, quien aparte de presidente, se siente gobernador de Chiapas y, por supuesto, de Tabasco y de la Ciudad de México.

La mayoría de los políticos que integrarán el gabinete tienen poca experiencia en la administración pública, y para un estado como Chiapas, que es un caldero de problemas sociales, muchos de ellos podrían quedar rebasados por la exigencia constante y los riesgos que conlleva el ejercicio del poder.

Varios de ellos han tenido como único lugar de trabajo el Tribunal Superior de Justicia, y desconocen los conflictos de alto riesgo del estado. No vemos, en esta primer lista a especialistas, si no a personas de bajo perfil que deberán crecer a la par de los problemas que se presenten en esta entidad que no resiste más ensayos.

No hay, hasta el momento, un diagnóstico aterrizado de los problemas más urgentes que deberá enfrentar el próximo gobierno; mucho menos, soluciones estudiadas. El plan de gobierno, como se acostumbra, quizá se le encargue a una oficina de la Ciudad de México, en donde desde el escritorio se haga un balance, se reconozcan problemas ancestrales, pero carecerá de aspectos finos, que solo lo aportan las personas involucradas en el tema.

Es necesario que el gobernador electo se apropie de una agenda, para que pueda negociarla ante el presidente y el gabinete federal. Cuenta con dos ventajas: aún tiene tiempo, y la querencia que siente Andrés Manuel por Chiapas. 

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