Cuatro grupos armados en Chiapas

Al menos cuatro grupos armados, autodenominados como autodefensas, han surgido en los últimos cuatro meses. Tienen como característica ocultarse el rostro y pronunciarse por la defensa de su territorio y de su gente ante las agresiones de organizaciones represivas vinculadas a caciques locales.

Tres de los cuatro grupos de autodefensas surgieron después de las elecciones de este año.

El primero en irrumpir fue el grupo El Machete, en Pantelhó, en un ejercicio militar que congregó a representantes de 86 comunidades de ese municipio el 7 de julio de este año. En su declaración inaugural acusó al presidente electo Raúl Trujillo Morales y a su esposa Delia Janeth Velasco Flores, presidenta saliente, de haber creado el grupo paramilitar Los Herrera.

Comandado por Austroberto Herrera y su hijo Dayli, Los Herrera escribieron un catálogo de atrocidades, según los denunciantes, que llevó a la muerte a más de 200 pobladores, y presumiblemente del fiscal Indígena, Gregorio Pérez Gómez

El Machete se apoderó a fines de julio de la cabecera municipal de Pantelhó, en donde saqueó casas, entre otras la de la pareja presidencial, así como varios comercios. Se llevó, además, en calidad de retenidos a 21 personas, que aún no han sido liberados.

El sacerdote Marcelo Pérez Pérez, señalado por sus enemigos como el creador de El Machete, acaba de ser retirado de su parroquia en Pantelhó.

Dos meses después, surgió en Altamirano el grupo de autodefensa Gente de la Selva, que se pronunció en contra del mandato de la familia Pinto Kánter.

Indígenas tsotsiles, tseltales y autodefensas «El Machete» no dejarán Pantelhó hasta que se cumplan seis peticiones.
Foto: Isaín Mandujano

A diferencia de Pantelhó, en donde Raúl Trujillo sustituiría a su esposa en la alcaldía, en Altamirano ha sido Gabriela Tipacamú quien ha dado continuidad el mandato iniciado por su marido Roberto Pinto Kánter, aunque para evitar impedimentos legales están formalmente divorciados.

Ante la violencia desatada en el municipio, ella tomó protesta como presidenta municipal en Tuxtla Gutiérrez, en tanto que su exesposo, mientras organizaba el traspaso de poderes, fue retenido por los pobladores, sin haber sido liberado al día de hoy.

Simojovel, que fue el centro de las protestas indígenas en los ochenta, también vio la aparición de otro grupo de autodefensas el de Fuerza Armada, que está cumpliendo 15 días de su nacimiento formal.

En la zona conflictiva de Chenalhó y Aldama, surgió el grupo de autodefensa Santa Martha, el cual se ha pronunciado por proteger sus tierras comunales, en una espiral de violencia que ha provocado desplazamiento forzado y más de 20 muertos en los últimos años.

Al paso que vamos, y lo que parece ser una reacción a los oídos sordos por mayor seguridad, es posible que aparezcan más grupos armados de autodefensa. Es necesario, por eso mismo, una mayor intervención del Estado para no seguir alimentando la incertidumbre y la violencia, y evitar la aparición de grupos de los que no sabemos con claridad sus vínculos políticos y hasta delincuenciales.

Por supuesto que puede haber grupos de autodefensas con intereses legítimos, pero en medio del desconcierto, es normal que caciques locales aprovechen para formar guardias blancas y sembrar el terror y aumentar la ingobernabilidad en varias zonas de Chiapas.

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