Las dificultades del nuevo rectorado de la Unicach

El nuevo rector o rectora de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), que sea nombrado en estos días, tendrá que efectuar aceleradas gestiones para completar la nómina de pago de mil 700 trabajadores, entre académicos, personal administrativo y de confianza.

Después vendrá lo demás. Lo más complicado: iniciar la trituradora para despedir a más de 400 empleados, entre docentes y trabajadores administrativos, sin que importe la calidad académica, sino solamente el ajuste a un presupuesto cada vez más raquítico.

Esos despidos, que han sido instruidos por la Secretaría de Hacienda, se sumarán a los 70 empleados que se marcharon en noviembre, y los cien que se fueron en diciembre, entre los que se contaron investigadores con reconocimiento del SNI de Conacyt.

Los últimos rectores han agrandado la nómina, con la contratación de personal no esencial, lo que ha llevado a esta crisis presupuestal de la universidad, aunado al mal manejo de los recursos económicos.

Juan José Solórzano Marcial, aspirante a la rectoría de la Unicach.

Para este año, la Unicach tiene autorizado un presupuesto de 466 millones de pesos, sin embargo, por falta de liquidez del gobierno, apenas recibirá el 60 por ciento, lo justo para pagar la nómina y cubrir algunos gastos de cuenta corriente.

No es raro por eso que la Unicach sume adeudos por todos lados. Al IMSS y al Infonavit le debe cerca de 160 millones de pesos, y a Comisión Federal de Electricidad, casi dos millones de pesos. Así que el nuevo rector deberá negociar también con Manuel Bartlet para que no le baje el switch como ocurrió el año pasado.

Pensar en que se incrementen los recursos para la investigación y la publicación es realmente complicado, a menos que los profesores busquen recursos federales con sus cuerpos académicos, en redes o de forma individual.

Otro reto del nuevo rectorado es cumplir con los contratos colectivos, tanto del Spaunicach como del Seaunicach, a cuyos miembros no se les ha pagado prestaciones lo que ha desembocado en un paro de “brazos caídos”, que se ha traducido en no capturar calificaciones y paralizar las clases en línea.

Con este rosario de problemas inmediatos que enfrenta la segunda universidad más importante de Chiapas, el nuevo rector o rectora tendrá un inicio agitado que tendrá que ver con el presupuesto, más que con lo académico, que también encierra su propio volcán eruptivo y sus logros innegables.

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