Ugo López de la Torre, un poeta desconocido de Chiapas

Sé que bastará con que desgaje ante tus ojos

uno a uno todos mis latidos

Ugo López de la Torre

 

Murió a los 21 años, víctima de las secuelas de un enfrentamiento con el Ejército. Su cuerpo joven estaba destrozado: tenía dos costillas rotas, unos riñones debilitados, y una mente huidiza y traidora, que solo se apaciguaba con la música y la poesía.

Su legado fue un cuaderno de 93 páginas y 80 poemas que escribió en los dos últimos años de su vida. Se llamó Ugo López de la Torre, era originario de Suchiate, en donde nació en 1959, en una familia que procreó una docena de hijos.

Su hermano Saúl fue, a fines de los sesenta, dirigente estudiantil de la Escuela Normal Rural Mactumatzá; después saltó a la lucha armada, en el famoso MAR, Movimiento de Acción Revolucionaria, y recibió formación militar en Corea del Norte. Otro de sus hermanos, Joel, fue miembro de la Liga Comunista 23 de Septiembre. En 1972, Saúl se unió a Lucio Cabañas en Guerrero y Joel se fue a la Sierra de Oaxaca a hacer la revolución.

Testigo de las injusticias cometidas a los campiranos del Soconusco, a Ugo también le creció la rebeldía. Apenas adolescente, empezó a recibir formación ideológica y militar, a leer a Marx, a Engels y al Che Guevara.

Ugo López de la Torre, poeta..

En 1975, en Oaxaca, fue herido en un enfrentamiento con el ejército. Su hermano Joel, le cubrió la retirada. Ugo ya no se enteró, porque los expedientes apenas se abrieron en 2018, que Joel fue detenido por miembros de la 28ª. Zona Militar, que fue fotografiado y torturado.

Tuvo la certeza, sin embargo, que a su hermano lo habían asesinado como realmente ocurrió. Sin camaradas, mermado por las heridas y una mente caprichosa que le torturaba, decidió dejar las armas y seguir los pasos de su padre marimbista y dedicarse a la lectura de cuentos, novelas y poesía. Durante dos años, registrados puntualmente en su cuaderno, escribió sus experiencias en la guerrilla y casi un centenar de poemas.

Saúl López de la Torre rememora esta vida interesante, trágica y rebelde en un texto conmovedor publicado en Chiapas Paralelo y que ojalá tenga usted tiempo de leer

(https://www.chiapasparalelo.com/opinion/2021/11/joel-y-ugo/).

Transcribo a continuación dos poemas magníficos de Ugo, el poeta desconocido de Chiapas:

 

Rigurosa prudencia

 

Me suicidaré el día

en que lo considere necesario

En esa hora Polimnia deberá tener

sus quijadas endurecidas y secas

Arroyos y bosques estarán cubiertos

de roca y espina,

y el sol será frío

como enorme trozo de hielo…

Los barcos navegarán

hacia el lejano puerto

de la Abstracta Infinitud

con tripulación de polilla

y minutero de serrín…

Yo tendré el cráneo cual polvo de rapé

y mis huesos deberán ser

lo que hoy un fino talco para pies…

 

 

La sagrada fuente

 

Como la luz penetra las hojas

yo consumo mi existencia.

Y, cual tardío cintilar,

el gríseo árbol de mi juventud

no decaerá.

Pues no hay nada tras la hoguera.

 

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