¿Hacia un nuevo proyecto de nación?

Bajo la convocatoria de la pregunta que encabeza este texto, nos reunimos en Mérida quienes somos miembros del Seminario “Antropología en las Orillas”. Dicho Seminario nació a instancias de Victoria Novelo y del finado Juan Luis Sariego, colegas y amigos de larga y sólida trayectoria en la práctica de la antropología. Juan Luis Sariego y Victoria Novelo son pioneros en el análisis antropológico de la cultura obrera. Sus estudios abrieron nuevos campos a una antropología que sólo miraba hacia los pueblos indios, descuidando el análisis de la problemática nacional más amplia. Acudiendo a la convocatoria de tan queridos colegas, nos reunimos Severín Durín, Ella Fany Quintal, Margarita Hope, Everardo Garduño, Federico Besserer, Francisco Zapata y Andrés Fábregas, para dar vida al Seminario y reivindicar a la antropología descentralizada y ocupada en temas que nos parecen centrales. En esta ocasión, nos reunimos por séptima vez en la Ciudad de Mérida, Yucatán, en las instalaciones de la biblioteca del Centro Regional del INAH, gracias a las autoridades del mismo.

Discutir si existe un nuevo proyecto de Nación en el contexto de la llamada Cuarta Transformación no es sencillo. En primer lugar, el gobierno que inauguró esta terminología es muy joven y aún es bastante temprano para evaluar si efectivamente habrá un cambio tan profundo en el país como para hablar del surgimiento de una nueva Nación. Por ahora, el énfasis está puesto en el combate a la corrupción y en la planeación de mega proyectos que tienen que ver con el turismo, las comunicaciones  y las fuentes de energía, particularmente el petróleo. También llama la atención lo que está sucediendo con las oleadas migratorias que vienen desde Centroamérica fundamentalmente. En ese contexto, recordemos que en 1985 planteamos que el Estado Nacional Mexicano volteó su  interés hacia el sureste del país debido a las guerras en Centroamérica, el descubrimiento de grandes yacimientos de petróleo en el mar y en tierra en el sureste mexicano y el  potencial turístico de esta parte del país que invitaba a competir con Miami y El Caribe.

En el contexto actual, esos tres factores siguen presentes aunque con matices diferentes. En efecto, desde Centroamérica siguen llegando a México grandes contingentes de migrantes, ahora bajo una modalidad desconocida hacia los años 1980: las caravanas. Son multitudes reunidas las que se mueven y así evitan las agresiones del crimen organizado aunque tienen mayores dificultades para cruzar a un México que es todo frontera. Pero el factor sigue allí: desde Centroamérica recibimos a contingentes significativos de personas que vienen huyendo de las cleptocracias que gobiernan aquellos países y que mantienen a las poblaciones sumidas en la miseria. Estas verdaderas masas de gentes buscan en los Estados Unidos una vida mejor, alucinados con las leyendas de la “tierra que mana leche y miel”, aunque enfrenten a la muerte y la desesperación, aun logrando atravesar el muro de Trump. ¿Cómo evolucionará este fenómeno contemporáneo en el contexto de un nuevo proyecto de nación? No lo sabemos a ciencia cierta. En parte dependerá de si habrá cambios políticos significativos en los Estados Unidos con la posibilidad de arribo al poder de Bernie Sanders.

En el renglón del turismo, se sigue discutiendo el Mega Proyecto del llamado “Tren Maya” que no termina de definirse. Hay versiones que indican que no existe el proyecto de dicho tren sino que está en veremos aunque se hable de que se han llevado a cabo las consultas a la población. Pero nadie ha informado sobre un verdadero Proyecto que detalle por dónde pasará, en dónde estarán las estaciones, cuándo se llevaran a cabo las licitaciones respectivas y otros detalles. Lo importante es que el factor turismo sigue estando en la mira del Estado Nacional con respecto al sureste mexicano. Existen antropólogas trabajando en este sentido y señalan que se presentan problemas bastante complejos en las áreas que supuestamente recorrerá el Tren Maya. Parecería que todo está en veremos. Pero de nuevo, el factor turismo sigue presente y la pregunta sin responder es qué papel juega en el contexto de un nuevo proyecto de nación.

Finalmente respecto a las fuentes de energía, el actual gobierno impulsa con decisión la construcción de la refinería de Tres Bocas en Tabasco. Incluso, con frecuencia se informa de los avances de la obra y de cómo quienes están responsabilizados de que se lleve a buen término, han viajado a la India para discutir con los equipos que están encargados en aquel país, de hacer funcionar las refinerías más grandes y complejas del mundo. A este factor que tiene que ver con el petróleo y la producción de gasolinas, se une la utilización de los grandes ríos del sureste mexicano para producir electricidad, complementados con la energía eólica que avanza. El paisaje del sureste se transforma con los “molinos” que accionados por los vientos, transforman en electricidad al movimiento. Es decir, el sureste como productor de energía para el país parece que seguiría teniendo un papel destacado en el nuevo proyecto de Nación.

Otros aspectos de la discusión tienen importancia. Uno de los más importantes es la discusión acerca de los pueblos indios, empezando por las categorías que usamos para referirnos a la otredad: indios, pueblos originales, nativos. Todo debe sujetarse a la revisión. Si, como decía Guillermo Bonfil, indio es una categoría de la situación colonial, ¿por qué permanece? Debería haber desaparecido del vocabulario. Los pueblos llamados indios tienen nombres que ellos mismos se han dado: tzotziles, purépechas, wixáricas, raramúris, etc. ¿Cómo se presentará la cuestión de la otredad en un país pluricultural como México, en un Nuevo Proyecto de Nación? ¿Estamos ante un nuevo indigenismo?

Otras cuestiones igual de importantes: ¿Qué pasará con sistemas como el de la milpa en un nuevo Proyecto de Nación? ¿Estamos ante la posibilidad de ver surgir a un nuevo tipo de campesinado?

La pregunta sigue abierta. Es más, ¿se trata de un Nuevo Proyecto de Nación o de un Nuevo Proyecto de Estado? Porque no son lo mismo Nación y Estado. Tampoco son lo mismo Régimen de Gobierno y Estado, lo que interviene en la discusión general de hacia dónde vamos como comunidad política pluricultural. La moneda está en el aire.

Ajijic. Ribera del Lago de Chapala. A 2 de marzo de 2020.

 

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