El recato de las rubias

Casa de citas/ 545

El recato de las rubias

Héctor Cortés Mandujano

 

Leo Las amistades peligrosas (RBA Editores, 1994), de Choderlos de Laclos, que supuso un escándalo en 1782, cuando se publicó.

La historia se ha vuelto conocida por sus reconversiones al teatro y al cine, pero la novela supone un gran trabajo porque toda ella está escrita en cartas que, parcial y paulatinamente, nos van contando la historia centrada en el vizconde de Valmont y la marquesa de Merteuil (los dos villanos, aunque el vizconde se redima al final), Cecilia Volanges y el caballero Danceny (los buenos, aunque Cecilia entrega su ingenuidad al villano, pero Danceny la venga con la muerte del vizconde y la ruina pública de la marquesa).

Dice la marquesa sobre el cabello rubio de Cecilia, que hay una superstición (p. 16) “en favor del recato de las rubias” y que nadie, dado que ella está prometida a un hombre mayor, “jamás se hubiera casado con ella si hubiese tenido el cabello negro”.

De nuevo la marquesa, esta vez sobre el joven Danceny (p. 78): “¡Ay, Dios! ¿Qué tontos son los hombres de talento!”.

La jovencísima Cecilia, escribe a su amiga Sofía sobre su prometido, a quien no conoce (P. 79): “Por descontado que es viejo: figúrate que tiene por lo menos treinta y seis años”.

Valmont, acostumbrado a engañar, se asombra de cómo Danceny no puede prometer algo que no cumplirá (p. 133): “Es bien joven aún este pobre Danceny. ¿Creerá vmd. que no he podido obtener de él que prometa a la madre que renunciará al amor de su hija? ¿Cómo si fuese tan difícil prometer cuando uno está bien resuelto a no cumplir? Sería engañar, me decía a cada instante”.

La marquesa sobre la costumbre de algunas mujeres de poner “gracias y virtudes”, y considerar hombres ejemplares, casi dioses, a sus amados (p. 238): “Adornan con ellas a sus favoritos, y estos adornos vienen a ser como el vestido de un dios puesto sobre un modelo vil y despreciable”.

De nuevo la marquesa, dictando cátedra (p. 334): “¿A dónde nos arrastra el orgullo? El sabio tiene razón, cuando dice que es enemigo de la felicidad”.

El vizconde dice a Danceny (p. 354): “¡Ah! Créame vmd., amigo mío, sólo el amor nos hace felices”.

Una carta final de la señora Volanges (mamá de Cecilia) alude al título de esta novela clásica (p. 384): “¿Quién puede no horrorizarse al pensar en las desdichas que puede causar una sola amistad peligrosa, y qué penas no se evitarían con reflexionar un poco más?”.

***

 

¿Por qué llueve? Porque he abierto mi paraguas. […]

¿Por qué cometió un crimen? Porque está en la cárcel

Jesús Mosterín,

citado como crítico de El principio antrópico

 

Dicen las primeras líneas de El principio antrópico. ¿Puede nuestra existencia determinar las leyes del cosmos? (RBA, 2016), de Eduardo Arroyo Pérez, para explicar justamente el concepto al que alude el título (p. 7): “En el sistema solar hay ocho planetas, pero sólo uno de ellos es apto para la vida. […] El anterior es un ejemplo de razonamiento antrópico: usar nuestra propia existencia para deducir algo sobre la región del universo donde nos encontramos”.

En la física de partículas, el llamado modelo estándar describe la estructura fundamental de la materia y el vacío, entre otras cosas, y (p. 15) “hoy en día, la teoría de consenso, el modelo estándar, está controlada por diecinueve números”. 19 números explican tanto, qué cosa.

Pero hay más, es decir, menos (p. 18): “En su libro Solo seis números, el astrónomo Martin Rees (n. 1942) se dedica a explorar los distintos números que él considera importantes para la vida y cómo pequeñas modificaciones en estos tendrían consecuencias nefastas para la existencia de observadores inteligentes”.

Lo falso de lo cierto (p. 27): “En la escuela se suele enseñar que los ángulos de un triángulo suman 180° y que las líneas paralelas nunca se cruzan. Sin embargo, esto solo es así en un tipo especial de geometría, la llamada euclídea, debido a que fue sintetizada y expuesto por el matemático griego Euclides (325 a. C.-265 a. C.) y que corresponde a un espacio plano. […] Un ejemplo de geometría no euclídea: la superficie de una esfera, como la de la Tierra, se puede considerar como un espacio euclídeo de dos dimensiones. Como puede apreciarse (la página tiene una ilustración, que no reproduciré aquí), en ella los ángulos dentro de un triángulo no suman ciento ochenta grados; de forma similar, dos líneas que empiezan paralelas en el ecuador acaban por cruzarse en el polo norte”.

Dice el autor que hay dos principios antrópicos, el fuerte, que le hizo mala prensa, lo propusieron Frank Tipler y John D. Barrow en El principio antrópico cosmológico donde defienden una hipótesis polémica (p. 45): “Las leyes del universo tienen que ser tales que permitan la vida. Es decir: la vida es la causa de las leyes del universo y no al revés”.

[En literatura, Harold Bloom hizo algo similar con su libro Anatomía de la influencia: la literatura como modo de vida (2011), donde afirma que, por ejemplo, Borges, que vivió en el siglo XX, pudo haber influido en cierta obra de Shakespeare; es decir, la influencia se da del presente o futuro al pasado y no al revés.]

Pero hay un principio, digamos suave, y éste (p. 92) “adquiere su potencia explicativa cuando la teoría que describe nuestro universo predice también un multiverso. […] Una vez aceptada la necesidad de un multiverso, el principio antrópico hace su entrada triunfal: puede seleccionar, entre todos los universos predichos por la teoría, aquellos en los que sus características son compatibles con la presencia de observadores. […] El principio antrópico no es acientífico, aunque tampoco forme parte de la ciencia: es una forma de razonar que ayuda a la ciencia a responder preguntas que antes formaban parte de la metafísica”.

El razonamiento antrópico, con la aplicación del principio de automuestreo, puede predecir el fin de la humanidad (no haré aquí los cálculos y derivaciones, porque no puedo resumirlos), por ejemplo (p. 124): “La humanidad tendría que extinguirse en aproximadamente mil años”; puede durar más, claro, siempre que se modifiquen los parámetros que se usaron para esta predicción. Pero parece que falta mucho.

Contactos: hectorcortesm@gmail.com

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