Mario Payeras: El ideal revolucionario

El ideal revolucionario en la Nuestra América de José Martí, ha sido y sigue siendo, cambiar de raíz a la sociedad y la cultura, desterrando la desigualdad social y el sistema capitalista, aberrante e inhumano. En la persecución de ese ideal han muerto miles de hombres y mujeres latinoamericanos y caribeños, y siguen muriendo a diario a causa de las consecuencias de la desigualdad social y el inhumanismo de la sociedad del capital. Mario Payeras, murió persiguiendo el ideal de una sociedad humanizada en Guatemala, país crucificado por la violencia de una desigualdad extrema y la insensibilidad de la cleptocracia gobernante. Payeras, además de firme revolucionario, fue un escritor que legó un importante lote de obras.

Nació Mario Payeras en Chimaltenango, que en mi traducción del náhuatl, quiere decir Muro de Escudos. Era el año de 1940. Aún no terminaba la segunda guerra mundial en cuyo contexto se debatió el dilema entre libertad y fascismo cuyo escenario más intenso fue España. Cumplidos los 19 años, Mario Payeras ingresó a la Universidad Nacional Autónoma de México para estudiar Filosofía. En esos tiempos, finales de la década de 1950, ya había en la Ciudad de México un nutrido grupo de intelectuales guatemaltecos, escritores y artistas exilados, entre quienes estaban Luis Cardoza y Aragón, Lía Cardozo, Carlos Illescas, Augusto Monterroso y Otto Raúl González, para mencionar a unos cuantos. Después de pasar cuatro años en la UNAM en la Facultad de Filosofía y Letras, Payeras viajó a Hungria en donde radicó un año, para después trasladarse a Alemania, para ingresar en 1964 a la Universidad Karl Marx de Leipzig. En esa Universidad estudió filosofía clásica. Su ideal revolucionario lo llevó a unirse a las luchas sociales de Guatemala dentro de una organización guerrillera de la que fue alma y cuerpo. Fue el fundador del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) y de Octubre Revolucionario. Su quehacer en las guerrillas, no fue óbice para que escribiera. Así, en 1981 publicó Los días de la Selva, libro que le valió el prestigiado Premio Casa de las Américas que otorga la República de Cuba. Siguieron El trueno en la Ciudad (1987), El mundo como flor y como invento (1987), Latitud de la Flor y el Granizo (19888), libro que reeditamos en el Instituto Chiapaneco de Cultura en 1994. Fragmento sobre la poesía,las ballenas y la música (2000) y Travesuras de los gigantes Morgante y Caraculiambro, (2012), estos últimos, obra póstuma. En 2010, se publicó su última novela, Al Este de la Flora Apacible, novela que escribía en enero de 1995, días antes de su repentina muerte en la Ciudad de México (todavía era el Distrito Federal). Su compañera de toda la vida, la notable escritora Yolanda Colom, preparó el texto para su publicación, agregando mapas, glosarios y notas, que enriquecen la edición. Hemos de mencionar también la importante publicación del texto Los pueblos indígenas y la revolución guatemalteca, cuya primera edición data de 1997 y con una reimpresión en 2010 y sus Poemas de la Zona Reina publicado en 2013. Se debe reconocimiento a la labor de Yolanda Colom que dedicó un buen tiempo a publicar los textos de Mario Payeras no sin antes revisarlos a detalle. Entre otras características de la escritura de Payeras, me parece notable su conocimiento y cercanía con la naturaleza, su entrañable unión con la selva y sus habitantes, flora y fauna, en igual grado de importancia. En uno de sus libros más hermosos, Latitud de la Flor y el Granizo, Payeras devela la articulación entre naturaleza e historia en Guatemala. Es un ensayo que en nuestros días reviste mayor interés e importancia. Un fragmento de un texto de la poeta Raquel Lanseros, inteligencia brillante de España, le queda bien a la obra de Mario Payeras: “Porque la poesía es una simbiosis perfecta, en el caso de los grandes poetas, imitativa o conativa, de pensamiento, reflexión, lógica razón más emoción, intuición inconsciente, legado histórico, musicalidad y ritmo. Pero de pronto uno siente que no está solo. Que si esa persona que no es de mi misma cultura ni de mi mismo siglo ha pensado esto,  es que hay un hilo conductor  a lo largo de la humanidad que nos une. Y eso es muy reconfortante” (Raquel Lanseros, Conferencia (12 de julio de 2016): “La función del poeta en el siglo XXI”. En circulodeoesía.com/2016/10/función-del-poeta-en-el-siglo-xxi//).

Tuve el privilegio de conocer a Mario Payeras. Crucé con él algunas palabras. Presentamos su libro editado en el ICHC en la Ciudad de México, ante una notable concurrencia. Él estuvo presente al igual que Yolanda Colom. Por cierto, escribió textos en la casa de Copoya en donde se alojaba cuando estaba en Chiapas. Me parece que Payeras fue el dirigente guerrillero más lúcido de quienes han abrazado la lucha armada en Centroamérica. Era un humanista, un intelectual comprometido, que logró reunir en su persona al escritor y al luchador social.

Mario Payeras fue enterrado en Tuxtla Gutiérrez en aquellos primeros días de 1995. Recuerdo  su entierro, con pocas personas, entre las que tuve el privilegio de encontrarme. Yolanda Colom, su compañera de vida, había mandado hacer una urna bellísima para guardar sus restos. Meses después nos enteramos que su tumba había sido  y esparcidos sus restos en el cementerio. Su compañera logró recuperar parte de esos restos.

Saludo a Yolanda Colom y a quienes la acompañan en estos días de visita a Chiapas, una tierra que es también la suya. Yolanda es el abrazo de la tierra chiapaneca con Guatemala, entrañable lar, casa hermana, sendero de la esperanza en un mundo mejor.

Ajijic. Ribera del Lago de Chapala. A 12 de agosto de 2019.

 

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