Cuenta regresiva

Claude Monet/Mujer sentada bajol os sauces

La alarma del reloj no sonó esa mañana, Griselda lo agradeció, el periodo vacacional había iniciado. Despertó sin madrugar, desayunó, se dio un baño y se dirigió a la mesa de los libros pendientes por leer. Halló varios, los que le habían obsequiado, los que ya tenía y quería releer y los de reciente adquisición, no llegaban a diez, eso sí cada uno con su encanto particular.

Se detuvo frente al calendario, quedó mirando la fecha actual, faltaban escasos días para concluir el año, que para Griselda se había ido volando. Volteó a ver los libros cuidadosamente apilados en la mesa, se propuso seleccionar algunos que leería en sus vacaciones. Resolvió que serían tres, uno de cada categoría de su clasificación.

Mientras hojeaba uno de los libros que quería releer, cayó al suelo una hoja seca que fungía como separador, a Griselda le gustaba colocar hojas secas entre los libros. Hizo el ejercicio de recordar de dónde había tomado esa hoja. Su mente voló a inicio del año, el parque en el que la halló  y en un santiamén fueron llegando a su memoria destellos de las experiencias vividas en el año por culminar.

Como si fuera una especie de rompecabezas, asomaron las imágenes que fueron construyendo su año, las de experiencias familiares, las compartidas con amistades, los retos y momentos difíciles, las encrucijadas, las aventuras que decidió emprender y de las que aprendió y se divirtió, las travesías laborales, los viajes, los paisajes sonoros y visuales, las veces que tuvo oportunidad de bailar, los encuentros maravillosos que no imaginó vivir, los alimentos y bebidas degustados, las innumerables charlas con la gente de su corazón, los apapachos con sus mascotas, sus momentos de oración… Fue como hojear el libro de lo vivido ese año, sonrío, llevó las manos entrelazadas frente al pecho, cerró los ojos y agradeció por todo eso y más. Volvió a su encomienda actual, la cuenta regresiva había iniciado, el año estaba por culminar, los libros elegidos la esperaban y Griselda a ellos, como un remanso de paz.

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