Karl Haushofer y la geopolítica durante el confinamiento

A los alumnos y egresados de la carrera de Historia de la UNICACH, que este año cumple 20 años de su existencia.

Este confinamiento pandémico ha ofrecido muchas cosas y no todas deben considerarse desagradables; entre las positivas incluyo el tiempo para ver o leer. En mi caso, y sin tenerlo previsto, prácticamente coincidió el ver y leer sobre un personaje histórico. Visualicé la serie documental de Netflix, Hitler’s Circle of Evil, y leí a un autor que tenía pendiente, y del cual volveré en otra colaboración. Se trata de Stefan Zweig y, en concreto, de la autobiografía del autor austriaco, El mundo de ayer. Memorias de un europeo. Obra publicada originalmente en 1976, y que sacó a la luz a un personaje que, aunque de manera tangencial, aparece en la serie inglesa (2018) reproducida en la mencionada plataforma de Streaming. El susodicho personaje es Karl Haushofer, el geógrafo y militar alemán.

No es casual que dedique esta colaboración a rememorar los 20 años de existencia de la carrera de Historia en la UNICACH. Recuerdo que en alguna clase dada a las dos primeras generaciones de la misma el nombre de Haushofer apareció con la intención de recalcar, a veces con vehemencia, la trascendencia de la geografía en el conocimiento propio de las ciencias sociales y, en especial, en carreras como la historia. De hecho, esa insistencia quería extenderse al programa de estudios todavía con posibilidades de reformularse en los siguientes años. Cabe decir que no tuve éxito, pero ello no impide decir que mi forma de pensar no ha cambiado sobre la formación de los alumnos respecto a la geografía y a conceptos como el de geopolítica.

La serie inglesa pasa de refilón por la figura de Karl Haushofer por haber sido profesor de un personaje tan controvertido como cercano a Adolf Hitler, al menos al principio de su emergencia, como lo fue Rudolf Hess. De hecho, fue este último quien presentó al geógrafo y al político y, seguramente, testificó la utilización de los conceptos geopolíticos por parte del líder nazi, con la connivencia del propio Haushofer. Por el contrario, Stefan Zweig, el narrador y biógrafo austriaco, y de familia judía, lo evoca como parte de sus experiencias de viaje, aquellas que lo enriquecían por “las personas que conocía”. De esta manera, y entre Calcuta e Indonesia, conoció al geógrafo alemán y a su esposa, quienes se dirigían a la embajada alemana en Japón donde Haushofer iba a convertirse en agregado cultural de la legación de su país.

De familia pequeñoburguesa y culta, remarca Zweig, la formación intelectual de Haushofer le sorprendió puesto que no era un simple militar. Utilizaba la ciencia para estudiar el funcionamiento de la milicia y el desarrollo de la guerra: “pocas veces lo vi sin un libro en las manos”. Tras el viaje, que permitió germinar esa relación, Stefan Zweig mantuvo amistad con la familia Haushofer a través de visitas y un continuo intercambio epistolar.

Los elogios intelectuales hacia el geógrafo no le permitieron vislumbrar una de las posibilidades que ofrecía el concepto de “espacio vital” de los pueblos, acuñado por Freidrich Ratzel, y que tuvo continuidad con Haushofer; aquel que los políticos encabezados por Hitler llevaron al extremo con la expansión conducida a invadir buena parte de la Europa continental: “Pronto se demostró que fue uno de los primeros en pensar en la reconstrucción sistemática y a gran escala de la posición de poder que Alemania ocupara en otro tiempo. Publicó una revista de geopolítica y, como suele ocurrir, no entendí el significado profundo de este nuevo movimiento en sus inicios”.

Stefan Zweig, tiempo después, y cuando escribió su biografía se dio cuenta de que “fueron sus teorías, más que los más rabiosos consejeros de Hitler, las que, conscientemente o no, sacaron la agresiva política del nacionalsocialismo de los estrechos límites nacionales para transportarla a la dimensión planetaria”. Huelga decir que Karl Haushofer no construyó sus reflexiones e ideas sobre la geopolítica sin precedentes, pero ellos marcaron el destino de una conflagración bélica que ha condicionado los destinos del mundo tras la derrota de Alemania. La relación de Haushofer con el régimen nazi no transcurrió de la forma más deseable una vez en el poder. Tampoco tuvo el mejor fin de sus días, sin embargo, las lecturas de sus ideas geopolíticas fueron determinantes para el expansionismo alemán de la Segunda Guerra Mundial, al menos en algunos de los territorios invadidos.

La geopolítica no es un resabio conceptual del pasado sino que continúa siendo determinante a la hora de entender los múltiples conflictos extendidos en el planeta. Conflictos a veces incomprensibles si no se tiene en cuenta la vinculación entre la toma de decisiones políticas y militares y la relevancia de aspectos geográficos para los seres humanos. Desconocer esa situación es un déficit que debe subsanarse desde las instituciones académicas o, en su defecto, con esfuerzo e interés personal.

 

 

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