De nuevo, la Frontera Sur

En los años de 1982-1983 en que se iniciaban los trabajos para un estudio antropológico de la Frontera Sur, privaba en el país la noción de “La frontera” y esta se situaba hacia el Norte, con los Estados Unidos. Era tan notoria esta suposición de la existencia de una sola frontera que una de las primeras interrogantes que surgían en el recorrido de campo (que llamamos los antropólogos), se planteaba responder a esa situación. México hace frontera (en su acepción de límite entre Estados Nacionales) con Centroamérica (concretamente con Guatemala y Belice) y con El Caribe (concretamente con Cuba), pero ese hecho que se supone se debía enseñar en las clases de geografía desde la escuela primaria, no aparecía en la imaginación de los mexicanos. Por lo menos, en la mayoría de los habitantes del país. Había el convencimiento de que “la frontera” era el rumbo Norte, la separación entre el ámbito del imperio militar y económico de nuestra época y el tercer mundo, representado por México. Eran los días en que se había leído el libro de Peter Worsley, El tercer Mundo (1978)que tuvo una influencia notable en las ciencias sociales en América Latina. En aquellos años, identificamos que la Frontera Sur había llamado la atención de los mexicanos debido a tres factores: 1. Las guerras en Centroamérica (Guatemala, Nicaragua, El Salvador); 2. La migración de los desplazados de guerra y su establecimiento en Chiapas, Campeche, Quintana Roo y Tabasco y 3. La construcción del centro turístico de Cancún. No han cambiado mucho estos tres factores. De nuevo, la Frontera Sur llama la atención por las migraciones masivas de centroamericanos, los mega-proyectos turísticos como el del discutido tren Maya y los levantamientos armados, pero esta vez, en propio suelo mexicano como lo ejemplifica el EZLN.

Todos los días miles de migrantes entran por la frontera sur de México, con la esperanza de llegar a Estados Unidos. Foto: Moysés Zúñiga/Chiapas PARALELO

En efecto, las caravanas que cruzan las fronteras mexicanas por el sur y que proceden de Centroamérica, son un factor que coloca al sureste del país en la mira. Por supuesto, no sólo de los propios mexicanos, sino, y esto es lo más delicado y grave, del Gobierno de los estados Unidos, presidido por un neo fascista, racista, ignorante, soberbio e irresponsable. En el Imperio, se piensa que México es el “patio trasero” que debe cuidar los interese de los norteamericanos, es decir, del gran capital dominante en las escenas internacionales. Es la vieja doctrina de “la seguridad nacional” con la que se justifican las guerras que el Imperio lleva a cabo a lo largo y ancho del planeta.

El factor turístico sigue presente en la configuración de la Frontera Sur. Cancún se construyó con todas las consecuencias que están a la vista, para competir con Miami y atraer a los borrachos gringos, los “spring breakers” ejemplo de lo que es el lumpen millonario: no hacen nada, más que emborracharse y tener sexo en las albercas. A ello se agrega ahora la construcción del Tren Maya, que veremos qué consecuencia atrae. Es decir, siguen los factores que de nuevo hacen que la Frontera Sur llame la atención: turismo, guerras y migración.

Desde aquellos días iniciales del proyecto antropológico sobre la Frontera Sur, propuse que “todo México es frontera” no para homogeneizar la situación sino para llamar la atención sobre el hecho de que, México como país, es la frontera de América Latina con los Estados Unidos. En la actualidad, existe otro factor: el nuevo extractivismo con la presencia (por cierto celebrada por los gobiernos de México y Canadá) de las minas canadienses que están devastando el territorio nacional. Es un problema que se tiene en toda la América Latina. Con el cuento de que la minería dispara el desarrollo, están envenenando los suelos y, lo peor, a las personas. El cianuro usado en la minería a cielo abierto, se cuela por todos lados y va matando lentamente a la población, como sucede en San Luis Potosí, en donde fue arrasado el poblado de Cerro de San Pedro.

Así que la lección que nos trae la reflexión sobre la Frontera de México con Centroamérica y El Caribe es clara: seguimos inmersos en un contexto de colonialismo. La pregunta es: ¿Cómo vamos a superar esa situación?

Guadalajara, Jalisco. A 12 de marzo de 2019.

 

 

 

 

 

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