Noche de estrellas

Imagen de la virtualgallery.com

¡Quién volara tan alto como la Luna! Para ver las estrellas una por una, y escoger entre todas la más bonita para alumbrar el cuarto de mi abuelita. Esas frases vinieron a la mente de Cristina, le habían quedado grabadas desde que las leyó en un texto de un libro de primaria, era uno de sus favoritos. Ahora resonaban en su memoria y corazón, justo ese momento que había decidido contemplar la bóveda celeste en una noche tranquila, alejada del bullicio de la ciudad.

La noche era oscura, rodeada de naturaleza, matorrales, guías de chayote, milpa seca y canto de grillos. Con la vista atenta al cielo intentó contar las estrellas que sus ojos alcanzaban a contemplar, se perdió, eran demasiadas.

  • ¡Qué grata vista! Soy muy afortunada en tener este paisaje.

Recordó también los comentarios que suelen hacer algunas personas, si se observa una estrella fugaz se debe pedir un deseo, no vio ninguna de esas estrellas. Sin embargo, el contemplar ese cielo, poco común en los espacios llenos de luz, con ruido y ajetreo constante fue para Cristina uno de los mejores regalos. Esos que se ansían con el corazón y le otorgan regocijo y paz al ser.

Dejó volar su imaginación, sintió por un instante que todos esos luceros titilantes eran sus seres queridos, los que permanecen en el corazón y los que están físicamente. El frío de la noche se sumó a ese bello paisaje, subió el cierre de su chamarra.

Deseo saber más sobre las estrellas, recordó la frase somos polvo de estrellas, se imaginó como una partícula flotando en el universo.

De nueva cuenta asomó a su mente la imagen que acompañaba al texto sobre las estrellas  para alumbrar el cuarto de la abuelita, un cuarto rústico, con una cama enfundada en cuadros en tonos marrón y naranja, con una escalera que al final tenía una ventana y desde ahí se veían las estrellas en un cielo oscuro.

Volvió la vista para regresar a casa, el frío era más intenso, sin embargo, para Cristina había valido la pena que sus mejillas y sus manos estuvieran heladas, sí, todo por esa vista de la noche de estrellas.

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