A sangre fría

Criminólogos, psiquiatras, psicólogos, antropólogos y sociólogos, han tratado de explicarse y explicar la mente de un criminal a sangre fría. Escritores existen que a través de la literatura, han buscado cómo definir desde un punto de vista humanista, a las mentes criminales, como lo dice una serie de televisión. A raíz de los crímenes sucedidos en el país en recientes fechas, me he puesto a reflexionar sobre ello. El asesinato de Fátima -nombre de virgen- una niña de sólo 7 años de edad, perturbó mi pensamiento y mis sentimientos. ¿Qué clase de ser es capaz de un crimen tan atroz? Esta pregunta ha sido tratada de ser contestada a lo largo de siglos. Un escritor norteamericano, intentó hacerlo en referencia a un horrendo crimen cometido en un pueblito del estado de Kansas, en los Estados Unidos en el año de 1959. El 15 de noviembre de ese año, una familia entera de apellido Clutter fue asesinada en su propia casa. Los crímenes aparentemente no tenían motivo alguno además de que no había huellas del o los asesinos. A Truman Capote le obsesionó el llegar a la verdad y descubrir quién era capaz de asesinar a sangre fría a toda una familia que no hacía daño a nadie. Truman Capote estudió la vida del pequeño pueblo en donde ocurrió el asesinato, siguió a la policía en sus pesquisas y además, entrevistó largamente a los asesinos una vez que estos fueron descubiertos y encarcelados. La novela de Capote resultado de esa investigación del autor descubre que el sólo predicar los valores no es suficiente. Es más, descubre la hipocresía de la sociedad norteamericana que dice tener unos valores basados en la biblia, pero los traiciona, como hoy lo vemos con los sacerdotes pederastas o el líder de la luz del mundo que no es más que un violador de mujeres. Capote demuestra que el asesinato es el resultado de sociedades enfermas, incongruentes, hipócritas, que dicen amar al prójimo como a uno mismo, pero en donde los menos explotan a los más. Norteamérica siguió y sigue conociendo crímenes horrendos como los cometidos a lo largo de los años 1960 y los que se cometen hoy cuando un niño llega armado a su escuela y dispara contra sus compañeros y sus maestros.

Capote demostró que más allá de la responsabilidad de los asesinos, la sociedad es la que está enferma. La hipocresía escondida detrás de los valores empuja, respalda, acciones como el asesinato a sangre fría. La novela de Capote se inició en 1959 pero fue publicada hasta 1966 y de inmediato consagró al autor como uno de los más importantes literatos de Norteamérica. Hoy, ante el horrendo crimen de una niña de 7 años, en un poblado mexicano, volvemos a la pregunta de por qué, cómo surgen estos seres degradados, sub humanos, capaces de matar de esa manera y quedar tranquilos y dispuestos a hacerlo cuantas veces se  les ocurra.  El crimen de Fátima nos muestra que cualquiera de nosotros puede ser asesinado en casa, mientras dormimos o vemos la televisión. Cualquier niño o niña puede ser arrebatado de la vida, torturado y asesinado a sangre fría simplemente porque la brutalidad es la característica de un sistema social que se basa en la hipocresía, en la incongruencia, en la banalidad y la falsedad. Lo más dramático del crimen de Fátima, más allá del dolor profundo de sus padres y familiares, es que seguirá ocurriendo. Nuestras sociedades están muy enfermas, propician la degradación del ser humano y la consolidación de una sub especie monstruosa que encarna el potencial del ser humano que mata por matar y que disfruta con ello. En el caso de Fátima, la mujer que rapta a la niña y la entrega al asesino lo hace porque aquel le solicitó un regalo. Para el criminal, Fátima era un regalo, un objeto, al que violó y mató sin misericordia. La cómplice actúa a sangre fría y  advierte que su conducta obedece a un requerimiento  del asesino que le exige un regalo y ante ello,  temiendo que se dirigiera a una de sus hijas, en vez de denunciar al demente, rapta a Fátima y se la regala para que este sub humano haga lo que quiera con ella.

La cárcel no es suficiente. Además confiemos en que otro sub humano en su papel de juez, no libere a los asesinos porque en el informe policial faltó una coma. El problema mayor es qué pasará   con nuestra sociedad, cómo saldremos de este laberinto de la maldad, en donde los sub humanos actúan con impunidad. Cuántos niños y niñas más serán asesinados mientras la hipocresía  es el valor predominante. Mientras la incongruencia es lo que domina la acción social y la conducta personal, los asesinatos como los de Fátima seguirán sucediendo.

Ajijic. Ribera del Lago de Chapala. A 22 de febrero de 2020.

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