Fin de año Latinoamericano

El conflicto presente entre Bolivia y México, entre otros aspectos, muestra la importancia de la política exterior y del cuidado que se debe tener en mantenerla. México, a pesar de gobiernos inicuos como los que ha tenido en el pasado reciente, ha sabido mantener la dignidad hacia el exterior, gracias a un cuerpo diplomático experimentado y que, en medio de las tormentas políticas internas, ha sabido respetar las líneas básicas de la Doctrina Estrada: no intervención en los asuntos internos de otros países, defensa de la soberanía nacional y respeto a las normas internacionales como el derecho de asilo. El gobierno de facto en Bolivia, una vergüenza para toda América Latina, anuncia un año 2020 muy problemático para ese país, cuyo pueblo es nuestro hermano. Asilar a Evo Morales y un grupo de sus colaboradores fue un acto congruente con los principios de la política externa mexicana, de una diplomacia que siempre ha defendido a los perseguidos por sus ideas. Así sucedió en Chile en aquel terrible golpe de Estado que encabezó Pinochet, un Hitler latinoamericano. El Embajador de México en Chile se portó a la altura y recordamos bien su postura, gracias a la cual muchos chilenos salvaron la vida. Gonzalo Martínez Corbalá pasó a la historia diplomática no solo de México sino de América Latina, como un personaje congruente, digno representante de ese linaje al que pertenece también Gilberto Bosques, que tantas vidas salvó durante la persecución franquista de los republicanos españoles. En estos días, ha sido la Embajadora María Teresa Mercado la que ha defendido los principios básicos de la política exterior mexicana, salvando vidas en la Bolivia que permanece bajo el terror militar, mientras una actriz porno “gobierna” al país. En Brasil, Bolsonaro sigue fielmente las líneas que le dictan desde “ya saben dónde”, profundizando las medidas fascistas en un país tan caro a los mexicanos como lo es Brasil. En Ecuador, el panorama tampoco es halagüeño al igual que en Chile y Colombia. Perú navega entre aguas tormentosas. En Uruguay se sostiene un Presidente de la calidad de Tabaré Vázquez Rojas, que trata de seguir la línea de “Pepe” Mujica, aunque vamos a ver qué pasa a partir del próximo 1 de marzo, día en que toma posesión el nuevo gobierno que encabezará Luis Lacalle Pou del Partido Nacional, lo que significa el desplazamiento de la  izquierda y la llegada del centro de derecha. En Argentina, veremos qué pasa con el nuevo gobierno que se supone de izquierda. En Centroamérica la situación es deplorable, quizás, con la excepción de Costa Rica y en un “veremos” en Panamá. Con este panorama, México adquiere una relevancia notable como defensor de una política externa independiente de los vientos del Norte.     

Con los escenarios anteriores, América Latina y El Caribe incluido, no presentan un panorama optimista. Vuelve a reafirmarse que todo México es frontera, como lo señalamos en 1984, en el contexto del estudio antropológico de la frontera sur con Centroamérica. Habrá que estar muy atentos, porque detrás de los golpes de Estado que existen en Latinoamérica, detrás de la imposición de gobiernos de facto, detrás de la tristemente célebre OEA (Recordemos: “Con la OEA o sin la OEA, ganaremos la pelea”), está lo que los jóvenes de la generación de 1968 llamamos imperialismo. La diplomacia mexicana se ha curtido en el proceso de “torear” al imperio y defender la soberanía del país. La política externa mexicana ha sido un pilar muy importante en la defensa de la soberanía nacional, como se ha demostrado en múltiples pasajes de la historia latinoamericana, ejemplificada en los días del Presidente Lázaro Cárdenas que recibió a los republicanos españoles. A 80 años de aquella gesta, la diplomacia mexicana es puesta a prueba de nuevo en Bolivia, y ha salido airosa del tramo tan escabroso que tuvo que solventar y que aún no termina.

Un saludo a los lectores de Chiapas Paralelo, una Tribuna plural, que nos permite expresar libremente nuestras ideas. Hago votos para que Chiapas y los chiapanecos avancen en la construcción de la paz y, como dicen los camiones turísticos de San Cristóbal “Queremos Paz y Arte”.

Un abrazo solidario con el paisanaje y que sea un 2020 promisorio.

Ajijic. Ribera del Lago de Chapala, a 31 de diciembre de 2019.

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