Puentes a desnivel, las maravillas perjudiciales

A contrapelo del desarrollo de las ciudades modernas, se construyen en Tuxtla Gutiérrez dos puentes a desnivel; son puentes que surgieron sin consulta a los ciudadanos y sin planeación adecuada.

Alguien rescató unos planos que habían quedado desde los inicios del gobierno de Manuel Velasco Coello, y se le ocurrió canalizar una cantidad ingente de dinero, 177 millones de pesos a cada puente.

Con ese dinero se habría podido rescatar calles, que ahora con la temporada de lluvias, se convierten en cráteres lunares, o construir alguna carretera estratégica, que tanta falta siguen haciendo en nuestro Chiapas.

Más allá de la viabilidad de la construcción de estos puentes, que podría dividir la opinión de los ciudadanos, lo que es indudable es la improvisación, la falta de apoyo a los comerciantes perjudicados y la nula construcción de accesos alternas.

La zona aledaña al puente del Libramiento Sur Poniente está abandonada por las autoridades de tránsito y por las Secretarías de Infraestructura y de Economía.

Los conductores han tenido que trazar sus propias vías alternas por calles estrechas y con hoyancos. No hay un solo anuncio de las autoridades que permita orientar a los automovilistas por estas vías del demonio.

Los negocios han tenido que bajar la cortina.

Las autoridades están ausentes. Y sería muy fácil solucionar estos problemas que se suceden a diario. Basta con ampliar las vías, colocar señalamientos y, quizá en algunas partes, instalar semáforos.

En el paso improvisado sobre el Libramiento Sur y 15 Poniente se han sucedido varios accidentes; por falta de señales de tránsito, los automovilistas atraviesan como pueden esa vía. Faltan aún dos meses, o quizá tres, para la conclusión de esta obra. Es tiempo aún de hacer algo.

La obra, anunciada por ocho meses, podría haberse realizado en la mitad del tiempo fijado, si se trabajara las 24 horas y los domingos. La constructora solo paga una jornada diurna; de ahí la tardanza que resulta criminal para los vecinos afectados y para los establecimientos comerciales.

Después de casi cinco meses de inicio de la construcción de la obra en el Libramiento Sur Poniente pocos comercios sobreviven. Es normal. Se ha bloqueado el acceso a la zona, y no existe ningún apoyo económico.

Sería bastante fácil evitar estos malestares en los ciudadanos. Bastaría una mayor participación de las autoridades, un encuentro con los dueños de los comercios sobrevivientes, y presionar a la constructora para que contrate, al menos, doble turno para concluir en menos tiempo la obra.

Estos mismos problemas empiezan a vivirlo los vecinos y comerciantes del Puente Libramiento Sur Oriente. Ahí será más complicada la situación porque el número de comerciantes es mayor. Del lado sur debieron cerrar Mátrix, Subway, Llantera Avante, Auto Hangar, Restaurant Más Rico y otros tuvieron que reubicarse, como el K-Marón Buchón.

Nunca es tarde para desempeñar una buena tarea de gobierno. Una obra, por muy necesaria que sea, trae molestias temporales, pero si las autoridades desempeñan con eficiencia su trabajo, los perjuicios son menores. Para eso hay escuchar a los perjudicados. Hasta ahora a este gobierno no le ha crecido orejas.

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