El Irlandés: Crimen y Sociedad en los Estados Unidos

El Irlandés es el título de la película más reciente del director Martín Scorsese. Está basada en el libro de Charles Brandt, Jimmy Hoffa: Caso Cerrado (Editorial Crítica, Barcelona, 2004. Existe una edición reciente). El autor del libro asesoró al escritor del guion de la película, Steve Zaillan, el mismo guionista de la película La lista de Shindler. El nuevo film de Scorsese es una obra maestra de la cinematografía contemporánea y es de celebrarse que se exhiba a través de la red NETFLIX además de las salas de cine. La película está magistralmente interpretada. De hecho, todo el reparto, desde los primeros actores hasta los que se llaman precisamente “de reparto”, son excelentes intérpretes. Destacan en esa gama de actores, Al Pacino que personifica al líder sindical Jimmy Hoffa (símil de nuestro Fidel Velázquez), Robert de Niro, que interpreta al sicario profesional Frank Sheeran y Joe Pesci, mafioso, pieza vital para explicar el control caciquil de los sindicatos obreros de los Estados Unidos.

La película es intensa. Las primeras escenas muestran a un Frank Sheeran hablando con alguien desde su silla de ruedas, en un asilo de ancianos. El guion es espléndido y guarda un genial hilo conductor que es un viaje por carretera de dos matrimonios: el de Rusell y el del propio Sheeran, quienes, acompañados de sus esposas (indiferentes, fumadoras), van cobrando cuentas a lo largo del camino, mientras el sicario narra sus crímenes. La escena en la que Rusell, jefe y mentor del pistolero Frank Sheeran, conecta por teléfono a este último con Jimmy Hoffa es genial. En esa conversación, Hoffa le dice a Sheeran: “He oído que pintas casas”, a lo que el pistolero responde afirmativamente y agrega que está dispuesto a hacer todo lo que el “Jefe Hoffa” le ordene. La alusión a pintar casas es terrible: se refiere a las huellas de la sangre de las víctimas, salpicada en las paredes. La técnica de asesinar de Frank Sheeran consiste en disparar a corta distancia, directo a la cabeza de su presa, para que no exista ninguna posibilidad de fallar.

Esta película es posible gracias a que Charles Brandt conversó por horas y años con el pistolero Frank Sheeran. Brandt es un experto en interrogatorios y eso le valió el que Sheeran le confesara sus crímenes justo en los últimos días de su vida. Charles Brandt fue supervisor de Asuntos Sociales en el Sector Oriente del barrio neoyorquino de Harlem, famoso por ser el hábitat de la población Afro de la ciudad. Brandt ejerció también como Fiscal de Homicidios y Sub-Director de la Fiscalía General del Estado de Delaware, además de representar a este estado Norteamericano en la Junta de Juristas. Es este escritor y fiscal, quien logra conversar con Frank Sheeran, quien le confiesa sus crímenes, cometidos por “ordenes de arriba” (“you know, is in the top” se repite en la película), referencia a los capos de los círculos mafiosos que controlan los sindicatos norteamericanos. Las conversaciones entre Brandt y Sheeran dejan en claro que además de los más de 30 asesinatos, Sheeran no vaciló en asesinar al mismísimo Jimmy Hoffa, quien había sido su jefe y protector. Justo el libro de Brandt se titula “caso cerrado” porque es hasta que conversa con Sheeran, que se aclaró un asesinato cometido en el mes de diciembre (en los días navideños) de 1975 y que el FBI no había descifrado. La escena en la que Sheeran dispara a la cabeza del cacique de los sindicatos de transportistas norteamericanos, deja ver la sangre fría del pistolero que no vacila ni un instante en rematar a su víctima cuya sangre “pinta las paredes”.

El jefe real de Sheeran fue Russell Bufalino, un capo de la mafia sindical, interpretado genialmente por Joe Pesci. Al darle la orden a Sheeran de matar a Hoffa, el pistolero no cuestiona, no dice nada, simplemente cumple con el “encargo” y regresa hasta su jefe sin decir palabra. Se entiende que cumplió. La actuación de Robert de Niro es impecable. El espectador puede leer en el rostro del actor, las frías reacciones del sicario, las mismas que intrigaron a Truman Capote y que lo llevaron a escribir su texto imprescindible, A Sangre Fría (1965).

La película de Scorsese es la narración de lo que ha sido la historia de la sociedad norteamericana, originada y desarrollada en el contexto del crimen, del culto a las armas, de la violencia. Incluso, el famoso “día de acción de gracias” lo que “celebra” es la masacre de los pueblos indígenas norteamericanos a manos de los colonos ingleses. Es una fecha más importante que el día de la independencia. La violencia ha sido la constante en la forja de la sociedad norteamericana. En la película El Irlandés, se describen las relaciones entre las mafias criminales y el mundo del poder, en este caso, entre Russell Bufalino  y la familia Kennedy, que al final, ha sido víctima de sus propios enredos. Scorsese no tiene empacho en describir esas relaciones, incluyendo las divisiones de opinión en el mundo de la mafia, sobre las actuaciones de los Kennedy, que usan el poder para dirimir diferencias con quienes controlan a los sindicatos y el mundo del crimen. La invasión de Bahía Cochinos en Cuba, fue planeada entre un sector de la mafia y el entorno familiar de los Kennedy, en el que tuvo un papel protagónico Robert Kennedy, por cierto, enemigo de Hoffa, pero cercano a Russell Bufalino.

La película es también un “retrato” de la clase obrera norteamericana, cuyos sindicatos están dominados por linajes de caciques ultrareaccionarios, fanáticos y dispuestos a lo que sea por defender sus negocios. Mientras veía la película, -con 3 horas y 29 minutos de duración-recordé que en mis días de estudiante en Stony Brook, asistí como espectador (tenía prohibido intervenir, so pena de ser deportado) a las grandes marchas contra la guerra de Vietnam y fui testigo de la represión ejercida a través de contingentes de obreros, que atacaban a los manifestantes con especial odio. En la película de Scorsese se reproduce este odio en las escenas en las que Hoffa habla a sus militantes y los enardece con discursos incendiarios. Son escenas espectaculares que seguramente pasaran a la historia del cine. El Irlandés recuerda aquella otra joya fílmica, Nido de Ratas, interpretada por Marlon Brando. Por supuesto, viene a la mente El Padrino, con Marlon Brando y el propio Al Pacino, dirigidos por Martín Scorsese.

En algún momento, Charles Brandt expresó que su habilidad de interrogador había vencido el silencio de Sheeran, el pistolero que interpreta Robert de Niro. Le costó a este Fiscal más de ocho años lograr tal confesión. Sheeran habló cuando se enero que su jefe Russell Bufalino había muerto a los 94 años. El pistolero habló y no solo confesó, sino que describió su técnica de “pintar casas”, letal, terrible, implacable. Frank Sheeran murió a los 83 años, después de cumplir una condena de 33 años, por varios delitos, menos los crímenes, que el FBI fue incapaz de resolver.

Martín Scorsese  muestra con esta película los alcances del cine como narrativa histórica y como ejercicio de la crítica de la condición humana contemporánea. Excelente película, El Irlandés es una joya de la cinematografía universal.

Ajijic. Ribera del Lago de Chapala. En plenas fiestas de San Andrés, año de 2019.

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