Fuentes

Casa de citas/ 419

Fuentes

Héctor Cortés Mandujano

 

He leído más de una veintena de libros de Carlos Fuentes, pero el hombre escribió, y qué bueno, una cantidad tal de títulos que aún me queda una buena parte de su producción por explorar. Da Jandra dice, por eso, en el libro de entrevistas del que hablaré después (p. 245): “Las aspiraciones de Fuentes son latifúndicas y no ejidales”.

Leo La silla del águila (Alfaguara, 2003), que no es tan buena como La región más transparente (1958) ni tan divertida como Cristóbal Nonato (1992). Alguien me la regaló y no tenía muchas ganas de hincarle el diente porque, ya sabía, habla de y sobre la política mexicana.

Puaj.

En fin, la leí y la justificación de que esté escrita en cartas (como varias novelas decimonónicas) es un poco jalada de los pelos y las historias que se suceden una tras otra son un poco de telenovela (ni modo, así es la política de este rancho llamado México); sin embargo, me entretuvo. Comparto contigo, lector, lectora, algunas ideas, algunas líneas.

Dice uno de los personajes (p. 125): “Todo bolero puede tener una interpretación política”.

Ubicada en el 2020, en un futuro que ya casi nos alcanza, hace un homenaje a uno de sus amigos, que es un gran escritor (p. 149): “César Aira es el primer argentino que recibe el Premio Nobel de Literatura”. Aira, de quien he leído más novelas que de Fuentes, tiene una, El congreso de literatura, donde, en esencia, se narra la locura científica de clonar a Carlos Fuentes para que haya uno de ellos en cada país del planeta. Fuentes regresa, en un amistoso gesto, la cortesía.

Esta es una gran idea (p. 276): “¿No lo escribió hace muchos años Susan Sontag? El tiempo existe para que las cosas me pasen a mí. El espacio existe para que no me pasen todas al mismo tiempo”.

La novela está llena de frases sobre el tema, algunas muy manidas, algunas creativas (p. 295): “En política, la mariposa del mediodía es el vampiro de la noche”.

Y cita a Pacheco (p. 402): “¿Sólo las piedras sueñan?… ¿El mundo es sólo estas piedras inmóviles?…”

Ilustración: Nadia Carolina Cortés Vázquez/ Juventino Sánchez

***

 

Para no salirme del mundo de este autor, leí inmediatamente Carlos Fuentes: territorios del tiempo. Antología de entrevistas (Fondo de Cultura Económica, 1999), compilación e introducción de Jorge F. Hernández. Son dieciséis conversaciones, donde campean el conocimiento vasto, la simpatía, la inteligencia de Fuentes que habla sobre su trabajo literario, sobre el arte, la política y mil temas.

Dice sobre su oficio (p. 47): “Pienso que la literatura o crea una realidad o no es literatura”.

Leí el libro en los días del terremoto de septiembre de 2017 y me sorprendió lo que dice Fuentes, sobre la mentalidad azteca (p. 68): “Actualmente nos encontramos bajo el quinto sol, que será destruido por un terremoto. Los anteriores soles han sido destruidos por fuego, agua y todos los demás elementos. En el quinto sol, la tierra se destruye a sí misma: es la tierra, temblando, la que se destruye a sí misma”.

Habla bien de las mujeres y le preguntan si alguna vez ha deseado ser una; Fuentes responde (p. 81): “En momentos de auto… (pausa), de exagerada autoestima, quizá sí. Sí.”

Ha dicho en varias ocasiones que no le interesa complacer a un lector específico ni le hace caso a los críticos. Queda claro con estas tres declaraciones:

1). (p. 124): “Que chingue a su madre ‘el público’. No hay lector que valga si no es un lector inexistente al ser escrito el libro. Un lector buscado y ganado, en otras palabras. La novela surge en nombre de ese lector potencial. Es, por ello, una novela potencial también”;

2). (p. 238): “Es que hay mucho crítico pendejo, qué le vamos a hacer”,

3). Sabe que lo suyo es (p. 225) “arriesgarme en explorar las posibilidades de la novela. Es lo único que me hace sentir bien. Fracase o no, eso no me importa. […] y espero todavía cambiar mucho, y hacer muchas otras cosas y pegar muchos saltos en el vacío”.

Habla de Terra Nostra (p. 155): “Hay un hombre en la cama con una mujer y, al hacer el amor, se convierten en el hermafrodita original. No creo que Adán y Eva estuvieran separados en un principio, creo que hubo un hombre-mujer, mujer-hombre, capaz de amarse a sí mismo y de tener un hijo a través de sí mismo”.

Sobre el tema del Nobel, dice (p. 278): “La lista de no premiados es más distinguida todavía, porque incluye a Joyce, a Proust, a Kafka, a Borges, a Virginia Woolf, D. H. Lawrence, Aldous Huxley…”

El tema capital (p. 288): “Y la muerte para mí ya no es una broma; es algo que yo puedo prever, oigo los pasitos a cada rato”.

 

***

 

El círculo cercano al presidente de EUA, en la película La gran aventura (2014, dirigida por Jalmari Helander), se pregunta cómo alguien pudo infiltrarse hasta el grado de secuestrarlo. El experto, que es a quien en realidad preguntan, dice: “Las razones son las de siempre: dinero, sexo… o Dios”.

 

***

 

Y en la película india Andhadhun (2018, escrita y dirigida por Sriram Raghavan) hay un epígrafe citable:

 

“¿Qué es la vida?

“Depende del hígado.”

Contactos: hectorcortesm@gmail.com

 

 

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