Andrés Fábregas Puig, el doble honoris causa

A fines de 2004, el gobernador Pablo Salazar Mendiguchía le entregó al doctor Andrés Fábregas Puig el nombramiento como rector de la Universidad Intercultural de Chiapas, una institución educativa que no tenía oficinas ni personal. Por eso, el mandatario le dijo que le daba toda la universidad en un papel.

Así era. A partir de ese momento el recién nombrado rector armó un equipo para echar a andar la universidad con programas educativos en donde se formaran profesionalmente jóvenes de diversas comunidades de Chiapas.

A casi 16 años de aquellos trabajos iniciales, el claustro de profesores de la Universidad Intercultural de Chiapas entregó a su fundador el doctorado honoris causa, un reconocimiento sumamente merecido para el personaje que más ha contribuido en la educación superior en nuestro estado.

Primero, hay que recordar su actividad en Ciesas, en donde con un pequeño pero sólido equipo de investigadores apuntaló esa institución en el sureste del país. Después se dedicó a la gestión cultural, al asumir la titularidad del Instituto Chiapaneco de Cultura en donde estableció vínculos de cooperación con intelectuales centroamericanos, y promovió la difusión cultural con publicaciones de revistas y libros, encuentros y debates públicos.

Andrés Fábregas Puig

Su segunda contribución a la educación superior fue con la fundación de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, una institución que recogió el legado del ICACH, con sus escuelas de odontología, psicología, biología, nutrición, música y artes plásticas. Por eso, en reconocimiento a esa labor, la Unicach le entregó en mayo de 2015 también un doctorado honoris causa.

Su tercer aporte, fue por supuesto, haber hecho realidad la Universidad Intercultural de Chiapas que, con sus problemas, como toda institución de educación superior, ha sido fundamental para cientos de jóvenes que se han formado en sus aulas.

El caso de Andrés Fábregas Puig constituye una rareza, porque solo en pocas ocasiones pueden encontrarse en una persona la vitalidad y contribución intelectual, con la capacidad de gestionar aspectos políticos y administrativos. Para hacer más efectiva su tarea, se ha rodeado de personas muy capaces, muchas de las cuales lo acompañaron el jueves pasado para demostrarle su gratitud y reconocimiento.

El padrino de la entrega del honoris causa fue el antropólogo Jacinto Arias, quien realizó un esbozo biográfico del homenajeado, con énfasis en su trabajo de investigación antropológico, que es un referente para los especialistas en nuestro país.

El homenajeado se refirió en su discurso al lema de la Unich, “por un Chiapas igualitario y plural”, una utopía, dijo, por la que vale luchar: “el establecimiento de un Chiapas en el que, por fin, se entienda que la Humanidad es Una y que su mayor riqueza es la variedad de la Cultura mientras que su mayor miseria es la desigualdad social. Nadie mejor que los jóvenes para ser portadores de esta esperanza y activos agentes para el logro de una sociedad en la que la convivencia sea el bien más preciado”.

Andrés Fábregas Puig, como intelectual, como gestor cultural, como funcionario, como investigador y profesor se ha distinguido por su generosidad y su capacidad. Este segundo doctorado, lo convierte en el chiapaneco con más distinciones de este tipo. Lo felicitamos y nos felicitamos por este reconocimiento, y le agradecemos las colaboraciones semanales que envía a Chiapas Paralelo, lo cual es un verdadero honor para todo el equipo editorial. ¡Felicidades!

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