Juventudes, cuerpos e interculturalidad, de Adrián Miranda Pérez y Gabriela López Suárez

El libro Juventudes, cuerpos e interculturalidad, procesos divergentes desde Chiapas, coordinado por Luis Adrián Miranda Pérez y María Gabriela López Suárez, compendia los nuevos rumbos de la investigación de las ciencias sociales en nuestro estado.

En sus nueve capítulos, aparte del prólogo puntual escrito por Marta Rizo y la introducción de los coordinadores, se abordan cinco ejes temáticos que otorgan coherencia al texto: las juventudes, la mirada local, las corporalidades, la interculturalidad y el tránsito.

Ana Laura Castillo y Xitlally Flecha Macías, en un texto académico y conmovedor, lo cual es difícil de lograr, muestran los caminos que debe recorrer Dora en su agenda para visitar médicos y hospitales en busca de atención para su salud, en un viaje anunciado, como indican sus autoras, sin regreso. Valdemar López también se centra en los jóvenes desde las políticas públicas.

En esas microculturas alternativas de los jóvenes, se inscribe el capítulo de Luis Fernando Bolaños en un texto revelador sobre el oscuro mundo del satanismo que territorializa las redes sociales, con perfiles en Facebook como Belcebú o Tío Satanás, repelentes para muchos de los internautas:

 

En Facebook existen infinidad de perfiles y comunidades satanistas o luciferinas, donde los jóvenes se relacionan entre sí de manera selectiva para compartir información, música, literatura o ligas de páginas relacionadas con el ámbito oscuro en el que prevalece un deslinde de personas y grupos que siguen a pie juntillas los preceptos religiosos tradicionales. El satanismo se visibiliza en las redes sociales como una forma de racionalismo individualista que cuestiona a la sociedad poniendo en tela de juicio los valores básicos cristianos, la existencia de Dios o temas relacionados con el sentido de autoridad de la parte instituyente.

 

El libro se construye desde lo local, lo híperlocal. Jefferson Uribe, Juan Pablo Zebadúa y Héctor Chaparro escriben sobre la juventud metalera en Tuxtla Gutiérrez. La actitud de los metaleros es una posición política, una toma de partido, de resistencia, de negación, con edificación de zonas de refugio, espacios underground, dicen los autores, que se convierten en escenarios de encarnación en donde se gesta la rebeldía, pero también en donde se purifica y exalta el alma. El templo metalero es el paraíso recuperado completado por la coronación mística del baile:

Aquí, lo que justamente tiene relevancia es que quien lo ejecuta pasa a un estado de trance, donde se olvida de lo que pasa en el mundo, en su vida y se convierte en un cuerpo/experiencia. Hace una reclamación inmediata por espacios institucionalizados como el trabajo, la escuela, donde se pierde o aparta de su propio ser y sentir, aunque no pase en todos.

 

En esta mirada híperlocal está también el texto de Carolina Martínez, Paola Pérez y Beatriz Rodríguez, quienes analizan la representación del feminicidio en la prensa chiapaneca y sus estrategias de invisibilización y subordinación de la mujer. También hay matices: reconocen, el esfuerzo de algunos periodistas, de algunos medios, por desarrollar un tratamiento diferente sobre feminicidios. Sin embargo, predominan los viejos moldes:

 

El manejo mediático del feminicidio depende también de la clase social, edad y etnia. No es lo mismo ser una mujer de clase alta a una mujer de clase baja; además, si se suman los otros ejes antes mencionados nos encontraremos con una situación de triple subordinación. El manejo de feminicidios sobre jóvenes es más amarillista, porque sus cuerpos son exhibidos y la redacción más despectiva a comparación de las mujeres mayores, en donde el manejo de la nota es condescendiente e incluso no registramos ninguna fotografía. Igualmente, cuando la diferencia es étnica identificamos un trato con carga racista y clasista.

 

En el libro está el cuerpo viajero, el cuerpo maltratado, el cuerpo como rescoldo de creencias, como territorio de exploración. La pedagogía del cuerpo migrante, el cuerpo que se desdobla, que muta, que vive lo transfronterizo como experiencia de la ruta. Esa es una mirada novedosa, y en la que trabajan Karla Chacón Reynosa, investigadora que con sus aportes han permitido repensar las ciencias sociales desde el cuerpo en Chiapas, y Karla Sarmiento, en el éxodo de jóvenes hondureños y sus narrativas de viaje:

El tránsito como una experiencia vivida, se relaciona no solo con un sinfín de emociones primarias —miedo, tristeza, ira, sorpresa, alegría— que estos jóvenes migrantes experimentan, sino también a partir de una incipiente pedagogía corporal migrante, es decir, una pedagogía del cuerpo que lo conduce y orienta a una práctica de reconfiguración de sí mismo en el tránsito migratorio.

 

Hay rutas, cartografías por recorrer, mapeos. El viaje transforma, enriquece, construye. Así vemos, a los jóvenes hondureños que avanzan, que trazan un camino de sueños, que muchas veces se convierte en pesadilla. Tienen el teléfono como dispositivo de esperanza para dibujar su cartografía hacia el sueño americano.

El trabajo de Ramón Mena y Angélica Evangelista aborda la violencia que sufren los estudiantes en el tránsito a las escuelas, o en los alrededores. De esto hablamos poco, se ha documentado poco, porque pertenece a la ciberviolencia, que se asocia al uso de celulares con acceso a internet, pero está el tránsito y el caminar sembrado de violencia.

Del viaje, del que hablan Verónica Trujillo y Carlos Morón, es una ruta que va del pueblo a las aulas de una universidad intercultural, de ese caminar que es el mundo, porque al fin y al cabo somos exploradores, exploradoras constantes.

Este libro es también la cartografía de la investigación sobre estudios culturales en Chiapas, de una generación que ha decidido crear comunidad de investigación en donde caben todas las certezas, pero sobre todo las incertidumbres, que son las que permiten emprender el viaje de la experiencia académica.

 

Miranda Pérez, Luis Adrián, y López Suárez, María Gabriela (2020). (Coodinadores). Juventudes, cuerpos e interculturalidad, procesos divergentes desde Chiapas. San Cristóbal de Las Casas, Chiapas: Universidad Intercultural de Chiapas y Editorial Fray Bartolomé de las Casas.

 

 

 

 

 

 

 

 

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