G. Caín, Guillermo Cabrera Infante, II

Casa de citas/ 468

G. Caín, Guillermo Cabrera Infante

(Segunda de tres partes)

Héctor Cortés Mandujano

 

O (1975)

 

En “Una inocente pornógrafa”, GCI analiza la obra de Corín Tellado (p. 393) “a quien, muchas veces y en broma, llamé Corán Tullido” y a quien Unamuno llamó, cita Cabrera Infante, “el escritor español más leído de todos los tiempos”.

Dice que hay (p. 397) “una gran constante de la novela erótica que Corín Tellado mantiene pura: el travestismo”.

En “Obsceno” cuenta GCI que fue metido a la cárcel, en Cuba, por escribir y publicar en un cuento una mala palabra en inglés. Por eso, al salir, le fue prohibido publicar textos con su nombre e inventó a G. Caín y (p. 418) “Quizá de aquí venga mi pasión por los seudónimos (he escrito por lo menos con cuatro)”.

En “Formas de poesía popular” dice, luego de citar los versos de canciones, en el pie de página (p. 427): “Siempre me interesó más la poesía popular que cualquiera otra de sus formas cultas: para mí el poeta chileno a citar no es Neruda ni es Nicanor Parra, sino Lucho Gatica”.

 

Exorcismos de esti(l)o (1976)

 

En “Palabras liminares” se burla de las consignas políticas a partir de que la palabra liminar, la primera, sólo puede ser una. Supongo que a muchos no les hará gracia, pero a mí se me hizo muy divertido (p. 443): “¡Ni una palabra que deje de ser liminar! ¡Todas las palabras como una sola por el poder liminar! ¡Palabra o muerte! ¡Liminaremos!”.

Dos páginas tienen escrita una sola línea que las atraviesa (pp. 444-445): “Literatura es todo lo que se lea como tal”.

Otra dice solamente (p. 457): “Página para ser quemada viva”.

En otra hay más desviaciones de nombres famosos (p. 463): “El Arcipreste de Hitaca. Lope de Verga”.

En “Cena y escena” escribe una obra de teatro donde entre otros los personajes son, en obvia burla a la dialéctica marxista (p. 480): “Tesis, un sofista consumado” y “Antítesis, esposa del primero, a quien contradice en todo”.

En otra página, llamada “La isla”, hay un dibujo en blanco delineado por una palabra repetida muchísimas veces. La palabra Mar.

 

Arcadia todas las noches (1978)

 

En “Esta noche ‘Macbeth’ ” dice que la idea de que Shakespeare no existió en realidad es obra de (p. 543) “autores aristocráticos menores que no se resignan a la idea de un plebeyo que pudo ser genial, poetas resentidos que creen que es mejor saber que un poeta está hecho por varios poetas colaborando como un solo hombre, a reconocer su verdadero tamaño al pararse junto a Shakespeare”.

 

Vista de amanecer en el trópico (1974)

 

Este libro es una lección abreviada de historia. Me encantó y me despejó la pregunta que yo tenía sobre por qué le habían puesto Matanzas a Matanzas, Cuba. Pensé que había una explicación menos obvia y menos brutal. No. La llamaron así por la carnicería humana que se hizo ahí. Cita a Las Casas (p. 572): “Iba el arroyo de sangre como si hubieran muerto muchas vacas” y se pregunta (p. 573): “¿En qué otro país del mundo hay una provincia llamada Matanzas?”

 

Mea Cuba (1992)

 

Foto: Mario Robles. Diseño: Juventino Sánchez

Este libro me parece hondo, triste, y aunque GCI no reniega de su estilo aquí escribe páginas sentidas sobre la amistad, el amor, la humanidad, biografías que se ocupan de lo anecdótico para llegar al meollo de lo que somos como personas. Este es, creo, mi libro favorito de él.

En “El martirio de Martí” habla de cómo este poeta y héroe cubano se entregó a la muerte al dirigirse al enemigo a descubierto, sin ninguna razón plausible. Detrás iba su protector, tomado por sorpresa por el acto inexplicable de Martí (arrancó su caballo en contra de la columna española), a quien recibieron con un balazo en el cuello.

Cayó herido y (p. 850) “un práctico explorador de los españoles que era un mulato cubano, se acercó lo suficiente como para ver a los caídos y al reconocer a Martí exclamó: ‘¿Usted por aquí, don Martí?’ ¡Cómo si estuviera en un paseo habanero y viera un viejo amigo! De seguida levantó su rifle Remington y remató a Martí, cuyo cadáver cayó en manos enemigas”.

Aunque admiraba a Borges, tira un dardo venenoso a los lectores que siguen la moda de leer al argentino (p. 870): “Borges, que es ahora el autor culto de los que no tienen cultura: el Homero del pobre”.

En “¿Quién mató a Calvert Casey?”, su amigo, dice (p. 871): “Supe que Calvert muerto había sido vilipendiado por la prensa puta romana (que no es casual que creara los paparazzi, de papare, hartarse, comer carroña casi)”.

En “Nota al ser y la nada” escribe (p. 886): “Dijo el actor Edmond Kean en su lecho de muerte: ‘Morir es fácil. Lo difícil es hacer comedia’ ”.

“Entre la historia y la nada. (Notas sobre una ideología del suicidio)” habla de un espía despreciable que (p. 901) “aún sigue en el espionaje sin inteligencia y no se ha suicidado porque la palabra fracaso no existe en su vocabulario, tan corto es”.  Dice que (p. 918) “el actual promedio de suicidios en Cuba es de 21.6 por cada 100 000 cubanos. Es la mayor causa de muerte en Cuba revolucionaria en las edades de 15 a 45 años. Éste es por cierto el más elevado índice de las Américas, que dobla el de Estados Unidos, país capitalista y cruel”.

En “Voces cubanas, voces lejanas” dice que (p. 967) “el único placer (nunca me oirán hablando del deber) del escritor es escribir, aun si sabe que no tendrá lectores. Nadie escribe para ser leído. Se escribe para ser escrito y después que se ha terminado este acto gratuito es posible publicar y así el escritor le hace al lector el regalo de su prosa -o de su verso”.

Contactos: hectorcortesm@gmail.com

 

 

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